Fernanda Colad · 31 de mayo de 2026
¿Característica emblemática de México?: su comida. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, la capital del país se ha estado preparando para recibir a los turistas… para poner en alto el nombre del país ante el mundo.
La gran urbe ofrece una experiencia para cada tipo de visitante, y sin embargo, ante un evento como este, la duda existe: ¿el turista elegirá explorar la cultura-cultura, o sumarse a lo popular -que también es cultura?

Dos restaurantes en distintas zonas de la ciudad de México. Todo sea por comparar la preparación para recibir y atender al turista del Mundial. Vamos viendo cómo nos vamos a portar.
Bobo Café, primero. Restaurante ubicado en la Roma… combina estilo setentero con el diseño de interior moderno y minimalista. Servido con delicadeza, trae consigo un aroma impregnante a mantequilla, que al igual que un algodón de azúcar, se derrite en tu boca: el famoso “Bobo Pancake”. Su popularidad causó un sinfín de stories del platillo estrella y filas que parecían eternas de comensales -en especial extranjeros- buscando algo… trendy.
Madre Cocina, después. Propuesta diferente. En el mero Mercado de Coyoacán… diseñado en 1955 por el mismo arquitecto que diseñó el Estadio Azteca en 1962: Pedro Ramírez Vázquez. Este restaurante te envuelve en su esencia; entre voces y música de banda,la ligera sensación de calor al entrar y el olor a fruta fresca acompaña un sentimiento reconfortante. Conocido por sus chilaquiles rellenos, los extranjeros van en busca de un platillo tradicional y los locales vamos por la brillante innovación: chilaquil con relleno y salsa personalizada… de cochinita, frijol, papa, chorizo; verde, morita, tatemada y roja. Combinaciones infinitas. Sabor exquisito.
Luis, gerente de Bobo Café, comenta: sábados y domingos, días más ocupados… lista de espera. La Roma es la sucursal principal… y la más pequeña, como una sala de tele, cuando había tele.

Madre Cocina, mismo reto: la adecuación del espacio. Es sucursal única: mucha demanda. Lo sabe Alejandra, la mesera del lugar; cuatro mesas y uno que otro banco. No pasa nada. Surge la personalidad ‘muégano’ del mexicano… y el feliz hábito de estar cerca del otro. Cuando cercanía se transforma en comodidad. Y la comida sabe como en casa.
Los visitantes no están acostumbrados. Entenderán, quizás. Poco espacio para tanto sabor.
Preparación y logística. La mayoría del personal en Bobo es bilingüe y con capacitaciones. En Madre Cocina, Alejandra y sus compañeros han aprendido a comunicarse con otros recursos. Como las señas.
Sobre las mejoras en Bobo Café, Luis dejó en claro que la hospitalidad y la experiencia del cliente ha sido un punto a reforzar… y también reforzarán sus muros como debe ser: con pantallas y proyectores para ver los partidos; estrategia adenttro. Estrategia afuera: todos los domingos vamos a colocar cerveza en la fila, helado o café para que sea menos pesado esperar”. Garantizadas las cuatro cosas: cerveza, helado, café… y espera.

Ser ciudad sede, igual a necesidad de estar a la altura, intimidante. Obras a contrarreloj afectan vialidades. Precios para entrar a un museo o dar una vuelta en trajinera, comienzan su escalada. Pero a la vez, los restaurantes se coordinan con sus proveedores. Tienen que mantener la calidad de los productos.
Alejandra me prepara un café para llevar. Mientras, cuenta que Madre Cocina y restaurantes vecinos se aprovisionan en la inmensa Central de Abastos de la ciudad. La lista de ingredientes para la cantidad estimada de clientes, se compra a mayoreo cada semana, para que se conserven mejor. Lo mismo en Bobo Café; para Luis es prioridad la misma frescura mediante proveedores locales para precio accesible. A propósito, dice El Financiero que el gasto promedio por comensal durante el Mundial subirá del 20% al 29%.
La Roma y Coyoacán, zonas habituadas a turistas o nómadas digitales, han mejorado la experiencia del comensal en los últimos años. El Mundial no está siendo la excepción. En este recorrido se confirma que no solamente aquellos lugares aclamados por el público mediático, están estilizando su presentación ante los ojos del mundo. También los negocios locales… los que llevan la tradición mexicana en más que en la marca, la sangre. Listos todos para entrar a la cancha.
Lo que sigue… ¿con melón o con sandía?, dependerá ya del paladar de quienes aterrizan en la ciudad. Y de la camiseta del equipo que decidan ponerse: visitante o vocal. Tendencia o tradición.