"Ultrafalsos": ¿por qué la creación de imágenes sexualizadas de menores ya es una alerta máxima?

Kenia Hernández Rivera · 10 de febrero de 2026

"Ultrafalsos": ¿por qué la creación de imágenes sexualizadas de menores ya es una alerta máxima?

El uso de inteligencia artificial para generar imágenes sexualizadas de niñas y niños va en aumento. Durante el último año, al menos 1.2 millones de menores han sido víctimas de personas que manipulan sus fotografías con el fin de producir contenido explícito, de acuerdo con un estudio reciente de Unicef, Interpol y la fundación ECPAT (End Child Prostitution and Trafficking, por sus siglas en inglés). 

En algunos países, esta práctica afecta a uno de cada 25 menores (incluidos México, Colombia, República Dominicana y Brasil), una proporción equivalente a un niño por cada salón de clases en promedio. 

En una declaración reciente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia expresó su preocupación por el acelerado crecimiento del volumen de estas imágenes, a las que denomina “ultrafalsos”, y calificó el fenómeno como una “alerta máxima”.

De acuerdo con la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), el término ultrafalso se propone como alternativa al anglicismo deepfake, utilizado para describir contenidos —fotografías, videos o audios— que no son reales, pero aparentan serlo debido a una manipulación digital extrema.

La Unicef advierte que los deepfakes se emplean cada vez con mayor frecuencia, incluso para la llamada “nudificación”, una práctica que consiste en retirar o modificar la ropa en fotografías con el fin de crear retratos sexualizados o desnudos falsos.

“Los propios niños y niñas son muy conscientes de este peligro. Los abusos cometidos mediante deepfake siguen siendo abusos y, aunque las imágenes sean falsas, el daño que causan es absolutamente real”, señala la Unicef en su página.

Un material generado con IA normaliza la explotación sexual infantil

Un menor se convierte en víctima directa en el momento en que alguien usa su identidad. Incluso de no existir una víctima identificable, un material generado con IA normaliza la explotación sexual infantil. 

Si bien no existe contacto físico, los académicos consideran que el daño es real, ya que se vulneran derechos fundamentales y se normaliza la violencia sexual contra la infancia. Al final estas prácticas utilizan la imagen de menores con fines sexuales y alimentan redes de consumo de contenido abusivo.         

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De acuerdo con el informe de 2025 “Explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en el entorno digital”, de la Organización de los Estados Americanos (OEA), WhatsApp, Facebook e Instagram son las aplicaciones y redes mayormente identificadas en situaciones de violencia sexual digital.

Además, las principales víctimas de explotación sexual y otras formas de violencia sexual asociadas ocurridas en el entorno digital son niñas, aunque la brecha de género es menor que en otros delitos y escenarios. La mayor cantidad de víctimas tiene entre 13 y 17 años, “aunque en este panorama se registra una tendencia a la ocurrencia de situaciones a más temprana edad”, refiere el documento de la OEA. 

No obstante, la base de datos internacional de Interpol 2024 sobre explotación sexual infantil —que registró 4.9 millones de imágenes y videos y en ese entonces ayudó a identificar a 42,300 víctimas a escala global—, detectó una serie de tendencias alarmantes: más de 60 % de las víctimas no identificadas era prepubescentes (entre 8 y 12 años), incluso bebés y niños pequeños; 92 % de los agresores visibles correspondía a hombres.

Falta de alfabetización digital y una legislación robusta

Para María José Ravalli, jefa regional de abogacía y comunicación de Unicef para América Latina y el Caribe, la pelea en torno al tema es contra un monstruo de múltiples cabezas: la falta de alfabetización digital en niñas y niños, una regulación sólida de las plataformas de redes sociales y la necesidad de una legislación robusta que incluya las imágenes generadas con IA dentro de la tipificación de abuso sexual a menores o pederastia, declaró en una conversación con el diario El País 

La especialista resaltó que el problema también involucra controlar estas herramientas de inteligencia artificial que se integran rápidamente en las redes sociales, donde pueden difundirse rápidamente.

Los Estados miembros de la ONU están adoptando medidas a la par que conocen la magnitud y la gravedad del problema. Para ejemplificar, a finales de 2025 Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir las cuentas de redes sociales a menores de 16 años, basándose en que los riesgos derivados del contenido que comparten superan con creces los posibles beneficios. 

Para ello, el gobierno citó un informe que había encargado, en el cual mostró que casi dos tercios de los niños de entre 10 y 15 años habían visto contenido de odio, violento o perturbador, y que más de la mitad había sido víctima de ciberacoso. 

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Esta problemática en ocasiones también es abordada por el sector juvenil. En la primavera de 2025 alumnos de una escuela secundaria del noreste de Iowa, Estados Unidos, denunciaron a las autoridades escolares que otros alumnos habían utilizado algunas aplicaciones para generar imágenes digitales de ellos sin ropa. 

De igual manera, varios estudiantes del Instituto de Educación Secundaria Obligatoria Bartolomé Cossío de Haro, en España, están siendo investigados actualmente por la difusión en diferentes grupos de WhatsApp de fotos de sus compañeras creadas con inteligencia artificial. 

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