Daniel Medrano · 17 de febrero de 2026
México enfrenta un brote de sarampión que se inició en 2025 y continúa en ascenso durante 2026. De acuerdo con el reporte diario del brote de sarampión, con corte al 13 de febrero, se han confirmado 9,478 casos acumulados desde enero de 2025.
El sarampión provoca un sarpullido con manchas rojas que suele aparecer primero en la cara y detrás de las orejas; posteriormente se extiende hacia abajo, al pecho y la espalda, y continúa hasta llegar a los pies, de acuerdo con Mayo Clinic.
La doctora con especialidad en medicina interna Eloísa Reyes explica que el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y que la única manera de prevenirla es con la vacuna triple viral o doble viral; sin embargo, en caso de contraer la afección es necesario que la persona tome en cuenta diferentes medidas.
Eloísa Reyes destaca que los signos y síntomas que se presentan entre los 9 y 15 días después de que una persona estuvo expuesta al virus del sarampión son: fiebre, tos seca, goteo de nariz, dolor de garganta y ojos inflamados.
También aparecen las llamadas manchas de Koplik, que consisten en manchas diminutas con centro blanco azulado y fondo rojo dentro de la boca y en el interior de la mejilla.
Añade que, de tres a cinco días después de haber presentado los síntomas antes mencionados, aparecen erupciones rojizas, que consisten en manchas rojas planas o elevadas que pueden unirse. El sarpullido comienza en la cara y se extiende al cuello, tronco y piernas hasta llegar a los pies.
“Cuando el sarpullido aparece generalmente la fiebre comienza a subir un poco más y este suele durar entre cinco y siete días; después desaparece y deja manchas oscuras, pero son temporales”, puntualiza la médica internista.
Una persona que tiene sarampión, o que sospecha tenerlo, debe aislarse para evitar contagiar a otras personas de manera inmediata, ya que la enfermedad es una de las más contagiosas que existen, detalla Eloísa Reyes, pues cuando una persona tose o estornuda, el virus se esparce en el ambiente y permanece activo como gotículas hasta por dos horas.
Además, explica que es necesario contar con un médico de confianza con el que pueda comunicarse para monitorear la evolución diaria de la enfermedad y que se recete algún medicamento en caso de malestares.
“Si la persona presenta tos, moqueo, ojos rojos y fiebre alta lo más recomendable es que se aísle y contacte a su médico de confianza para evitar el contagio masivo y que no haya complicaciones, aunque si es de gravedad, lo mejor es acudir directamente a urgencias”.
Por lo anterior, para la especialista es necesario que el paciente notifique de inmediato a sus círculos cercanos como familiares, compañeros del trabajo o de la escuela, así como con cualquier persona con la que haya tenido contacto, con el fin de prevenir alguna gravedad.
La especialista apunta que la persona infectada es contagiosa desde cuatro días antes y hasta cuatro días después de la aparición del sarpullido, por lo que en promedio el periodo en el que una persona debe permanecer en casa es de entre ocho y diez días.
Pese a que después de los cuatro días en los que aparece el salpullido ya se considera a la persona como no contagiosa, la especialista recomienda seguir tomando precauciones para evitar el contagio de otras personas y, de ser posible, permanecer de dos a tres días más en aislamiento o usar un cubrebocas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe que no existe un tratamiento específico para tratar el sarampión. En realidad la atención se centra en aliviar los síntomas con el fin de que la persona infectada se sienta más cómoda durante el tiempo que dura el padecimiento y para prevenir complicaciones.
Una de las recomendaciones que hace la organización es beber suficiente agua y emplear tratamientos para la deshidratación, ya que puede compensar la pérdida de líquidos causada por la diarrea y los vómitos.
La OMS sugiere que tanto menores como personas adultas reciban dos dosis de suplementos de vitamina A, con un periodo de 24 horas entre ambas, con el objetivo de restaurar los niveles bajos de esta vitamina, ya que ello ayuda a prevenir las lesiones oculares, así como reducir la mortalidad por sarampión.
El sarampión suele manejarse en casa bajo supervisión médica en caso de que sea leve; no obstante, puede presentar complicaciones graves, entre las más comunes se encuentran neumonía, encefalitis o deshidratación severa, explica Eloísa Reyes.
Uno de los síntomas que requieren de atención urgente es la dificultad para respirar, que se puede acompañar con dolor en el pecho, pues la especialista afirma que sugiere neumonía.
También recomienda ir a urgencias en el caso de que se presente fiebre muy alta o que sea superior a los 41 grados centígrados, así como si la persona contagiada tiene convulsiones, rigidez en el cuello o debilidad grave, ya que puede ser indicativo de encefalitis.
La deshidratación severa es otro padecimiento que requiere atención médica urgente, algunos de sus malestares más comunes son boca y nariz secas, orina escasa, piel que no regresa rápido al pellizcarla, letargo extremo o pérdida grave de apetito.
“En algunos casos, cuando la diarrea es muy severa, es posible la presencia de sangre en las heces y es otro signo de alarma”, añade.
La especialista concluye que para prevenir complicaciones del sarampión se pueden tomar algunas consideraciones desde el inicio de la enfermedad, como consumir suplementos de vitamina A, beber abundantes líquidos, mantener buena alimentación y tomar reposo durante el aislamiento, hasta consumir antibióticos y medicamentos recetados por el médico para tratar la fiebre, tos, dolor de garganta y cualquier molestia que se presente.
