Francisco Rangel · 17 de agosto de 2026
Cuando pensamos en tamales, nos imaginamos una masa de maíz con relleno generoso. Pero las corundas, platillo insignia de Michoacán, rompe la regla. Su verdadero secreto es una masa pura, perfumada y envuelta en hojas de la planta de maíz, no del elote.
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Para lograr esa textura suave pero firme sin que queden apelmazadas, agrega 3 cucharadas de tequesquite diluido en agua tibia al batir la manteca.
Según cocineras tradicionales expertas, la prueba definitiva de que la masa está lista es hacer una bolita y ponerla en un vaso con agua fría. Si la masa flota, la corunda quedará bien esponjosa.
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Preparado con masa de maíz, las corundas son típicas de la región lacustre de Michoacán. Desde tiempos prehispánicos, forman parte de la gastronomía de otros estados como: Jalisco, Guanajuato, Colima y Querétaro.
Ancestralmente conocidas como k’urhundas (tamal), la tradicional oral señala que era una receta ceremonial servido solo a los caltzontzin, reyes purépechas que disfrutaban de este platillo con salsas espesas y acompañaban con carne.
Se pueden preparar con manteca, tequesquite y envueltas en hojas del tallo de maíz fresco, pero también se pueden hacer de ceniza y envueltas de hojas de carrizo. Generalmente esponjosa y hecha de cinco a siete puntas.
Actualmente se sirven con salsa de tomate y rajas de chilaca. Aunque también se preparan con crema y queso añejo o Cotija.
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