Ángeles Cataño · 20 de abril de 2026
El ahuautle no es solo un alimento; es historia viva en un plato. Uno de los platillos que conecta con las raíces más profundas del valle de México, estas tortitas son la elección perfecta. Con esta receta te enseñamos paso a paso cómo prepararlas y quede como un buen guisado.
Antes de pasar a la cocina, es vital que conozcas un poco los huevecillos de la chinche de agua (axayácatl).
Desde la época de los aztecas, este manjar era considerado digno de emperadores. Su sabor es intenso, mineral y con un recuerdo a camarón seco, pero con una textura mucho más fina.

Aunque el ahuautle suele venderse limpio, pásalo por un colador fino para eliminar cualquier impureza residual.
En un tazón grande, bate las claras de huevo hasta que alcancen el punto de turrón (picos firmes). Incorpora las yemas una a una de forma envolvente para no perder el aire.
Agrega el ahuautle y la harina poco a poco. Mezcla con suavidad. El objetivo es que el huevo “abrace” los huevecillos.
Calienta el aceite en una sartén. Con una cuchara sopera, toma porciones de la mezcla y colócalas en el aceite caliente.
Fríe por ambos lados hasta que estén doradas y crujientes. Retira y coloca sobre papel absorbente.
Si decidiste hacer salsa, hierve los ingredientes, lícualos y dales un hervor en una olla. Sumerge las tortitas brevemente antes de servir para que se hidraten, pero no demasiado para que no pierdan su textura.

El ahuautle es una bomba de proteína. Se estima que su contenido proteico es superior al de la carne de res, alcanzando niveles cercanos al 60% – 80% , además de ser rico en vitaminas del complejo B y minerales.
Hoy en día, el ahuautle es un ingrediente en peligro de desaparecer debido a la pérdida de hábitat en los lagos del centro de México. Consumirlo apoya a los últimos productores locales que mantienen viva esta tradición