Luz Rangel · 22 de enero de 2025
Tras su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, Donald Trump ordenó restablecer el programa conocido como “Quédate en México”, mismo que va en contra del derecho de asilo de las personas migrantes y las regresa a México, el país por donde ingresaron en la frontera sur.
Por lo que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum necesita implementar una política pública que considere a los connacionales pero también a quienes no tienen nacionalidad mexicana, según especialistas.
El 20 de enero, Trump ordenó, entre sus primeras acciones como presidente, retomar tan pronto como sea posible este programa llamado oficialmente Protocolos de Protección a Migrantes (MPP por sus siglas en inglés), para “garantizar que, en espera de los procedimientos de deportación, los extranjeros sean devueltos al territorio del que provienen”.
Por eso, en El Sabueso te explicamos en qué consiste el programa, cómo afecta a las personas migrantes y al gobierno de Sheinbaum.

“Quédate en México” entró en vigor en enero de 2019, en el primer mandato de Trump (2017-2021). El programa consistía en que las personas migrantes y solicitantes de asilo en ese país tenían que esperar hasta que ese derecho les fuera autorizado, a fin de contener la inmigración ilegal. De lo contrario, quienes llegaran por tierra desde un territorio contiguo, como México, serían retornados.
Desde 2023, una de las formas de solicitar asilo era por la aplicación móvil CBP One, que permitía agendar ante la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU una cita para solicitar la entrada provisional antes de llegar a un cruce terrestre. Pero con el regreso de Trump el pasado 20 de enero, se suspendió este servicio, incluso las citas agendadas.
“A partir del 20 de enero de 2025, las funcionalidades de CBP One™ que anteriormente permitían a los extranjeros indocumentados presentar información por adelantado y programar citas en ocho puertos de entrada de la frontera suroeste ya no están disponibles, y las citas existentes han sido canceladas”, se lee en la página de CBP One.
Esto implica una menor atención a solicitudes de asilo, según especialistas consultadas por El Sabueso.
“Esa aplicación fue una respuesta del gobierno anterior a ese reclamo de que el ingreso fuera de manera ordenada y segura. En el caso de Trump, no quiere recibir a migrantes, él es antimigrante y su respuesta es cerrarla. Las consecuencias son devastadoras para personas que habían esperado meses respetando el proceso legal para entrar de manera ordenada y segura”, lamenta Soraya Vázquez, subdirectora de la organización Al Otro Lado Tijuana.
Desde enero de 2019 hasta enero de 2021, Trump envió a México bajo este programa a más de 71 mil solicitantes de asilo, incluyendo niñas y niños, de acuerdo con Human Rights Watch.
En ese periodo, el informe “En la boca del lobo” Contexto de riesgo y violaciones a los Derechos Humanos de personas sujetas al programa Quédate en México de la Fundación Justicia revela que la devolución de personas migrantes genera riesgos extremos como persecución, tortura, secuestros, extorsión, desapariciones, asesinatos y otras afectaciones a sus derechos humanos como a la vida digna, la salud, el trabajo, la educación.
“Quédate en México” siguió en los primeros meses del gobierno de Joe Biden, hasta que fue eliminado por la Corte Suprema en agosto de 2022.
En ese periodo se registraron 6 mil 356 casos de ataques violentos (secuestros, violaciones, tráfico de personas, tortura y más) contra personas migrantes obligadas a quedarse en México bajo MPP y el Título 42 –medida para frenar la migración con motivo de la pandemia de COVID-19–, según refiere Hispanics in Philanthropy.
“Quédate en México” no es un protocolo de protección, como su nombre lo indica, sino un programa que viola, entre otros, derechos humanos como el de solicitar asilo, coinciden especialistas consultadas por El Sabueso.
“Su propósito supuestamente es de protección pero la verdad es que es un programa de disuasión, no cumple con el propósito que dice su nombre y muy bajo porcentaje de personas han recibido asilo”, comenta en entrevista Gretchen Kunher, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI).
Según el American Immigration Council, sólo 521 de las 40 mil 12 personas lograron conseguir asilo bajo el MPP hasta diciembre de 2020, 20 días antes del final de la primera administración de Trump. Esto representa una efectividad de 1.24%.
“El derecho al asilo es un derecho humano y no puede estar condicionado a una lista de espera o a un programa de esta naturaleza ¿Por qué? Porque las personas que están solicitando asilo están pidiendo la protección internacional de otro país y ese país tiene la obligación de admitirlas”, sostiene Soraya Vázquez.
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La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, han sostenido que restablecer los MPP es una decisión unilateral del presidente Trump.
“Es una declaración del gobierno de Estados Unidos. ¿Qué hacemos nosotros frente a ello? Pues actuar de manera humanitaria. Y después, de acuerdo a nuestra política exterior, nuestra política migratoria, buscar la repatriación de estas personas a sus países de origen en caso de que no sean mexicanos”, dijo Sheinbaum en la conferencia matutina del 21 de enero.
Ese mismo día, la presidenta presentó la estrategia “México te abraza”, mediante la cual las y los migrantes mexicanos que regresen al país podrán acceder a todos los Programas para el Bienestar. Pero no se ha detallado una política para atender a personas migrantes que no sean de origen mexicano.
Pero Soraya Vázquez y Gretchen Kunher coinciden en que hay un limbo jurídico en el que se encuentran las personas que son enviadas a México desde Estados Unidos y no tienen nacionalidad mexicana.
Ambas acotan que el gobierno de Sheinbaum tendría que preocuparse por la situación migratoria con la que están quedándose en el país y buscar darles una condición regular, más allá de repatriarlas. Por ejemplo, con permisos temporales de trabajo en México o visas temporales que no les impidan pedir asilo estadounidense.
“Aun si no es un programa mexicano, no podría funcionar sin la participación de México. Es preocupante porque me hace pensar que nuevamente el gobierno lo va a aceptar pero, como en tiempos pasados, sólo por razones humanitarias y tendría que garantizar con qué situación migratoria están quedándose o qué tipo de regularización les van a dar”, afirma Gretchen Kunher.
