Siboney Flores · 5 de junio de 2025
El próximo ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, dice que no vestirá la clásica toga magisterial durante las sesiones del máximo tribunal, aunque su uso esté estipulado en un decreto presidencial de 1941.
Aguilar Ortiz argumentó que la gente, en sus recorridos de campaña, le pidió no ser un funcionario tradicional incluso en el rubro de su atuendo. Y al respecto algunos juristas en redes sociales defendieron que la toga está confeccionada para representar ciertos valores jurídicos.
“La manga derecha de estas togas es muy amplia y la manga izquierda es muy estrecha, incluso aprieta (a la altura) del puño, porque es un símbolo de que la ley tiene que ser estricta, pero también tiene que ser considerada”, explica Carlos Prado Aguilera, especialista en derecho constitucional y catedrático de la Universidad Ibero en Coahuila.

También tiene la característica de ser pesada. “Deliberadamente se confecciona con telas muy pesadas… precisamente para que estén percibiendo lo que es el peso de la ley”, detalla el catedrático.
El decreto del 8 de mayo de 1941 que obliga a los ministros y ministras a usar la toga fue firmado por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho y permanece vigente, sin cambios hasta la fecha.
Solo se puede eliminar si se publica otro decreto presidencial, explica Bernardino Esparza, especialista constitucionalista de la Facultad de Derecho de la Universidad de la Salle. Es decir, la presidenta Claudia Sheinbaum —quien celebró la llegada de Aguilar Ortiz a la Corte— tiene que expedir un nuevo decreto para que sea posible.
Además, Aguilar Ortiz deberá buscar modificar el reglamento interno de la Suprema Corte. Este regula todas las operaciones al interior de la dependencia, que van desde los aspectos más importantes como el procedimiento y obligaciones en una sesión de los ministros, hasta la regulación de vacaciones y horarios laborales.
La actualización más reciente de este reglamento ocurrió en 2023, y en ninguno de sus artículos se señala sobre la obligatoriedad de la toga en las sesiones. Esto representa una oportunidad para instaurar una nueva medida, señala el catedrático Carlos Prado.
Quien preside la Corte —que según los cómputos distritales será próximamente el propio Aguilar Ortiz— tiene facultades para proponer reformas al reglamento interno y, dependiendo de la trascendencia de lo que se plantea, puede aprobarse directamente o ser votado entre los ministros. Al ser un elemento de vestimenta, el catedrático considera que incluso puede no requerirse votación.
El antecedente más reciente de no usar la toga magisterial ocurrió durante la pandemia, cuando las sesiones eran desde casa y por la plataforma de video de Zoom, y ninguno de los ministros de la Corte la utilizó. En su lugar vistieron ropa sastre, pero no hubo alguna justificación al respecto.

El Estado de derecho mexicano proviene del derecho romano, y los senadores romanos portaban una toga al momento de las sesiones. “Heredamos que un magistrado o ministro use el togado al momento de celebrar las sesiones”, explica Carlos Prado.
El registro más antiguo del uso de la toga magisterial en México data de hace 200 años, luego de que se promulgara la Constitución de 1824. La historia señala que Miguel Dominguez, quien fue el primer ministro presidente de la Corte, instauró su uso.