Kenia Hernández Rivera · 12 de febrero de 2026
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por diseminación de gotitas suspendidas en el aire o por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas.
Hasta el 12 de febrero, la Secretaría de Salud reportó 9,351 contagios confirmados acumulados entre 2025 y 2026, de los cuales, 2,919 casos corresponden a este año, de acuerdo con el informe diario del brote de sarampión en México.
A continuación presentamos una guía para entender la epidemiología del sarampión y la relevancia de la vacunación.
De acuerdo con la guía técnica del gobierno de México, los síntomas iniciales del sarampión suelen aparecer entre 8 y 12 días después de la infección y se caracterizan por fiebre alta, rinorrea (congestión nasal), coriza (inflamación aguda de la mucosa nasal), tos, conjuntivitis y pequeñas manchas blancas con centro blanco o blanco-azulado en la cara interna de la mejilla, rodeadas por un área enrojecida, seguida de un exantema o erupción cutánea que se distribuye de forma cefalocaudal, es decir, que comienza en la cabeza y desciende progresivamente hacia el tronco y las extremidades.
Aunque no hay un tratamiento específico, la mayoría de los pacientes infectados se recupera en dos o tres semanas. Sin embargo, en contextos de alta vulnerabilidad —baja protección inmunológica de la población y factores socioeconómicos y ambientales que facilitan el contagio— la letalidad puede alcanzar al 10 % de los casos. Generalmente afecta a niños y niñas menores de cinco años y los casos graves se presentan en las infancias con malnutrición y con un sistema inmunitario debilitado.
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Por lo anterior, la atención debe centrarse en aliviar los síntomas: beber suficiente agua y emplear tratamientos para la deshidratación puede compensar la pérdida de líquidos en caso de presentar diarrea y vómito.
El periodo de transmisión ocurre cuatro días antes y después de comenzar la erupción cutánea. Entre las complicaciones más frecuentes —resultado de la misma replicación viral o de una infección bacteriana agregada— destaca otitis media, neumonía, laringotraqueobronquitis y encefalitis.
Previo a la introducción de la vacunación masiva en 1980 en el mundo, esta enfermedad ocasionaba 2.6 millones de muertes anuales a escala global, de las cuales alrededor de 12,000 se registraban en el continente americano.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cualquier individuo enfermo debe recibir dos dosis de suplementos de vitamina A, con un intervalo de 24 horas entre ambas, para restaurar los niveles bajos, “incluso en los menores bien alimentados”.
Un artículo de la Clínica Mayo —organización dedicada a la práctica de la medicina, la educación y la investigación— explica que entre los factores de riesgo se incluyen: no estar vacunado, viajar a otros países (particularmente si se traslada a lugares donde el sarampión es más frecuente) y tener insuficiencia de vitamina A, esto último puede desencadenar síntomas más graves, como neumonía, encefalitis y bronquitis.
Una infografía del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) detalla que la vacuna es una preparación de cepas de virus vivos atenuados de sarampión, rubeola y parotiditis, producidas en cultivos de células diploides humanas o en embrión de pollo, que debe administrarse de acuerdo con determinados grupos de edad.

Vacunación en zonas con riesgo muy alto, con casos probables y confirmados
Niños y niñas de seis a 11 meses:
Niños y niñas de seis a 11 meses:
Población de 10 a 49 años:
Como explicó a El Sabueso Rodrigo Romero Feregrino, coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología (AMV), la ausencia de vacunación a partir de los 50 años no obedece a una exclusión, sino porque está comprobado científicamente que las personas mayores cuentan con una alta inmunidad contra la enfermedad.
El estudio Una encuesta serológica de sarampión de base poblacional en México: implicaciones para la reemergencia, publicado en abril de 2025 y financiado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), afirma que la seroprotección más alta contra el sarampión la tienen las personas mayores de 50 años.
La seroprevalencia es el porcentaje de personas en una población que tiene proteínas en la sangre, llamadas anticuerpos, y que indican que han estado expuestas a un virus en específico, de acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
La prevalencia de anticuerpos contra el sarampión es similar en hombres y mujeres entre 50 y 59 años — entre 88.3 y 90.7 %—, mientras que los adultos mayores de 60 años presentan entre 91.9 y 94.4 %.
Según la Secretaría de Salud, hay más de 21,000 puntos en México para vacunarse. Para consultar el centro más cercano, la dependencia habilitó el sitio ¿Dónde me vacuno? Para esto, solo deben llenarse los campos: tipo de vacuna, entidad, municipio o delegación y grupo de edad.
Y puntualmente para la Ciudad de México, la Secretaría de Salud desplegó campañas en distintos puntos de la urbe. De igual manera, a través de un código QR se puede ubicar el centro de vacunación más cercano.

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La Secretaría de Salud informa que solo en estos casos no se debe vacunar a niños, niñas, adolescentes y adultos con la vacuna SR o SRP:
(Con información de Daniel Medrano)
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