Jennifer Flores · 19 de septiembre de 2025
Más allá de ser una nueva tecnología, la inteligencia artificial ahora también es una herramienta clave para salvar vidas frente a los sismos. Con aplicaciones móviles que envían alertas personalizadas o mapas interactivos de las zonas de mayor riesgo, ha transformado la cultura de prevención ante desastres naturales impredecibles.
A 40 años del terremoto ocurrido en 1985 y ocho del suscitado en 2017, México ha transformado su cultura de prevención y respuesta ante desastres con medidas como la creación del Sistema de Alerta Sísmica. Sin embargo, persisten retos en infraestructura, reconstrucción y preparación comunitaria.
Los protocolos de prevención, tradicionalmente basados en simulacros y campañas de concientización, ahora se fortalecen con herramientas digitales que todavía estudian predecir la intensidad del sismo, además de amplificar la predicción del tiempo de su llegada. Pero ¿cómo ha logrado la inteligencia artificial cambiar los hábitos de preparación y respuesta de la población?
“México se encuentra en una zona sísmica muy activa, aprender a vivir con prevención es la forma más sencilla de salvar vidas”, afirma Fernando Gómez Santiago, geofísico y maestro en Ciencias de la Tierra con especialidad en Sismología.
“En unos años, la fuente oficial para detectar sismos serán las bases de datos analizadas por inteligencia artificial. Actualmente, es un agregado que suma precisión”, asegura por su parte Jocelyn Vargas, ingeniera industrial y CEO y fundadora de SeismicAI y VASE Sísmica, aplicaciones para la detección y alerta de movimientos telúricos.
Estas aplicaciones impulsadas con inteligencia artificial funcionan con base en una red sismológica particular y pueden instalarse en inmuebles. Además de alertar sobre la llegada de un sismo, su función distintiva es tomar decisiones automatizadas para proteger la vida de las personas.
Abrir las puertas de los elevadores en el piso más cercano, cerrar válvulas de gas, detener trenes o semáforos, e incluso determinar si un espacio es habitable después de un movimiento telúrico son algunas de las acciones que estos sistemas pueden realizar.
De acuerdo con Jocelyn Vargas, en México estos sistemas ya operan en algunos inmuebles. Sin embargo, hasta el momento ninguna empresa los ha contratado para detener trenes o controlar semáforos.
La confiabilidad de estas alertas personalizadas se sustenta en los sensores, mayormente instalados en la costa del Pacífico y otras regiones sísmicas. Primero detectan la onda primaria que no es perceptible para los humanos, pero sí para los instrumentos, la cual sirve como una advertencia de que en cuestión de segundos llegará la onda secundaria —la que genera el movimiento fuerte.
Que varios sensores detecten el mismo movimiento es una certeza de que se trata de un sismo; dependiendo de la distancia entre el epicentro y la zona habitada puede haber un margen desde cinco hasta 70 segundos para actuar.
El acceso a las aplicaciones es personalizado, por lo que una vez que se realicen los análisis y pruebas correspondientes, se genera un acceso único a la aplicación en el celular de la persona. Los costos dependen de las necesidades de quien la contrate.
“Actualmente, los sistemas de alertas sísmicas pueden anticipar un sismo, pero cuando ya está ocurriendo; esto da muy poco tiempo para actuar. Con los análisis de estas bases de datos, en un futuro es probable que podamos detectarlos con más tiempo, e incluso saber con qué intensidad impactarán”, agrega la ingeniera industrial.
La inteligencia artificial se perfila como un complemento tecnológico clave. Sin embargo, Jocelyn Vargas anticipa que “no sustituye al Servicio Sismológico Nacional, pero sí potencia la capacidad de anticipación, ayuda a mitigar riesgos y ofrece nuevas herramientas para proteger a la población”.
Los avances tecnológicos han permitido que la información llegue en segundos a la palma de la mano de millones de personas, adaptándose a su ubicación y a las características de su entorno como la emisión de la alerta sísmica en celulares.
Durante la conferencia matutina del 17 de septiembre de 2025, José Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), y Laura Velázquez Alzúa, coordinadora nacional de Protección Civil, explicaron cómo funciona actualmente el Sistema de Alerta Sísmico Mexicano.
El alertamiento sísmico se realiza a través de 14,491 altavoces distribuidos en todos los estados limítrofes con el Océano Pacífico y en el centro del país. Además, hace un año se implementó el Alertamiento Masivo en Teléfonos Celulares, cuyo desafío es alertar a más de 80 millones de usuarios.
El Alertamiento Masivo en Teléfonos Celulares funciona con base en sensores del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES) instalados en costas y mares del Pacífico. Si detectan movimiento, se activan.
A su vez, mandan una transmisión al Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México, que la réplica a las torres de telefonía celular y desde ahí se distribuye a los dispositivos en tiempo real.
Durante el simulacro de septiembre de 2024, usuarios de redes sociales reportaron que en algunos dispositivos no funcionó el sistema de alertamiento. “Es una medida que debe madurar para que funcione de buena manera, pero sin duda puede ayudar mucho”, destaca Fernando Gómez Santiago.
Sin embargo, la propia medida de protección también limita la prevención, ya que en algunos lugares del país no hay internet ni señal telefónica. “Genera un sesgo, lo ideal sería que la tecnología estuviera al alcance de todas las personas para garantizar el cuidado de su seguridad”, agrega Jocelyn Vargas.
Para Fernando Gómez Santiago, la cultura de prevención en México ante desastres naturales como los sismos es óptima. Por el contrario, Adolfo Arellano Bravo, general de brigada en retiro y egresado del Heroico Colegio Militar, expone que el gobierno lo toma como un gasto y no como una inversión en la seguridad pública del país.
“Las autoridades lanzan campañas para cumplir con lo estipulado en la ley, pero en muchas ocasiones no se cuenta con la capacitación ni los recursos adecuados. También, los simulacros, cursos de protección civil o brigadas de emergencia son ignorados o tomados con poca responsabilidad por la población”, ejemplifica Arellano.
Actualmente, es de suma importancia que la ciudadanía esté pendiente de los alertamientos sísmicos para saber cómo actuar en caso de una emergencia. Conocer las rutas de evacuación, los protocolos de emergencia y las brigadas de protección civil de los lugares que se frecuentan “es la responsabilidad primordial de cada persona”, concluye el general de brigada.