Paulina Figueroa · 12 de mayo de 2026
Científicos de la UNAM crearon un nuevo antibiótico, a base del chile habanero, muy eficiente para tratar una bacteria que causa estragos en pacientes internados en hospitales y en personas con sistemas inmunitarios debilitados.
El grupo de investigadores del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología, campus Morelos, de la UNAM, dirigido por Gerardo Corzo Burguete, en colaboración con Georgina Estrada Tapia, del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), descubrieron en el chile habanero un péptido llamado defensina J1-1, a partir del cual se inventó un proceso biotecnológico para obtener el antibiótico XisHar J1-1 efectivo contra la bacteria Pseudomonas aeruginosa.

Los investigadores obtuvieron una bacteria modificada genéticamente que genera la defensina J1-1, luego se cultiva esta bacteria en una fermentación sumergida, una técnica usada en la industria para producir compuestos en grandes cantidades, y por último se extrae y purifica la defensina J1-1.
“En nuestras pruebas no utilizamos una cepa de Pseudomonas aeruginosa resistente a antibióticos convencionales y extraída de pacientes, sino una que se emplea para caracterizar péptidos antimicrobianos… Por lo demás, la defensina J1-1 y algunas variantes de ella, todas producidas de manera sintética, ya cuentan con una patente mexicana”, señala Georgina Estrada.
El siguiente paso es probar el antibiótico XisHar J1-1 ahora sí en una cepa de Pseudomonas aeruginosa resistente a antibióticos convencionales y extraída de pacientes.

“Si tenemos éxito en esto, y yo creo que sí lo tendremos porque ambas cepas, aunque diferentes, son de la misma especie, vendrían los ensayos preclínicos en un laboratorio autorizado; y después, los ensayos clínicos con pacientes”, dice Iván Arenas Sosa, integrante del equipo de Corzo Burguete en el Instituto de Biotecnología de la UNAM.
Aún hay otros retos para los investigadores, porque la defensina J1-1 y sus variantes pueden ser susceptibles a una degradación en diferentes organismos.
Esta molécula también se podrían hacer formulaciones para tratar algunas heridas de la piel infectadas con Pseudomonas aeruginosa y otras bacterias. “Nos falta mucho camino por recorrer. Esperemos que pronto se haga la transferencia tecnológica de la defensina J1-1”, agrega Arenas Sosa.

Pseudomonas aeruginosa es un patógeno que infecta a pacientes con fibrosis quística, quemaduras, inmunodeficiencia, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cáncer e infecciones graves que requieren ventilación, como la COVID-19.
Las infecciones ocasionadas por esta bacteria (neumonía, sepsis y del tracto urinario, del oído, oculares, de la piel y en heridas) pueden ser muy graves y potencialmente mortales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una bacteria de alta prioridad debido a que ha desarrollado una resistencia a antibióticos convencionales, se asocia con 559 mil muertes anuales, lo que la sitúa entre los patógenos bacterianos más letales a nivel mundial.