Bacalao al Pil-Pil platillo de Cuaresma en España

Ángeles Cataño · 1 de abril de 2026

Bacalao al Pil-Pil platillo de Cuaresma en España

La Cuaresma en España se escribe con letras de sal y aceite de oliva. Más allá de la abstinencia, este periodo ha consolidado una de las técnicas más sofisticadas y, a la vez, sencillas de la gastronomía: el bacalao al pil-pil. Un plato que no solo alimenta, sino que exige una conexión  perfecta con el fuego, el producto y el tiempo.

El legado de la vigilia en la cocina Española

La tradición de la vigilia de llevar a la práctica de prescindir de la carne durante los viernes de Cuaresma encontró en el bacalao su mejor aliado. Gracias a su histórica conservación en salazón, este pescado llegó a todos los rincones de la península, convirtiéndose en el emblema culinario de la Semana Santa Vasca.

El pil-pil, con su emulsión dorada, representa la máxima expresión de cómo ingredientes humildes como el ajo y la guindilla pueden elevar una materia prima hasta consolidar una gran fusión de sabor.

Bacalao venta en mercado.
Bacalao expuesto para venta en mercado./ Foto: Shutterstock

Los cuatro elementos del Pil-Pil perfecto

Para lograr un resultado vasco, es fundamental respetar los tiempos y los términos precisos que definen esta joya de la cocina:

  1. El Bacalao fresco requieren lomos gruesos, desalados meticulosamente durante 36 a 48 horas en agua fría para preservar su textura lascada.

  2. El aceite de oliva virgen extra (AOVE) sera el conductor del sabor. Debe ser de baja acidez para no enmascarar el gusto del pescado.

  3. Los ajos doraditos aportan el perfume inicial al aceite.

  4. La guindilla (pimienta de cayena) es el alma del plato. Su función es aportar un sutil contrapunto picante que equilibra la untuosidad de la grasa y el dulzor del bacalao.

Freír ajos en aceite para darle mayor sabor.
Freír ajos en aceite para darle mayor sabor./ Foto: Shutterstock

Técnicas para confitar y ligar los sabores 

El éxito de este plato de Cuaresma reside en la temperatura. No se busca freír, sino confitar.

  • Primero, dora los ajos y la guindilla en el aceite. Una vez dorados, retíralos para evitar que amarguen o se quemen durante la cocción del pescado.

  • Introduce el bacalao con la piel hacia arriba. Cocina a fuego muy suave (unos 60°C) para que el lomo “sude” su gelatina.

  • Una vez retirado el bacalao, se procede a ligar (emulsionar) el aceite con el jugo del pescado. El movimiento de vaivén de la cazuela rompe las gotas de gelatina y las suspende en el aceite, creando esa crema espesa y nacarada.

Tip animal final: Justo antes de servir, recupera los ajos y las semillas de guindilla reservados para coronar los lomos. Es el contraste visual y gustativo que define al auténtico pil-pil.