Del catálogo a los derechos laborales: ¿qué propone la Ley Tupperware?

Jennifer Flores · 26 de septiembre de 2025

Del catálogo a los derechos laborales: ¿qué propone la Ley Tupperware?

En el primer trimestre del año hubo al menos 402,000 personas vendedoras por catálogo, cuyo salario promedio fue de 1,880 pesos por trabajar alrededor de 14.9 horas a la semana, de acuerdo con Data México. Ante este panorama, la senadora de Morena Cynthia López Castro propuso una iniciativa denominada Ley Tupperware. 

Esta iniciativa de ley —propuesta el 11 de septiembre— busca que las personas vendedoras por catálogo tengan derechos laborales, principalmente, acceso a seguros médicos.

Más que hojear páginas llenas de productos y comprar promociones, la venta por catálogo en México es un negocio que sostiene la economía de las familias. Desde la sala de una casa, oficinas y vecindarios, personas ofrecen cosméticos, calzado o utensilios del hogar tejiendo una red de compra y venta informal sin prestaciones, sin seguridad social y sin garantías mínimas. 

La Ley Tupperware plantea un giro en torno a los derechos laborales en México, pero también es un reto: ¿cómo reconocer y proteger  a un sector que ha sostenido parte de la economía mediante la informalidad?

¿Cómo saber si una noticia es falsa? El Sabueso pone en tus manos este documento contra la desinformación

¿Qué busca la Ley Tupperware?

El artículo 285 de la Ley Federal del Trabajo (LFT) estipula que “los agentes de comercio, de seguros, los vendedores, viajantes, propagandistas o impulsores de ventas y otros semejantes, son trabajadores de la empresa o empresas a las que presten sus servicios, cuando su actividad sea permanente, salvo que no ejecuten personalmente el trabajo o que únicamente intervengan en operaciones aisladas”.

Es decir, las personas vendedoras por catálogo son trabajadoras de las empresas a las que representan, por lo tanto, la Ley Tupperware busca que garanticen el cumplimiento del artículo 285. Además, exige que puedan acceder al sistema de seguridad social.

Sin embargo, esta no es la primera vez que la bancada morenista propone esta reforma. En 2023, la diputada Angélica Ivonne Cisneros Luján planteó reformar tanto la Ley Federal del Trabajo como la Ley del Seguro Social para reconocer, regular y proteger legalmente el trabajo de quienes realizan ventas por catálogo.

La denominada Ley Tupperware que propuso López Castro fue turnada a comisiones en el Senado, en las que las senadoras y los senadores especialistas tendrán un plazo —generalmente de 30 días hábiles— para analizar la iniciativa, hacer modificaciones y elaborar un dictamen que incluya conclusiones y propuestas. Si se aprueba, continuará con su proceso legislativo; de lo contrario, puede ser desechada o devuelta a la comisión para su reformulación. 

Un trabajo de tiempo completo 

María Elena es vendedora de productos por catálogo desde hace 12 años, actualmente se enfoca en la venta de calzado. Como madre autónoma, esta modalidad laboral le permitió cubrir sus gastos mientras cuidaba a su hijo Andrés. 

“Una amiga me prestó catálogos de maquillaje para vender mientras estaba desempleada y ya nunca dejé las ventas”, recuerda en entrevista con El Sabueso.

Se inició con comisiones pequeñas y pocas clientas, pero con el tiempo se convirtió en un trabajo de tiempo completo: “Es una especie de ciclo. Buscas ventas con amigas o familiares, vas a comprar la mercancía, regresas cargada en transporte público, vuelves a ir con todas las bolsas a entregar los productos y se repite. 

“Me gusta mucho vender por catálogo. Demanda mucho tiempo para sacar buen dinero, pero puedo disfrutarlo con mi hijo, incluso ahora él me enseña a utilizar las redes sociales para llegar a más personas”, afirma María Elena.

Jessica Barrera, de 38 años, vende productos de belleza y cuidado personal por catálogo desde hace dos años y lo describe como un trabajo estresante y complicado. “Requiere de mucho compromiso y seguridad para que el cliente te compre productos”, asegura.

“A pesar del tiempo que llevo trabajando, aún no obtengo las ganancias esperadas. A veces ni siquiera me queda ganancia porque tengo que costear la compra de otros productos para vender o los envíos de la mercancía”, explica Jessica, quien constantemente hace promociones o descuentos para recuperar la inversión de su negocio.

Ambas mujeres consideran que la Ley Tupperware es una buena iniciativa que busca reconocer sus derechos. “Nunca he contado con una prestación que cubra mis gastos en doctores, sería bueno contar con ella”, afirma María Elena. Y Jessica dice: “Ojalá se aprobara la reforma para contar, por lo menos, con un seguro médico”.

96.8 % de las personas que venden por catálogo son mujeres

Más allá de revisar que se cumplan estas normas, la iniciativa destaca la necesidad de dignificar el trabajo de las ventas por catálogo y reconocerlo como una fuente de sustento para las familias mexicanas. En el primer trimestre de 2025 las entidades federativas con mayor número de personas vendedoras por catálogo, según Data México, fueron el Estado de México (con 86,900), la Ciudad de México (con 47,700) y Veracruz (con 34,900). 

El 96.8 % de las personas que venden por catálogo en México son mujeres y reportan un salario promedio de 1,780 pesos. “Esta iniciativa coloca en el debate la precarización laboral en la que trabajan las mujeres”, destaca Lucía Lagunes Huerta, directora de la organización Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC). 

“La mayoría de las mujeres trabajadoras de México se desarrollan en mercados informales o temporales como la venta por catálogos. Ofrecen mercancías detrás de un mostrador, casa por casa o modernamente en redes sociales, pero al final generan grandes ganancias para las empresas a pesar de las condiciones vulnerables en las que laboran”, añade. 

Lagunes Huerta también señala que otra de las prioridades de la iniciativa debe ser prohibir el pago con mercancía a las trabajadoras. “Por ejemplo, empresas que venden maquillaje premian a sus distribuidoras con más productos disfrazados de regalos”, expone.

“El reto para las empresas será equilibrar la formalización con el respeto a la autonomía de quienes lo ejercen, garantizando derechos laborales sin ahogar la flexibilidad que lo ha hecho atractivo”, concluye Lagunes.