Regina López Puerta · 14 de noviembre de 2023
Ucrania registra 9 mil 701 muertes de civiles y 17 mil 748 heridos en 19 meses de invasión rusa, del 24 de febrero 2022 al 24 de septiembre 2023, según los datos de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos (ACNUDH).
Dicho reporte refiere que han fallecido más de 500 niños a causa del conflicto.
La ACNUDH confirma esas cifras pero cree que los números son considerablemente más altos, ya que hay muchos reportes que aún necesitan ser corroborados debido a la dificultad de la comunicación en los lugares donde han ocurrido las batallas más hostiles. De ahí que las cifras que se presentan son hasta septiembre, ya que aún queda trabajo de corroboración pendiente.
La contraofensiva Ucraniana ha sido lenta y mientras algunos ucranianos luchan por mantener su independencia como país, hay quienes luchan por adaptarse a la vida en un país ajeno y sobrevivir a las dificultades que conlleva ser refugiado de guerra.
El Sabueso entrevistó a Valeri Bokun, originaria de Kiev quien ahora reside en Estados Unidos y trabaja con refugiados ucranianos. Valeri relató cómo ha impactado la invasión rusa en su país y qué está viviendo la comunidad ucraniana en estos momentos.
“Sí, hay una contraofensiva que aún está en marcha, pero es lenta y agotadora. Es solo luchar contra este gran enemigo e intentar sobrevivir”, declaró.
Por el momento, Ucrania ha lanzado una contraofensiva ampliando la brecha en las defensas de Rusia en la región sureña de Zaporizhia. Han logrado llevar maquinaria pesada más allá del frente ruso por primera vez, y han avanzado en Bahamut.
Sin embargo, Rusia ha mantenido ataques constantes utilizando drones que han disminuido la capacidad de las tropas ucranianas. Además, han dirigido ataques importantes a los puertos del Río Danubio, causando daños a la infraestructura de exportación de granos y cereales.
El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, declaró el 20 de septiembre de 2023 ante el Consejo de Seguridad que “la invasión de Ucrania por parte de Rusia, en clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, está agravando las tensiones y divisiones geopolíticas, amenazando la estabilidad regional, aumentando la amenaza nuclear y creando profundas fisuras en nuestro mundo cada vez más multipolar”.
Amnistía Internacional ha registrado violaciones graves a los derechos humanos, que incluyen ataques intencionales a la población civil, desaparición forzada, juicios injustos, asesinato de prisioneros de guerra, además de tortura y violencia sexual.
“Cuando se trata de violaciones de derechos humanos, creo que puedo decir que ya se ha hecho de todo”, expresó Valeri Bokun.
Rusia también ha usado bombas de fósforo blanco en la ciudad de Bahamut, a pesar de que está prohibido por la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, también conocida como la Convención sobre Armas Inhumanas, que Rusia firmó y ratificó en 1981.
Según los números de las Naciones Unidas la mayoría de los fallecimientos han ocurrido a causa de armas explosivas de amplio rango, con un total de 8 mil 141 fallecidos y 16 mil 805 heridos a causa de bombas y explosivos.
Aunque como mencionamos previamente, estos son sólo los casos verificados por la institución, pero se estima que los números son mucho más altos.
“Cuando se hace la pregunta, de qué violaciones de derechos humanos han ocurrido, ni siquiera sé cuál mencionar porque ha habido tantas, que podemos pensar que es un genocidio intencional, muy completo y afortunadamente, hemos podido resistirlo”.
A finales de 2022 Rusia también atacó la infraestructura de distribución de energía de Ucrania, lo que constituye una violación de la ley humanitaria internacional.
Pero Valeri asegura que a pesar de las dificultades, la esperanza en Ucrania prevalece: “estoy segura de que es fácil agotarse. Es difícil para mí entender lo que la gente que aún vive allí atraviesa porque es mucho, pero, no pierden su sentido del humor. Eso es lo que he notado últimamente, y no solo últimamente, sino a lo largo de esta guerra”.

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“Las personas simplemente intentan vivir sus vidas a pesar de lo que está sucediendo. Aún intentan tener una vida social, ir a cafeterías, teatros y trabajar arduamente para sobrevivir, pero también para no perder su humanidad, no perder quiénes son en el proceso”.
Según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, hay 5.1 millones de desplazados internos en Ucrania, es decir 5.1 millones de personas que han tenido que dejar sus hogares o ciudades de origen pero se mantienen dentro de las fronteras del país.
La ley marcial está en efecto, y se ha suspendido todo el tráfico aéreo, pero la entrada y salida de ciudadanos extranjeros y ucranianos está permitida por tierra. Hay puntos de entrada en las fronteras con Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Moldavia que están abiertos y son relativamente seguros.
Las principales recomendaciones emitidas por el gobierno de Ucrania para locales y visitantes es estar atentos al sonido de las alarmas en caso de un ataque aéreo, pues la amenaza de un ataque con misiles está siempre presente y puede pasar en cualquier ciudad o región del país.
Además, para los desplazados y visitantes se recomienda elegir un hotel que tenga su propio refugio antiaéreo, o esté a corta distancia de alguno.
Aunque la guerra sigue, Ucrania ya ha comenzado con iniciativas para la reconstrucción. La Conferencia de la Recuperación de Ucrania se llevó a cabo en Londres en junio de 2023 y se enfocó en la movilización del apoyo internacional para lograr la estabilización social a través de la asistencia de emergencia para necesidades inmediatas, y la participación del sector privado.
El país se está levantando y está tomando la contraofensiva, pero hay más de 6,2 millones de refugiados en el mundo que decidieron dejar Ucrania por seguridad y buscar un futuro más allá de sus fronteras.

Valeri se encontraba estudiando una maestría en el Reino Unido cuando estalló la guerra en su país. Al graduarse, decidió partir a Estados Unidos y ayudar a sus compatriotas que estaban llegando como refugiados para apoyarlos en la transición.
“Debido a mi trabajo, tengo la oportunidad de trabajar con refugiados ucranianos específicamente, y todos están lidiando con la situación como pueden. Tratando de comenzar sus vidas aquí, utilizando los recursos disponibles, criando a sus hijos en un sistema completamente nuevo. Es increíblemente difícil comprender el idioma y tratar de sobrevivir en un país donde muchas personas no lo hablan”.
De acuerdo con su experiencia, la mayoría de las personas que llegan apenas tienen nociones básicas del inglés, por lo tanto, se han enfocado en construir lazos de comunidad fuertes entre ellos.
“La comunidad juega un papel muy importante, porque donde vivo en Spokane hay una gran comunidad ucraniana y puedo ver cómo todos se ayudan mutuamente. Es maravilloso ver esa colaboración y cooperación, dispuestos a ayudar y proporcionar recursos”.
También platicó que han cambiado sus hábitos de la vida cotidiana, incluso cuando se trata del idioma.
“Intentamos cambiar del ruso, que hablábamos en casa antes, y ahora hablamos ucraniano todo el tiempo entre nosotros. Eso cambió nuestra vida cotidiana de muchas maneras, en pequeñas y grandes”.
Pero el recuerdo de su país permanece, y muchos están contando días, meses o años, o el tiempo que sea necesario, añorando el momento de poder regresar.
“¿Qué extraño de mi país? Quiero decir, ¿qué no extraño?” se preguntó Valeri, “extraño la naturaleza ucraniana, extraño a la gente, extraño mucho mi ciudad. Extraño a mis amigos, y mi apartamento, aunque era pequeño. Extraño todo y realmente quiero volver y experimentarlo de nuevo, incluso si no cumple con mis expectativas. Incluso si mi perspectiva actual es idealizada y poco realista, quiero experimentarlo por mí misma otra vez”.