Qué son los minerales críticos y por qué importan más de lo que parece

Kenia Hernández Rivera · 18 de abril de 2026

Qué son los minerales críticos y por qué importan más de lo que parece

Los minerales críticos, como plata, barita y cobre, son sustancias mineras metálicas y no metálicas esenciales para la economía y seguridad nacional. Estos minerales resultan medulares para la transición energética, es decir, migrar de fuentes convencionales hacia energías limpias como parques eólicos, paneles solares y vehículos eléctricos. 

Estos minerales también son vitales para la industria digital y armamentista por sus propiedades fisicoquímicas. Sin embargo, persisten dudas sobre su viabilidad, los impactos ambientales de su extracción y el papel que asumirá México en esta cadena de valor tras firmar con Estados Unidos un Plan de Acción para asegurar el suministro y reducir la dependencia de China en recursos como el litio.

Si bien este acuerdo apenas está en una etapa de consultas entre los dos países para presentar en 60 días las alternativas para suministrar los minerales, como informó la Secretaría de Economía en marzo, este proceso avanza sin mencionar aspectos como los límites ecológicos (no fija umbrales máximos de extracción ni define zonas excluidas de minería) y la consulta previa e informada a comunidades indígenas. Lo anterior en un contexto donde los conflictos minero-metalúrgicos no son un fenómeno reciente.

De acuerdo con información compartida a El Sabueso por el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estos conflictos se han multiplicado a partir de la década de los 2000, cuando se registraron 61 casos, frente a cinco identificados entre 1980 y 2000. 

Esta tendencia fue mayor en la segunda década del siglo XXI, con disputas que combinan dimensiones sociales, culturales, ambientales, laborales y económicas. Con base en sus últimos registros, entre 2011 y 2022 se contabilizaron 175 conflictos nuevos —equivalente a un promedio de 16 casos por año— y en total se documentaron 241 enfrentamientos relacionados con 178 proyectos mineros.

Fuente: Instituto de Geografía de la UNAM; información compartida a El Sabueso.

México no tiene una lista oficial de minerales críticos

A diferencia de lo que sugiere su nombre, su criticidad proviene de otra parte: no por su escasez, sino por el riesgo de que su cadena de suministros —desde la mina hasta la fábrica— rompa por una guerra, por aranceles o simplemente porque demasiados países dependen de uno solo para obtenerlos. En ese sentido, su concentración en pocos territorios del planeta explica por qué también se les denomina estratégicos.

“Los minerales críticos se refieren a las sustancias mineras metálicas y no metálicas esenciales para la economía y seguridad nacional. Su carácter estratégico radica en su relevancia para múltiples industrias. El término crítico no alude a su escasez, sino al riesgo económico y geopolítico en la cadena de suministro”, explica en entrevista Isidro Téllez Ramírez, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM, con líneas de investigación en extractivismo minero. 

“Si alguno de sus eslabones falla —desde la extracción hasta el procesamiento y venta—, el impacto puede ser grave. Además, muchos de estos minerales no tienen sustitutos viables. Está el caso del cobre, aunque la tubería ya es de PVC, el cable todavía no puede reemplazarse”, añade el especialista.

Aleida Azamar Alonso, profesora investigadora del Departamento de Producción Económica de la UAM y doctora en Economía Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid, detalla que el concepto ha evolucionado significativamente desde la década de 1930, al pasar de ser una preocupación puramente de seguridad nacional y suministro bélico a convertirse en la base de la transición energética, tecnológica y económica moderna.

Cada país o región determina la lista de los minerales que considera críticos. Para Estados Unidos, el Departamento de Interior, a través del Servicio Geológico, publicó en noviembre pasado una lista definitiva de 60 minerales críticos.

China domina la cadena de suministro global, con el control de la producción de tierras raras (69 %), galio (98.7 %), magnesio (95 %) y grafito, según CaixaBank Research. La Unión Europea, por su parte, se centra en 34.

La lista de materiales/elementos críticos 2025 de Estados Unidos. Fuente: Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con la Cámara Minera de México (Camimex), consultada por El Sabueso, México es un actor clave en la producción de minerales críticos para América del Norte, como fluorita, plata, zinc y cobre refinado. Sin embargo, especialistas coinciden en que no hay un listado oficial.

“Cada nación determina cuáles son sus minerales críticos en función de sus capacidades productivas, tecnológicas y de movilidad. México ha comenzado a delinear una aproximación, pero todavía no cuenta con un listado formal como el estadounidense”, apunta Azamar Alonso.

Las tierras raras, en tanto, forman parte del universo de minerales críticos, pero constituyen un grupo específico de 17 elementos químicos.

Abundancia estimada de materiales críticos en la corteza terrestre. El rojo abarca a los minerales de uso industrial amplio (hierro, cobre, zinc); en rosa, los metales del grupo del platino (paladio, rodio, iridio); en verde las tierras raras (neodimio, cerio, disprosio); y en azul minerales que no entran en los grupos anteriores (litio, galio, germanio). Fuente: Foro Económico Mundial, mayo de 2025.

El caso del litio y la falta de un marco geológico

El tema regresó a la agenda durante la conferencia matutina del 12 de febrero de 2026 de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ahí, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, enumeró 13 minerales críticos con presencia escasa o nula en México, cuyo suministro buscan asegurar en distintos foros y organismos multilaterales, como la Organización Mundial de Comercio (OMC) y a través del Plan de Acción. 

La lista incluye el aluminio, cadmio, cobalto, cromo, germanio, iridio, litio, níquel, paladio, platino, tantalio, titanio y vanadio. En contraste, señaló que el país concentra o procesa barita, cobre, fluorita, grafito, magnesio, manganeso, plata, plomo y zinc.

“Nos faltan muchos minerales, a futuro cada vez serán más importantes. Con Estados Unidos se nos invitó a un diálogo que se planteó que dure 60 días. Mañana vamos a tener una primera conversación con otros países. ¿Quiénes participan? Canadá, India, Corea del Sur, Japón, la Unión Europea. Seguramente eso se irá ampliando”, comentó.

En ese entonces, igual sostuvo que la finalidad es garantizar un acceso equitativo, legal y justo a estas sustancias mineras, y que la estrategia implica participar activamente y no limitarse a observar. Incluso recurrió a una analogía: “Sentarnos en diferentes mesas y defender la postura mexicana”.

En su turno, la directora del Servicio Geológico Mexicano (SGM), Flor de María Harp Iturribarría, reiteró que la criticidad de un material depende de que el país lo tenga como recurso natural, pueda extraerlo de forma rentable o, en caso de importarlo, tenga un proveedor confiable que no interrumpa el suministro en el corto plazo. 

Sin embargo, precisó que México carece de un marco geológico completo que, en palabras simples, es el historial y la composición del terreno, lo que permite entender por qué en esa zona hay ciertos minerales, recursos o incluso riesgos ambientales.  

“De los minerales que no tenemos, no hay un marco geológico, porque no pudiéramos todavía tener un proceso metalúrgico que sea económico en su extracción, está por ejemplo el litio, en primer lugar”, dijo.

Este último ha sido especialmente promovido como una oportunidad estratégica; no obstante, su explotación enfrenta obstáculos técnicos, económicos y regulatorios. Esto ocurre tres años después de que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador firmó en Sonora el decreto para la nacionalización del litio, con la promesa de impulsar la industria de autos eléctricos en el país. 

El planteamiento buscaba reservar este recurso al Estado para que los beneficios económicos —especialmente en la producción de baterías— permanecieran en México. Pero hasta ahora no se ha materializado.

La Camimex abunda a la vez que el litio identificado en México, principalmente en Sonora, se encuentra en depósitos de arcilla, lo que representa un desafío técnico importante para su extracción. Además, su aprovechamiento requiere de procesos intensivos de exploración para identificar yacimientos con mayor viabilidad económica, esfuerzos que actualmente se encuentran bajo la conducción del Estado.

“A diferencia de los yacimientos de salmuera en Chile o Argentina, el litio mexicano se encuentra mayoritariamente en arcillas, un tipo de depósito que presenta mayor dificultad de extracción. Actualmente no existe tecnología probada a escala comercial que haga económicamente viable la explotación de litio en arcillas, lo que representa una barrera técnica significativa”, añade la Cámara Minera de México. 

Desarrollar tecnología de extracción viable para arcillas litíferas demanda inversiones significativas en investigación, proyectos piloto y escalamiento industrial. Esto representa una ventana de oportunidad para posicionar a México como referente en este tipo específico de yacimientos, pero requiere esquemas de financiamiento y transferencia tecnológica aún por definir.

El proceso ambiental y social por calcular

En cuanto al Plan de Acción, especialistas coinciden en que abre tanto oportunidades como riesgos. Por un lado, puede atraer inversiones, incorporar a México en cadenas de valor e impulsar nuevas industrias. Por otro lado, puede reforzar un modelo extractivo en el que el país funge como proveedor de materia prima barata, mientras la ganancia adicional se concentra en el extranjero.

Las implicaciones no son solo económicas. La expansión minera conlleva costos ambientales y sociales profundos. La minería a cielo abierto modifica paisajes de forma irreversible, consume enormes volúmenes de agua y genera emisiones constantes de dióxido de carbono (CO2). A esto se suma una creciente conflictividad.

Respecto al litio, Isidro Téllez Ramírez advierte que su extracción en México puede implicar un alto consumo de agua. “Se estima el uso de alrededor de 50,000 litros de agua dulce por tonelada, debido al tipo de yacimiento en arcillas. México cuenta con recursos, ubicación geográfica y mano de obra, pero aún carece de la industria necesaria para transformar estos minerales en soberanía real. Esta estrategia podría derivar en el desarrollo de nuevos complejos metalúrgicos. La disputa por los minerales críticos no solo es tecnológica, también política y territorial. China domina cerca del 70% de la extracción y casi 100% del procesamiento, lo que ha encendido alertas en Occidente y acelerado estrategias como la que ahora involucra a México”, explica.

Aleida Azamar Alonso afirma que este acuerdo puede profundizar las asimetrías. “Se habla de cooperación, pero en el fondo Estados Unidos busca reducir su vulnerabilidad. México participa como proveedor, no como actor que define las reglas”, sostiene. A su juicio, las etapas más rentables —tecnología, procesamiento y manufactura— permanecen bajo control estadounidense, mientras el país asume los costos ambientales y sociales.

“México no está en la mesa, está en el menú”, resume de forma crítica y contrario a lo mencionado por Ebrard, al cuestionar la falta de una estrategia nacional clara que priorice el desarrollo tecnológico y el valor agregado.

La experiencia histórica de la minería en el país refuerza estas preocupaciones. “Las regiones con mayor producción minera registran altos niveles de pobreza. La riqueza del subsuelo no se traduce en bienestar para las comunidades”, indica.

La investigación Los condenados del subsuelo: pobreza en los municipios mineros de México, publicada en 2025 por la Fundación Heinrich Böll, documenta que la mayoría de las minas en el país son polimetálicas, es decir, no se limitan a la extracción de un solo metal, sino que producen oro junto con plata, cobre u otros minerales. Por este motivo, varios municipios mineros figuran como productores de más de un metal. El informe evidencia la persistencia general de altos niveles de pobreza en los principales municipios mineros de México, a pesar de los elevados volúmenes de producción registrados.

Frente a este panorama, la especialista plantea la necesidad de replantear el enfoque. “Antes de hablar de explotación, hay que definir qué minerales necesitamos, para qué y para quién”. También enfatiza la importancia de incluir a las comunidades en la toma de decisiones. “Se les debe informar de los impactos y escuchar su postura. No solo es consulta, es participación real”.

En este marco, las reformas a la Ley Minera, aprobadas en 2023, introdujeron cambios relevantes en materia de consulta. La legislación establece la obligación de realizar consultas a pueblos indígenas antes de autorizar proyectos extractivos.

“Se agrega la realización de la consulta indígena antes de explotar una mina. La Secretaría de Economía solicitará al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) la organización de la misma, la cual deberá ser previa, libre, informada, culturalmente adecuada y de buena fe, para que se otorgue el consentimiento de las comunidades. Esta consulta será pagada por parte de la empresa que quiera realizar la actividad minera”, se lee en un comunicado del gobierno mexicano de mayo de 2023.

El desafío de la exploración

La minería enfrenta una paradoja. Para la Camimex, la demanda de minerales para la transición energética crece exponencialmente, pero la tasa de descubrimiento de nuevos yacimientos económicamente viables es extremadamente baja. Solo 1 de cada 1,000 proyectos de exploración mineral se convierte en una operación productiva. Esto significa que sin inversión sostenida en exploración geológica, no habrá nuevas minas para abastecer la demanda futura, independientemente de las políticas de transición energética que se adopten.

Para México, esto representa tanto una responsabilidad como una oportunidad, suma en entrevista. Reactivar la exploración mineral resulta urgente para garantizar la sostenibilidad de la industria nacional y posicionar al país como proveedor estratégico en las cadenas de suministro de la transición energética global.