¿Qué descubrirá el telescopio espacial Nancy Grace Roman en el universo?

Kenia Hernández Rivera · 5 de septiembre de 2026

¿Qué descubrirá el telescopio espacial Nancy Grace Roman en el universo?

Imagínate observar una pequeña ventana del universo con tal precisión que puedas distinguir galaxias situadas a millones de años luz. Ahora, sin perder esa nitidez, amplía el encuadre hasta abarcar una región del cielo al menos 100 veces mayor. Esa es una de las capacidades con las que el telescopio espacial Nancy Grace Roman promete cambiar la forma en la que observamos el cosmos.

El nuevo observatorio de la NASA despegó el 30 de agosto de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Pero su trabajo científico todavía no comienza. Roman se encuentra en un viaje de aproximadamente tres meses y 1.5 millones de kilómetros —casi cuatro veces la distancia que separa a nuestro planeta de la Luna— hacia su destino: una región del espacio conocida como el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra o L2. 

En otras palabras, es una zona donde la gravedad del Sol y la Tierra, junto con el movimiento de una nave, permiten que un telescopio mantenga una posición relativamente estable respecto a ambos. Sin embargo, Roman no es el primero en ir a L2, el telescopio James Webb opera ahí desde 2022, aunque la NASA especifica que no permanece fijo al realizar una órbita de halo alrededor del punto. También han trabajado en ese punto observatorios como Gaia —cuya misión fue construir un mapa tridimensional de la Vía Láctea—, de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), y misiones como Herschel —estudió regiones frías del universo— y Planck —estudió la luz que quedó del universo cuando era muy joven—.

Ilustración de la órbita del telescopio James Webb alrededor del punto L2. Fuente: NASA.

La misión de Roman ahora es estudiar millones de galaxias, buscar mundos fuera de nuestro sistema solar, mejor conocidos como exoplanetas, e intentar aportar pistas para responder algunas de las preguntas que todavía desconciertan a la astronomía: ¿de qué está hecho gran parte del universo?, ¿por qué su expansión se acelera?, ¿cómo se distribuye la materia oscura? y ¿qué tan comunes son los sistemas planetarios como el nuestro? 

“El telescopio Nancy Grace Roman es de tipo espacial, o sea, es como un observatorio que está en el espacio y nos va a ayudar a comprender temas como la energía oscura, la materia oscura, cómo interaccionan las galaxias, cómo se están moviendo, cómo se separan para ayudarnos a entender la expansión de nuestro universo”, explica a El Sabueso la divulgadora científica Sara Gallegos Buenrostro, conocida como Morra Científica en plataformas digitales.

La maestra en Estudios Científicos, con enfoque en comunicación de la ciencia y astrofísica por la Universidad de Aarhus en Dinamarca, aclara que, aunque sus nombres son similares, la materia oscura y la energía oscura describen fenómenos diferentes. La primera no puede observarse directamente, pero los especialistas detectan sus efectos gravitacionales sobre galaxias y otras estructuras del universo. La segunda, en cambio, es el nombre que se da a aquello que estaría detrás de la expansión acelerada del universo. En ambos casos persisten grandes interrogantes.

De acuerdo con un artículo de la NASA de agosto de 2026, denominado “Bloques de construcción”, el universo se compone aproximadamente 5% de materia visible o normal (podemos verla a simple vista o mediante un telescopio que detecta luz invisible, como la ultravioleta y la infrarroja), 27% materia oscura y 68% energía oscura.

Construcción del universo. Fuente: traducido en español de la NASA.

Una mirada mucho más amplia del universo

En palabras de la física por la Universidad Autónoma de Zacatecas, Roman no llega para sustituir al telescopio espacial Hubble ni al James Webb. Su capacidad está, precisamente, en observar el universo de otra manera.

“Roman no es que sea mejor que el Hubble y que el Webb, sino que son complementarios. Sus misiones, sus objetivos, sus instrumentos son muy diferentes, pero si conjuntamos toda la información, vamos a poder comprender de una mejor forma al universo”, dice Gallegos Buenrostro.

Una de las claves para entender la diferencia está en su campo de visión. El espejo principal de Roman mide 2.4 metros de diámetro, el mismo tamaño que el de Hubble. Pero su instrumento principal, llamado Wide Field Instrument (WFI) o instrumento de campo amplio, es una cámara infrarroja de 300 megapíxeles formada por 18 detectores.

Gracias a esta combinación, Roman podrá captar imágenes con un nivel de detalle similar al de Hubble, pero abarcará de una sola vez una región del cielo al menos 100 veces mayor. Para dimensionarlo, cada fotografía cubrirá una porción del cielo equivalente a cerca de una Luna llena y media vista desde la Tierra.

“En vez de que haga un zoom súper detallado, crea imágenes, muy grandes, muy panorámicas”, ejemplifica.

Esa capacidad permitirá que Roman haga algo parecido a enormes censos del universo. Su instrumento de campo amplio medirá, durante la misión, la luz procedente de alrededor de mil millones de galaxias.

Hubble y Webb podrán complementar esos mapas. Roman localizará grandes estructuras y objetos interesantes en extensas regiones del cielo, mientras que los otros observatorios podrán estudiar algunos de ellos con mayor detalle. 

Ejemplo del campo de visión de Hubble y Roman. Imagen: información traducida de la NASA.

 ¿Qué busca Roman en la oscuridad?

Aunque estrellas, planetas, galaxias y nebulosas conforman la parte del universo que podemos observar directamente, existe mucho más que no podemos ver. Entre los principales objetivos están dos de los mayores enigmas, como mencionamos en un inicio: la materia oscura y la energía oscura.

La materia oscura no emite, absorbe ni refleja luz de una forma que podamos detectar directamente. Sin embargo, los científicos pueden inferir su existencia a partir de los efectos gravitacionales que ejerce sobre la materia visible. Gallegos Buenrostro la compara con una especie de “pegamento” que ayuda a mantener las estructuras del universo.

La energía oscura plantea otro misterio. Desde finales de la década de 1990 se sabe que el universo no solo se expande, sino que esa expansión se acelera. Los científicos utilizan ese término para referirse a aquello que podría explicar esa aceleración, pero todavía desconocen su naturaleza.

Roman observará enormes cantidades de galaxias a diferentes distancias y momentos de la historia cósmica. Esto permitirá reconstruir cómo crecieron las estructuras del universo y cómo cambió su expansión a lo largo de miles de millones de años.

“Va a estudiar las galaxias, va a estudiar la densidad de las galaxias, cuántas galaxias son, cómo es que son las galaxias ahora y cómo es que eran antes”, explica Morra Científica.

El objetivo no es que Roman “fotografíe” directamente la energía oscura. Sus observaciones permitirán medir sus posibles efectos y comparar distintas explicaciones sobre cómo ha evolucionado el universo.

Una búsqueda de nuevos mundos

Pero Roman no mirará únicamente hacia las galaxias lejanas. También dirigirá su mirada hacia nuestra propia Vía Láctea. Un exoplaneta es un planeta que orbita una estrella distinta del Sol. Encontrarlos no es sencillo; vistos desde enormes distancias, los planetas son extremadamente tenues frente a las estrellas alrededor de las cuales orbitan.

“Cuando nosotros apuntamos nuestras tecnologías hacia el cielo para poder buscar un planeta lejano, lo primero que vemos son estrellas. Una estrella (…) es muchísimas veces más brillante que los planetas que están en ese sistema”, añade a esta unidad de verificación de Animal Poítico.

Roman utilizará diferentes herramientas para estudiarlos. Una de las principales será la microlente gravitacional, que permite detectar planetas cuando su gravedad modifica temporalmente la luz procedente de una estrella situada más lejos.

El observatorio también empleará otra herramienta: el Coronagraph Instrument, diseñado como demostración tecnológica para bloquear la intensa luz de las estrellas y permitir observar directamente algunos exoplanetas cercanos.

La NASA espera que descubra más de mil exoplanetas mediante estas técnicas. De funcionar la tecnología, podría abrir el camino a futuros telescopios capaces de estudiar directamente planetas similares a la Tierra alrededor de otras estrellas.

El futuro del telescopio Roman

Llegar a L2 no significa que Roman pueda comenzar inmediatamente a fotografiar el universo. Durante el trayecto, los equipos de NASA desplegarán, encenderán, comprobarán y calibrarán diferentes componentes del observatorio. El 31 de agosto, un día después del lanzamiento, Roman realizó con éxito la primera maniobra para corregir su trayectoria hacia su órbita final.

La NASA prevé completar aproximadamente tres meses de pruebas y puesta en funcionamiento antes de iniciar las operaciones científicas y espera publicar las primeras imágenes de Roman a principios de 2027. Su misión primaria tendrá una duración prevista de cinco años, aunque el observatorio está diseñado para permitir una extensión adicional.

Una vez que comience a trabajar, producirá una cantidad extraordinaria de información, alrededor de 1.4 terabytes de datos diarios, la tasa más alta hasta ahora para una misión astrofísica de la NASA. En palabras más sencillas, es equivalente a 350 mil fotografías de 4 megabytes cada una.

El nombre del observatorio también cuenta una parte de la historia de la astronomía espacial. Nancy Grace Roman nació en 1925 y se convirtió en la primera jefa de astronomía de la NASA. Desde esa posición impulsó la idea de colocar grandes observatorios fuera de la atmósfera terrestre y desempeñó un papel decisivo para conseguir que el proyecto que posteriormente se convertiría en Hubble avanzara. Por eso sus colegas terminaron por llamarla la “madre del Hubble”.

Para Gallegos Buenrostro, que el nuevo observatorio lleve su nombre tiene también un significado personal.

“Yo como mujer en la ciencia es alguien que admiro un montón, que ella abrió muchísimo camino para todas nosotras”, dice. Para la divulgadora, que su nombre acompañe una misión de esta magnitud permite que otras mujeres dedicadas a la astronomía también se vean representadas.

Aunado a ello, hay una coincidencia entre el pasado y el futuro de esta historia. Cuando años atrás le preguntaron a Nancy Grace Roman cuál consideraba el descubrimiento más interesante realizado por Hubble, eligió uno: la energía oscura. Ahora, a más de 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, un telescopio que lleva su nombre intentará ayudar a resolver precisamente ese misterio, según la página de la NASA. 

Infografía sobre las diferencias de cada telescopio. Imagen: El Sabueso a partir de información de la NASA y entrevista / generada con IAG Claude.

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