Elizabeth Dorantes · 21 de octubre de 2024
Al comprar ropa nueva existen dos tipos de personas: quienes la lavan previamente y quienes lo hacen después de su primer uso. Pero, un video que circula en Instagram y que fue enviado por usuarios al VerifiChat de El Sabueso asegura que de no lavar las prendas antes puede aumentar el riesgo de cáncer.
La advertencia se debe al formaldehído presente en la ropa nueva, una sustancia química utilizada para evitar que se arruguen las prendas. Sin embargo, especialistas explicaron que no hay evidencia científica que respalde esta afirmación.
El formaldehído, según los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, es una sustancia química inflamable, incolora y de olor fuerte, utilizada en la construcción de materiales como tableros de partículas y madera contrachapada. También actúa como fungicida, germicida y desinfectante, y se emplea como conservante en funerarias y laboratorios médicos.
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La oncogenetista Talia Wegman Ostrosky nos contó en entrevista que esta sustancia química tiene una actividad antifúngica. Por ejemplo, se utiliza en la ropa nueva para evitar que se arrugue y hacerla resistente a los hongos. Sin embargo, aclaró que no existen estudios que demuestren un aumento en el riesgo de cáncer en personas que usen estas prendas sin lavarlas previamente.
“Se sabe que la ropa nueva puede tener ciertas dosis de formaldehído y que sí se puede absorber en la piel, pero hasta ahora no hay estudios a largo plazo que hayan demostrado que esto aumenta el riesgo de cáncer (…) No se ha comprobado que el usar ropa ajustada o ropa que tenga este tipo de características, que no se arruga, pueda aumentar el riesgo de cáncer”, dijo la especialista.
La doctora en farmacología María Luisa Muñoz Almaguer sostuvo que en el caso de la ropa nueva, las cantidades de formaldehído son mínimas y no existe evidencia científica que demuestre relación con el aumento del riesgo de cáncer.
“La ventaja, podríamos decir, es que el formaldehído se evapora con el tiempo. Cuando compras la prenda, probablemente, parte del formaldehído al que se sometió ya se evaporó y quedarían mínimas cantidades”, apuntó la también profesora docente en la Universidad de Guadalajara (UDG), del Departamento de Farmacobiología.
Refirió que es aconsejable lavar la ropa después de comprarla, ya que el formaldehído “es soluble en agua”, pero, más allá de esto, por higiene porque las prendas están en contacto con muchas personas.

Algunos estudios han analizado la posible relación entre el cáncer y la exposición prolongada a altos niveles de formaldehído, como en las industrias y el embalsamamiento.
De acuerdo con los NIH, estudios realizados en trabajadores expuestos a altos niveles de formaldehído, como en la industria y el embalsamamiento, han indicado que esta sustancia está asociada con la leucemia mieloide y con tipos de cáncer poco comunes, como el cáncer de seno paranasal, de cavidad nasal y nasofaringe.
La Sociedad Americana Contra el Cáncer señala que algunos estudios, —aunque no todos—, en personas expuestas a la sustancia química en el lugar de trabajo, han revelado una relación con el cáncer de nasofaringe, cáncer de los senos nasales y leucemia mieloide, especialmente en quienes utilizan o fabrican formaldehído o resinas de este, así como embalsamadores.
Talia Wegman Ostrosky detalló que cuando una persona está expuesta a dosis bajas de formaldehído generalmente no tendrá problemas de salud, solo en dosis altas sí puede provocar irritación en la nariz y las vías respiratorias. Además, mencionó que a largo plazo se ha encontrado que quienes están en contacto con altos niveles de la sustancia química pueden tener riesgo de padecer cáncer de nariz.
Muñoz Almaguer coincidió en que el formaldehído —una sustancia química que describió como muy irritante— puede ser cancerígeno en altos niveles y largos periodos de exposición.
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La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos (ATSDR) sostiene que la exposición a niveles muy altos de formaldehído durante muchos años se ha relacionado con cánceres poco comunes de nariz y garganta en trabajadores.
Leslie Moranchel, médica internista especialista en toxicología clínica, señaló en entrevista que en personas más sensibles el formaldehído puede provocar reacciones alérgicas o irritaciones en la piel, que van desde una leve picazón y enrojecimiento hasta sarpullidos. Sin embargo, también coincide en que no hay evidencia científica que respalde que la sustancia química presente en la ropa nueva, en las cantidades en las que se encuentra, aumente el riesgo de cáncer.
Dijo que, además de la ropa, el formaldehído puede encontrarse como conservador en la formulación de algunos cosméticos y productos de higiene personal como champús y cremas, así como su uso en los alisados permanentes, pero indicó que su empleo se ha regulado en algunos países debido al alto riesgo para la salud de quien trabaja con ellos habitualmente.
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La médica recomendó lavar la prenda antes de utilizarla por primera vez por cuestiones higiénicas, ya que se desconoce la forma en que la ropa se transporta, almacena y la cantidad de personas que pudieron probársela antes.

Carlos Alberto López Gómez, maestro en Tecnología Avanzada por el Centro de Investigación e Innovación Tecnológica (CIITEC) Azcapotzalco, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), explicó que el formaldehído tiene entre 15 y 20 años que no se ocupa “tan frecuentemente” en las prendas, principalmente dijo que su uso fue para darle un acabado llamado “de fácil cuidado”, que se aplica a los tejidos para que no se arruguen durante el proceso de lavado.
“Si estamos hablando de un 100% de prendas que se fabrican (a nivel mundial), el segmento que utiliza componentes de formaldehído está alrededor del 5 al 3%”, dijo el especialista.
Expuso que no hay una legislación específica en México que regule directamente el contenido de formaldehído en el textil e indicó que la autoridad responsable para ello es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), a quien consultamos y solo compartió un documento sobre su aplicación en tableros de partículas de madera, sin dar más detalles.
Sin embargo, López Gómez señaló que los productos utilizados en tintura y acabado ya cumplen con regulaciones de sus países de origen, principalmente en Asia, Europa y América, donde existen normas que limitan la cantidad de dicha sustancia química permitida.
“De forma indirecta, los productos que nosotros consumimos tienen esa legislación que no les permite tener cierta cantidad de formaldehído”, sostuvo López Gómez, quien además es colaborador de diversos proyectos sustentables en el ámbito textil.
“Estamos hablando que 500 partes por millón (ppm), ya causan un deterioro fuerte a la mucosa. Entonces está regulado que debe tener menor a 100 ppm”, agregó el especialista sobre el contenido de formaldehído en prendas.
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Un estudio llamado Exposición temprana al formaldehído a través de la ropa, que analizó su contenido en prendas de mujeres embarazadas, bebés y niños, en Cataluña, España, concluyó que tanto los riesgos no cancerígenos como los cancerígenos estaban por debajo de los límites de seguridad, según las regulaciones nacionales. Refiere además que los niveles de formaldehído estaban por debajo de los límites legales (<75 mg/kg).
Majid Sarmadi, profesor especializado en materiales textiles de la Escuela de Ecología Humana en la Universidad de Winsconsin, explicó al medio de verificación Factchequeado que en Estados Unidos el formaldehído está regulado por las normas ISO 14184-12011 e ISO 14184-2:2011.
Contó que en el caso de los bebés, en productos que entran en contacto con la piel, su concentración no debe superar las 20 ppm y de 75 ppm en el de niños. Mientras que para los productos que no entran en contacto con la piel el límite es inferior a 300 ppm.
Respecto a las alternativas para sustituir el formaldehído en la industria textil en México, López Gómez mencionó las resinas de poliuretano, polietileno y silicona, las cuales, según indicó, le dan características similares a los tejidos en su comportamiento.