Paulina Figueroa · 21 de octubre de 2026

Preparación
En México, el bolillo es considerado una de las piezas de pan más económicas por lo que lo vuelve democrático y el ingrediente principal de las tortas. Tiene forma de rombo con una hendidura en el centro, es crujiente por fuera y suave y esponjoso por dentro, lo que todo mexicano conocemos como migajón.

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Durante la Colonia, cita la UNAM, los españoles introdujeron diversos cereales, entre estos el trigo, además de traer la técnica de los molinos de rueda de piedra. Diversos relatos populares dicen que Juan Garrido un esclavo de Hernán Cortés, encontró tres granos de trigo entre un costal de arroz, plantándolos en un solar ubicado en la actual Rivera de San Cosme en la Ciudad de México.
De estos tres granos de trigo germinó solo uno que dió 180 granos y de esa espiga se hicieron otras siembras que comenzaron a cultivarse en diferentes regiones.
Sin embargo es hasta el Porfiriato que la cultura francesa influyó en la vida cotidiana y en la cocina mexicana incluyendo la panadería. Y sobre el origen del bolillo se tienen diferentes historias, una de las más aceptadas cuenta que su creador fue Camille Pirotte, uno de los panaderos de la corte de Maximiliano de Habsburgo.

Camille Pirotte tras varias pruebas fallidas con un mismo tipo de masa la dejaba pudrir, lo que provocó la fermentación del trigo actuando como la levadura que le hacía falta para darle la consistencia esponjosa que hoy conocemos. Pirotte era muy querido por la gente ya que les regalaba el pan que no se vendía y como no sabían pronunciar el apellido del panadero se fue acuñando la palabra “Birote” para denominar al pan que preparaba.
Durante el siglo XX los panaderos comenzaron a vender el bolillo calientito con el fin de destacar y vender más que la competencia, llegando a sacar a la venta bolillo caliente cada 20 minutos. De ahí la frase “se vende como pan caliente” para hacer referencia a productos que se venden con mucha facilidad y rapidez.
Si quieres conocer más sobre la cultura del pan en México conoce”Rojo y Negro”, una panadería militante en Santo Domingo, Coyoacán, que demuestra que producir alimentos también es un acto político y comunitario. ¡Dale play al video!