Ángeles Cataño · 12 de marzo de 2026
La torta de sardina es mucho más que un refrigerio rápido; es un testimonio de la ingeniosidad de la gastronomía mexicana y un clásico que ha alimentado a generaciones. Su simplicidad es engañosa, pues la combinación de ingredientes frescos eleva un producto de despensa a un festín de texturas y sabores.

Aunque las sardinas llegaron a la dieta mexicana a través de las conservas, su adopción en “torta” cobró vida en los puertos. Se cuenta que en Tampico, Tamaulipas, hacia finales de la década de los años 20, surgieron las primeras “Tortas de la Barda”. Originalmente, estas se preparaban exclusivamente con sardina para ofrecer una comida económica, nutritiva y rápida a los estibadores y trabajadores ferroviarios. Con el tiempo, la receta se extendió por todo el país, adaptándose a los gustos de cada hogar.
