Luz Rangel · 21 de julio de 2025
Recoger y depositar las heces de tu perro de la forma correcta ayuda a cuidar al medio ambiente y a los seres vivos, incluidas las personas, las plantas y otras especies animales. El Sabueso olfateó algunos mitos acerca de su manejo para explicarte.
Según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 25 millones de hogares en México, equivalente a 69.8%, cuentan con algún tipo de animal de compañía.
La mayoría de estos animales, es decir, 43.8 millones, son lomitos. Y, en promedio, un perro de talla mediana genera al día 600 gramos de materia fecal, según la Academia de Ciencias de Morelos; aunque esta estimación puede variar según el tamaño y alimentación del animal.
“Para el control de heces caninas es importante no alimentar a nuestros perros con sobras de comida humana, ya que incrementa la cantidad de parásitos al defecar o incluso hay diarreas y vómitos si no llevan una nutrición adecuada según su edad, peso, actividad física”, advierte Óscar Rodríguez Robles, médico veterinario zootecnista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Existe la falsa creencia de que las heces de tu lomito sirve como abono al suelo, según alerta la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. Es decir, un material que mejora la fertilidad de las plantas o de la tierra.
“El excremento de nuestro perro puede contener virus, bacterias, hongos, múltiples organismos patógenos, incluso a pesar de la desparasitación regular”, explica el médico veterinario zootecnista.
Por eso, en realidad, dejar que las heces se degraden a la intemperie puede ocasionarnos enfermedades. Con el viento, los patógenos pueden llegar a la boca, nariz, ojos y piel de las personas y causar malestares gastrointestinales, respiratorios, oftálmicos y cutáneos.
La fauna silvestre también puede verse afectada por estos patógenos y, si su vida está en riesgo, también el equilibrio ecológico. Además, otros animales de compañía en las calles o los parques pueden contagiarse de virus, bacterias, u hongos presentes en la popó de perro.
“El manejo inadecuado incluso puede afectar la calidad de los suelos, agua y aire, así como emitir gases de efecto invernadero, como el metano, que traen como consecuencia el calentamiento global y el cambio climático, problemas de nivel mundial que tienen efectos devastadores”, se lee en el Manual de la tutela responsable del Gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Medio Ambiente local.
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En la Ciudad de México existen dos leyes que establecen la obligación como persona tutora de un lomito de recoger sus heces.
“Toda persona tutora responsable está obligada a recoger las heces depuestas por su animal cuando transite con él en la vía pública, debiendo contar con las herramientas y materiales necesarios para depositarlas en los lugares destinados”, menciona el artículo 29 de la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México.
Una falta cívica como esta puede equivaler a una multa económica que ronda los 2 mil pesos, arresto de hasta un día en el Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social o trabajo comunitario.
“Abstenerse de recoger del espacio público, las heces de un animal su propiedad o bajo su custodia, así como tirar o abandonar dichos desechos fuera de los contenedores” es considerado una infracción contra el entorno urbano, según establece el artículo 29 de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México.
El Manual de la tutela responsable aconseja que si estás en tu hogar uses papel higiénico para recoger las heces de tu perro y deposites todo junto en el inodoro.
“De este modo las heces van al drenaje público y llegan a las aguas negras, donde se les proporciona el tratamiento adecuado”, dice el manual.
No te preocupes de que el papel higiénico tape la cañería, su fabricación en México permite que se desintegre fácilmente. Pero si no quieres tomar la popó de esta forma puedes ayudarte de algún recogedor o pinza.
Si no cuentas con estos objetos, opta por cualquier otro tipo de papel, como el periódico, porque se degrada antes que una bolsa de plástico. Sólo toma en cuenta que no debes tirarlo en el sanitario.
Si estás en la vía pública, como parques o calles, usa bolsas compostables certificadas y deposita la popó en un bote de basura orgánica. La separación de residuos es importante para el cuidado del medio ambiente.
Si no cuentas con dichas bolsas, puedes recoger la popó de tu lomito con papel higiénico, recogedor o pinza y vaciarla en una coladera.
“Desafortunadamente, muchas personas recogen las heces con bolsas, las cierran y las dejan abandonadas al pie de árboles, en coladeras o en la calle”, lamenta el Gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Medio Ambiente local.
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Ya nos comentaba el especialista Óscar Rodríguez Robles que una mala nutrición en los animales de compañía puede ocasionar diarrea. Si este es el caso de tu lomito, coloca tierra o aserrín encima para darle consistencia y facilitar su manejo responsable.
Por otra parte, la orina contiene químicos que dañan al suelo, las plantas y modifican el comportamiento de la fauna silvestre que al olerla puede sentirse amenazada. Por eso es recomendable rociar el área impregnada con limpiadores enzimáticos (que utilizan enzimas para descomponer la suciedad) o que tengan en su fórmula oxígeno activo (que liberan oxígeno para eliminar manchas y desinfectar). En ambos casos, lo especifican en sus etiquetas.
Con el manejo responsable de heces, orina y diarrea, no sólo estás cuidando a tu lomito, también te proteges tú y otras especies, y al medio ambiente.
