Francisco Rangel · 22 de mayo de 2026
Uno de los personajes más relevantes de la gastronomía mundial, Carlo Petrini muere a los 76 años en su ciudad natal, Bra en Piamonte. El italiano, fundador del movimiento internacional Slow Food deja un legado único para la industria alimentaria. Conoce su historia y cuáles fueron sus más grandes logros.
“Quien siembra utopía, cosecha realidad”

El activista, escritor y fundador italiano de uno de los movimiento más relevantes de la gastronomía, Carlo Petrini, murió a los 76 años de edad.
Hoy el mundo despide a uno líderes más importantes de la industria alimentaria. Quien desde los años 70’s, inició su carrera rumbo a la especialización gastronómica.
El creador de Slow Food, era la voz de un movimiento filosófico e ideológico, que denunciaba las principales atrocidades de la industria.
Una batalla directa contra las grandes cadenas de comida rápida y contra todos aquellos que buscaban usar la alimentación como herramienta de control.
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El también sociólogo, comenzó a escribir en una de las primeras revistas gastronómicas de Italia y el mundo, Gambero Rosso, un suplemento mensual del periódico Il Manifiesto.
Años más tarde, fundaría la Libera Benemérita Associazione degli Amici del Barolo, una organización que tenía como objetivo principal promover y proteger los productos locales y la cultura gastronómica de Piamonte.
Este sería el antecedente de lo que más adelante sería una de las fundaciones gastronómicas más relevantes de la historia, Slow Food.
En este organización, Petrini buscaba promover los valores de los sabores tradicionales y la cultura campesina de Italia, frente a la creciente agroindustria descontrolada.

“Somos lo que comemos”
El movimiento internacional que llevó a Petrini a convertirse en un líder filosófico. Creado en 1986 y presentado al mundo en 1989, sintetiza el trabajo de una vida.
Slow Food es un movimiento que se contrapone a la idea de que la gastronomía debe ser estandarizada y por el contrario debe ser una actividad ligada al disfrute.
Es una organización que promueve un estilo de vida, en la que se busca salvaguardar las tradiciones gastronómicas regionales, con ingredientes, métodos de preparación y de cultivo locales.
Petrini no solo era líder de Slow Food, sino también buscaba activamente que las personas tuvieran una alimentación buena, sostenible, limpia y justa para todos.
Con el lema “comer despacio, con conciencia y disfrutando cada bocado” definía el verdadero objetivo del movimiento.
Hoy, en día Slow Food está presente en más de 160 países, convirtiéndose e una red internacional de profesionales.

Petrini acuñó uno de los conceptos más relevantes en la cocina, la idea de “kilómetro cero”, hoy ocupada en casi cualquier restaurante, se basa en el consumo de alimentos producidos y recolectados a menos de 100 km de distancia.
Esto promueve la frescura, los productos de temporada, el comercio local para apoyar a la economía regional. Además, promueve la sostenibilidad ambiental y reduce la huella de carbono.

El italiano también fue clave para desarrollar la idea de la primera universidad gastronómica del mundo, la UNISG, se ha convertido en uno de los principales espacios destinados a la ciencia gastronómica.
Programas especializados y enfocados directamente en cuestiones alimentarias, permitiendo investigaciones alimentarias de impacto social y cultural.
Carlos Petrini deja un legado imborrable con un profundo sentido de empatía y propósito colectivo. A través del respeto por la alimentación deja en cada hogar, recetas que solo se pueden cocinar a fuego lento.
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