Luz Rangel · 8 de marzo de 2025
Claudia Sheinbaum, la primera presidenta de México, creó la primera Secretaría de las Mujeres a nivel federal, la cual inició operaciones este año. Especialistas reconocen que este cambio político y administrativo elevó la política pública de género, pero señalan que ésta debe ser transversal, es decir, incorporarse en todos los ámbitos y no sólo en el gabinete presidencial.
“La igualdad de género es transversal, entonces, la Secretaría de Salud tiene que hacer lo propio, la Secretaría de Gobernación igual, la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, la Secretaría del Trabajo, en fin, todas las secretarías, todos los organismos tienen un rol”, dice en entrevista Natalia Calero, directora del Programa de Derecho en el Tecnológico de Monterrey.
En agosto de 2024, aún como presidenta electa, Sheinbaum anunció la decisión de convertir en una secretaría de estado al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), creado en 2001 durante la administración de Vicente Fox.
“Después de un análisis profundo de opiniones de compañeras y de la propia titular del Instituto de las Mujeres (Nadine Gasman), tomé la decisión de hacer secretaría al Instituto Nacional de las Mujeres y la titular será Citlalli Hernández”, informó en conferencia.
Al igual que el Inmujeres, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) transfirió sus recursos humanos, financieros y materiales, así como las funciones y atribuciones a la nueva secretaría. Pero especialistas insisten en su coordinación con otras áreas.
“Como secretaría no solamente no tiene todas las herramientas para poder hacer toda esta política pública porque necesita coordinarse con las otras áreas de gobierno. Cuenta más bien con las mismas que contaban la Conavim y el Inmujeres, pero tiene más tareas”, señala Martha Tagle, consultora de género y derechos humanos en Mujer Ideas Desarrollo e Investigación (MIDI).
Tras el anuncio, vino la oficialización. En noviembre Sheinbaum presentó a la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para crear la secretaría. Como antecedente, cuando fue jefa de gobierno, Sheinbaum también elevó a rango de secretaría al Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México.

Martha Tagle considera que la nueva Secretaría de las Mujeres trae consigo cambios políticos y administrativos. Primero, porque responde a lo acordado en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, cuando en 1995 los Estados parte establecieron la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que instan a que la igualdad de género y los derechos de las mujeres estén en las esferas más altas del gobierno.
La propia Secretaría de las Mujeres y ONU Mujeres calificaron como histórico el 1 de enero que entró en funciones. Citlalli Hernández, quien fuera senadora y secretaria General de Morena, comenzó a integrar a su equipo: María Elvira Concheiro Bórquez, extitular de la Tesorería de la Federación; Sayuri Herrera, exfiscal especializada para la investigación del delito de feminicidio; Tania Morales, fundadora de la asociación de Infancias Trans.
Uno de los cambios administrativos viene con el paso del instituto a la secretaría y el cambio de personalidad jurídica. El Inmujeres era un organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, es decir, con autonomía de gestión, y Conavim era un órgano dependiente de la Secretaría de Gobernación; mientras que al estar en el gabinete del Poder Ejecutivo, la Secretaría de las Mujeres adquiere otro nivel.
“La estructura orgánica importa tanto en la autonomía como en las competencias que tiene. Al dejar de ser un organismo descentralizado de la administración pública federal y pasar a ser una secretaría se le establecen competencias únicas y además se le da el mismo nivel que las otras secretarías”, explica Natalia Calero.
La experta considera que esta fusión ayuda a articular una política pública de género mucho más integral porque hay una secretaría que conglomera todo, en lugar de dos organismos.
Por su parte, Martha Tagle señala que la idea de que existiera un instituto descentralizado era para “que pudiera ser el espacio desde donde se trabajara en la transversalidad de las políticas. Es decir, no le tocaba desarrollar en sí mismo la política, sino de vigilar que las demás áreas del gobierno hicieran lo que les correspondía”.
Otro de los cambios administrativos fue que, al momento de presentar el presupuesto para 2025 todavía no se creaba la Secretaría de las Mujeres. El Centro de Análisis e Investigación Fundar advirtió que el presupuesto asignado a la Conavim y al Inmujeres era 7% menor respecto a lo aprobado en 2024.
“Lo que genera dudas sobre la capacidad que tendrá la nueva Secretaría de las Mujeres, una vez que sea promulgada la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal”, se lee en un comunicado.
Además, como parte de los cambios administrativos, en diciembre 151 de las 251 personas trabajadoras del Inmujeres, de las cuales la mayoría son mujeres, optaron por terminar la relación laboral frente a la opción de continuar laborando en la nueva secretaría con un menor salario y sin conservar su antigüedad.
Incluso Sheinbaum confirmó en una conferencia que a las trabajadoras de la Conavim y el Inmujeres se les planteó la liquidación o la disminución de salarios, sobre todo en honorarios.

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El Artículo 42 Bis. de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal establece que a la Secretaría de las Mujeres le corresponde implementar la política nacional en materia de mujeres, adolescentes y niñas, igualdad sustantiva y transversalización de la perspectiva de género, prevención, atención y erradicación de las violencias contra ellas, y el sistema de cuidados.
“Queremos elevarlo a Secretaría porque hoy el Instituto de las Mujeres es más bien normativo, y nosotros queremos que los derechos de las mujeres lleguen a todos los rincones del país. Por eso, la primera tarea de Citlalli es llevar la cartilla de los derechos de las mujeres a cada mujer”, dijo Sheinbaum en conferencia.
Al respecto, las especialistas Martha Tagle y Natalia Calero coinciden en que si bien es necesario informar los derechos de las mujeres, eso no debe ser la única prioridad. Hay que lograr una política pública integral de género.
“Si solamente se le da prioridad al a este programa de la cartilla de los derechos, es como pensar que solamente es una tipo secretaría de bienestar de las mujeres. Es decir, que busquen aumentar las clientelas de mujeres a las cuales les bajen programas sociales directos”, advierte Tagle.
Ambas expertas reconocen que se mencione la implementación del sistema de cuidados. Sin embargo, el presupuesto de 2025 carece de políticas y programas específicos para establecerlo.
“El sistema de sistema de cuidados quedó prácticamente un renglón y nada demás”, lamenta Tagle sobre la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
Además de reconocer el cambio político y administrativo que representa la Secretaría de las Mujeres, Calero y Tagle también lo hacen con el nombramiento de Citlalli Hernández en este cargo que apenas comienza a desempeñar.
“El escrutinio que se le haga a la secretaria tiene que ser con base en sus resultados”, concluye Calero.
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