Paulina Figueroa · 22 de octubre de 2026
El ginger ale es una bebida gaseosa de origen irlandés comúnmente usada para mezclar con cócteles pero también como remedio casero para prevenir o aliviar el mareo, los trastornos estomacales e incluso el dolor de garganta; muchas mujeres lo emplean para combatir las náuseas durante el embarazo.
En el siglo XIX se popularizó en las tabernas o cervecerías inglesas para rebajar las bebidas alcohólicas con jengibre. Esto daría origen a lo que hoy conocemos como ginger ale.

El ginger ale está hecho con agua mineral, jengibre, azúcar y limón. Su sabor es suave, ligero y sutilmente dulce, ideal para disfrutarla sola o mezclada en refrescantes cócteles como el Whisky Ginger o el Gin & Ginger Ale Spritz.
En un comienzo se buscó que fuera más ligero, suave y con más burbujas que la cerveza de jengibre. El ginger ale no se fermentaba, sino que utilizaba técnicas modernas de carbonatación surgidas a principios de la era de los refrescos. Su dulzura y su ligero toque especiado lo convertían en una bebida refrescante, atractiva para quienes prefieren un sabor más sutil.
Con el paso del tiempo el ginger ale se convirtió en un símbolo de sofisticación, presente a menudo en vasos altos y bares de hotel.

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Existen dos tipos: ginger ale gold y ginger ale dry, siendo este último el más comercializado. Hoy en día los grandes fabricantes ponen en el mercado ginger ale aromatizado y coloreado con productos naturales y artificiales, así como con diferentes sabores de frutas.
Fermento
Ingredientes
Preparación
Nota: Si ves algo raro como moho u hongos negros desecha la preparación y empieza uno nuevo.

Preparación del ginger ale