Ángeles Cataño · 5 de abril de 2026
Hoy en día son el tesoro más buscado de abril, el origen de los huevos de Pascua esconde un viaje fascinante que comenzó hace miles de años. Desde rituales antiguos de fertilidad hasta prohibiciones medievales que cambiaron la gastronomía, te contamos un poco de la historia, significado y tradiciones que convirtieron a un simple huevo en una de las tradiciones más relevantes a nivel mundial.
Mucho antes de ser una fiesta cristiana, el huevo ya era un símbolo universal de fertilidad y renacimiento.
Las civilizaciones de Egipto y Persia, solían regalar huevos decorados durante el equinoccio de primavera para celebrar el inicio de un nuevo ciclo de vida.
Simbolismo: se creía que el mundo había nacido de un “huevo cósmico”. Regalar uno era, literalmente, regalar el deseo de una vida próspera.

Con la expansión del cristianismo, muchas tradiciones paganas fueron adoptadas y adaptadas. En el siglo IV, el huevo comenzó a simbolizar la resurrección de Jesús.
Aquí es donde la dinámica se vuelve interesante. Durante la Edad Media, la iglesia prohibió el consumo de carne y huevos durante la Cuaresma.
El problema: las gallinas no dejaban de poner huevos solo porque fuera Cuaresma.
La solución: para no desperdiciarlos, la gente los cocía para conservarlos y los pintaba (a menudo de rojo para simbolizar la sangre de Cristo).
Siglo XVIII: En Francia y Alemania empezaron a elaborarse huevos de chocolate macizo, pero eran amargos y muy duros.
Siglo XIX (1875): La compañía inglesa Cadbury perfeccionó el moldeado de chocolate hueco gracias a los avances en la extracción de manteca de cacao. Así nacieron los huevos que conocemos hoy.

La Pascua no sería lo mismo sin sus juegos clásicos. Aquí los más populares:
The easter egg hunt (búsqueda del huevo): una tradición muy arraigada en EE. UU. y Europa donde se esconden huevos (de plástico con dulces o de chocolate) para que los niños los encuentren.
Egg rolling (carrera de huevos): en lugares como el Reino Unido o la Casa Blanca, los niños compiten rodando huevos ladera abajo. El que llegue más lejos sin romperse, gana.
Huevos fabergé: en la Rusia de los Zares, esta tradición alcanzó el nivel de arte extremo con huevos hechos de oro y piedras preciosas.