Cuando las letras se vuelven protesta: un taller de pósteres y carteles para el 8M

Jennifer Flores · 3 de marzo de 2026

Cuando las letras se vuelven protesta: un taller de pósteres y carteles para el 8M

Las mesas están cubiertas con cartulinas y plumones de colores para las frases que aún no se escriben, pues antes de convertirse en consigna, las palabras primero son vivencias. En este espacio, escribir no es un ejercicio estético: es una forma de nombrar lo que duele, lo que incomoda y lo que urge expresar antes de protestar el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. 

“Cuando una mujer escribe una consigna no está decorando una cartulina, más bien deja un testimonio, nombra una violencia o plasma una experiencia que en ocasiones ha sido silenciada. El diseño también comunica emociones; la ira puede convertirse en letras grandes que gritan. Escribir sobre ello es un acto político”, asegura Mara Osman, diseñadora gráfica, en entrevista con El Sabueso, la unidad de verificación de desinformación de Animal Político. 

Desde hace cuatro años, 25 diseñadoras, rotulistas, artistas, letristas y docentes organizan talleres en distintos estados de la república mexicana con motivo del 8M para compartir sus conocimientos sobre el dibujo de las letras —lettering—, rótulo tradicional o caligrafía. Este taller es impulsado por un movimiento independiente y autogestivo conformado por mujeres trans y cis, personas no binarias y pertenecientes a las poblaciones LGBTQ+ que se dedican al dibujo, al diseño tipográfico y a la ejecución de la letra con diferentes técnicas.

Este 2026, previo a la marcha por el Día Internacional de las Mujeres, este movimiento independiente organizó talleres en Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Guadalajara, Puebla, Hidalgo, Estado de México y Ciudad de México en los que, de acuerdo con el movimiento, la premisa principal es “que cada cartel refleje la lucha constante de cada asistente”.

Más allá de lo estético, buscan reconocer la importancia de los derechos de las mujeres, además de exigir justicia cuando no se respetan. 

“En los talleres canalizamos la rabia, el miedo y el dolor a mensajes que conecten entre sí y generen empatía y sororidad. Transformar esas emociones en carteles permite decir ‘yo también viví esto’, y trasladar la vergüenza que siente la víctima a una posición de valentía”, cuenta Ainara Bustamante, artista y diseñadora. 

“La rabia nos hizo revolucionarias”, “Ser mujer es resistir” y “Que vivan las morras que luchan” son algunas de las consignas que se pintaron durante el primer taller en la Ciudad de México al que El Sabueso asistió. El sábado 7 de marzo, de las 11:00 a las 14:00 h, será el segundo taller en la Galería José María Velasco, ubicada en Tepito.

Lee nuestra cobertura especial por el 8M: Editatonas y una escuela de mujeres wikipedistas: ¿cómo reducir brechas de género en esta enciclopedia?

Protesta y diseño: así se construyen pósteres y carteles que llegarán a las marchas del 8M

Las talleristas les enseñaron a las asistentes cómo trazar cada letra del alfabeto antes de iniciar los bocetos de cada cartel. Foto: Jennifer Flores
Las talleristas les enseñaron a las asistentes cómo trazar cada letra del alfabeto antes de iniciar los bocetos de cada cartel. Foto: Jennifer Flores

El primer taller en la Ciudad de México se inició con una plática que invitó a las asistentes a mirar la historia que habita en cada consigna. Las talleristas explicaron cómo surgieron las frases que hoy resuenan en las marchas feministas, qué tipos de carteles se veían antes y de qué manera han ido transformándose con el tiempo hasta convertirse en un espejo de luchas compartidas. 

Realizar estas actividades en torno al 8M también genera responsabilidad en las artistas. Sobre ello, la diseñadora y comunicadora visual Jazmín Pérez destaca que el espacio público en México no es neutro, sino que está atravesado por la violencia y la injusticia. “No se trata de hacer carteles bonitos o que no incomoden, sino de transmitir mensajes directos, incómodos y potentes guardando respeto hacia las víctimas y sus familias”.

“En los talleres tratamos estas temáticas desde una ética de cuidado y empatía, porque al final nosotras entendemos el sentimiento de lucha y resistencia”, añade por su parte Nishma Barajas, diseñadora en el Centro Nacional de las Artes (CENART). “Es una gran responsabilidad darle herramientas a las asistentes para que comuniquen temas tan delicados”. 

Las letras se vuelven una herramienta de lucha porque cada consigna representa una historia y una causa específica, dice Claudia Ramírez, diseñadora gráfica y tallerista en la sede de Puebla. “El impacto visual permite que el mensaje permanezca y se multiplique más allá de la voz”, añade. 

Para la capital mexicana hubo dos talleres, uno en la zona sur de la ciudad y otro en el centro. El Sabueso fue al primer taller realizado el 28 de febrero en la librería U-Tópicas, al cual acudieron alrededor de 15 asistentes, quienes rodeadas de libros y café plasmaron en cartulinas y cartones palabras que nacieron de la experiencia.

Las talleristas explicaron a las asistentes que todo empieza con el trazo básico: aprender a controlar la presión del pincel para lograr líneas gruesas y delgadas que den ritmo a la palabra. Por ello, antes de plasmar la consigna en cartulinas, realizaron borradores en los que midieron el espacio, escogieron paletas de colores y qué tipo de letras se ajustaban mejor a cada palabra.

El arte tipográfico realizado en estos talleres trasciende el contexto para el que fue creado y llega a públicos que incluso no se identifican como feministas.  “Cuando circulan en las redes sociales por medio de fotografías o videos se convierten en una extensión de la marcha. No solo importa lo que dicen, sino cómo están hechos: los trazos provocan emociones, incomodidad o curiosidad”, puntualiza Verónica Aguilar, quien es diseñadora industrial. 

Fernanda Romero, de 31 años, asistió al taller porque buscaba un lugar seguro en el que pudiera pintar su cartel que dice “no es histeria, es historia” y llevará el próximo 8M; sobre este, cuenta que “desde hace mucho tiempo nos han dicho que, como mujeres, expresarnos se ve mal. Que somos histéricas, que somos lloronas. Pero esto es una idea machista, como si nuestras emociones y pensamientos fueran algo negativo, cuando en realidad esa ‘histeria’ es lo que nos ha llevado a darnos cuenta de que no tenemos los mismos derechos que un hombre. Mi consigna busca poner esto sobre la mesa y decir: expresarnos no es el problema, es el inicio del cambio”.

El cartel de Fernanda hace referencia a que la libre expresión de las mujeres es el inicio del cambio. Foto: Jennifer Flores
El cartel de Fernanda hace referencia a que la libre expresión de las mujeres es el inicio del cambio. Foto: Jennifer Flores

La ilustradora Luz Elena Saldaña también explica que “estas actividades permiten que más personas se acerquen al movimiento desde otros espacios. Los carteles permanecen, se comparten y se integran a la memoria colectiva, extendiendo el mensaje más allá de un solo día”. 

“Es importante destacar que muchas mujeres aún no se sienten cómodas realizando su propio cartel o no pueden asistir a la marcha, entonces al ver los que realizamos, pueden tomarlos como referencia y adaptarlos a su identidad para que difundan un mensaje acorde con su protesta personal o colectiva”, asegura Carolina Rodríguez, diseñadora y docente. 

Lee más: ¿El amor todo lo puede? Verificamos falsos mitos sobre el amor romántico para este 14 de febrero

Del trazo individual a la voz colectiva

Originaria de la Ciudad de México, Andrea, de 27 años, asistió al taller en compañía de sus amigas. En entrevista con El Sabueso, la joven asegura que uno de los carteles que más la han conmovido en el movimiento feminista es aquel que dice “si un día desaparezco mi perrito no va a saber por qué”, el cual vio en Bellas Artes durante una manifestación feminista. 

Por ello, Andrea encontró la inspiración para su cartel en su perrito, pues aunque quisiera llevarlo a las marchas como otras mujeres, considera que no se adaptaría a ese ambiente. “Recordé una frase que alguna vez vi: ‘me caga tu machismo’ e inmediatamente pensé en dibujar a mi perrito a lado de la consigna para que sea parte de mi lucha”, explica. 

Andrea pinta a su perrito en su cartel para que sea parte de su lucha. Foto: Jennifer Flores
Andrea pinta a su perrito en su cartel para que sea parte de su lucha. Foto: Jennifer Flores

Para saber más: Perrito Feminista: ¡Grrrebeldía en la ilustración!

“Las letras en el espacio público crean comunidad entre personas desconocidas y generan vínculos a partir de experiencias compartidas. Queremos que quien lea un cartel pueda pensar: ‘esto también me pasó’ y no se sienta sola”, destaca Alejandra Hernández, conocida como Alme Letters, ilustradora y diseñadora visual, y explica que las consignas dependen del mensaje que se busque transmitir, pero siempre se acompañan de fuerza y empatía.

En los talleres también participan otras artistas y diseñadoras como Andrea Osterhout, Claudia García, Karina Tinajero, Laura Barrón, Andrea Buendía, Selene Bárcenas, Andre ele be, Ró Hernández, Mónica Munguía, Claudia Rebeca Ramírez, Karla Rosas, Karla Mateos, Fátima Alheli Pérez y Aimée León.

Karla Pasten, diseñadora tipográfica e ilustradora, explica que “las letras son una representación visual del lenguaje, el cual está ligado a las condiciones sociales que vivimos. Si no hubiera injusticias, no habría necesidad de evidenciarlas con palabras, por ello la palabra escrita se vuelve una forma de expresar y compartir esa inconformidad”. 

“Partimos de emociones fuertes y las expresamos a través de frases crudas para que el mensaje y el sentimiento se entiendan tal como los vivimos. Al organizar las letras y el diseño buscamos que la palabra más potente sea la que concentre el núcleo del mensaje, así, el arte facilita que otras personas se inspiren a partir de lo que leen”, agrega Paola Solís, artista de lettering y rotulista en formación. 

Al final del taller, los carteles dejan de ser individuales y se vuelven colectivos. “Están listos para salir a las marchas o ser publicados en redes sociales y que muchas personas se identifiquen con el mensaje y lo repliquen. No es solo mi voz, es la voz de un colectivo que ha vivido violencias similares”, afirma Mara Osman mientras apoya a una asistente a trazar una letra que completará la consigna “no era paz, era silencio”. 

Culmina el taller en la primera sede de la Ciudad de México. Foto: Especial
Culmina el taller en la primera sede de la Ciudad de México. Foto: Especial

Lo que comenzó como una emoción individual se vuelve un mensaje colectivo, listo para ocupar las calles durante la próxima marcha por el 8M. En cada letra hay una historia, y en cada consigna, la certeza de que trazar juntas también es una forma de resistir.

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate todos los días de la desinformación que circula en redes, en el discurso político y en la vida cotidiana.