Guadalupe Fuentes y Daniel Medrano · 20 de abril de 2026
Entre 2012 y 2026 se han perforado 1,095 pozos en Puebla y Veracruz mediante la técnica de fractura hidráulica convencional en un total de 2,164 ocasiones, respondió Pemex a una solicitud de información de El Sabueso.
Los años en los que más registros hay de esta actividad son 2012 y 2013, con 228 y 549 pozos, respectivamente, y el número de ocasiones que se utilizaron fue de 394 y 1,022 veces.
Pemex ha autorizado utilizar el fracking tanto en yacimientos convencionales como en aquellos no convencionales, lo que limita conocer con precisión el tipo de terreno en el que se hizo el uso de esta técnica, explica Luca Ferrari, doctor en Ciencias de la Tierra e investigador titular en el Instituto de Geociencias de la UNAM.
El fracking es una técnica de estimulación de pozos que consiste en la inyección de un fluido compuesto por agua, arena y aditivos químicos a presiones extremadamente altas con el objetivo es superar la resistencia de la roca –principalmente lutitas– para abrir o ampliar fracturas que permitan la extracción de hidrocarburos que, de otro modo, no podrían fluir hacia la superficie.
Aunque el término fracking se asocia con el gas natural, esta técnica se usa en dos diferentes tipos de yacimientos –concentración natural de minerales–, que son los convencionales y los no convencionales, pero depende del objetivo y de las escalas cuál es el que se emplea para la extracción.
En yacimientos convencionales se usa para estimular un pozo que ya fluye por sí solo, pero que ha perdido presión, por lo que requiere poco volumen de agua para su realización, no se emplean demasiados químicos y la dirección en la que se abre el pozo es vertical.
En el caso de los yacimientos no convencionales, el fracking es obligatorio, ya que el hidrocarburo se encuentra atrapado en rocas impermeables, por lo que se emplean alrededor de entre 9 millones y 29 millones de litros de agua por cada pozo, así como una presión de inyección muy fuerte para romper la roca sólida, se ocupan grandes cantidades de arena y diferentes químicos para este procedimiento. La dirección en que abre el pozo es horizontal –se perfora hacia abajo y después hacía los lados.
Durante los años de administración de Andrés Manuel López Obrador, de 2018 a 2024, se registró la perforación de 168 pozos en Puebla y Veracruz destinados a esta actividad, pese a que desde su campaña para ser presidente impulsó como una de sus propuestas la prohibición del fracking.
Mientras, en el tiempo que lleva la administración de Claudia Sheinbaum, de 2025 a 2026, se han perforado 18 pozos en Puebla y Veracruz mediante fractura hidráulica convencional en un total de 34 veces.
Aunque Pemex señala que entre 2014 y 2019 se perforaron 173 pozos con fracking, un reporte de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) indica que Petróleos Mexicanos y contratistas en el mismo periodo perforaron 986 pozos, de los cuales 127 fueron exploratorios y 859 para extracción, ubicados en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Puebla, Chiapas y el Golfo de México.
Cabe destacar que no se desglosa el método de extracción en estos campos; sin embargo, en estados como Puebla y Veracruz se ha registrado el uso de fracking para proyectos de extracción de gas y aceite.
Para 2026, el gobierno contempla que continúen varios proyectos relacionados con la infraestructura económica de hidrocarburos, y uno de los más importantes es el Proyecto Aceite Terciario del Golfo, el cual inició desde 2002 y se prevé que se culmine hasta 2031.
Este proyecto se ubica en los estados de Veracruz y Puebla e incluye 29 campos productivos de aceite y gas asociado. Se divide en ocho sectores: Soledad-Coyotes, Aguafria Coapechaca, Tajín-Corralillo, Pdte. Alemán-Furbero, Sitio-Tenexcuila, Amatitlán-Agua Nacida, Coyol Humapa y Miquetla-Miahuapan.
En el Proyecto Aceite Terciario del Golfo se comenzó a utilizar de manera extensiva el uso del fracking, ya que el espacio es considerado un yacimiento no convencional, es decir, la perforación vertical es fundamental en la zona para la obtención del hidrocarburo, detalla Luca Ferrari.
La primera evaluación que la Comisión Nacional de Hidrocarburos realizó sobre este proyecto en 2010 reveló que, de los 1,740 pozos que se habían hecho en la zona, 1,323 habían sido fracturados mediante fracking, aunque para 2023 la cifra se elevó a 3,350 perforaciones de este tipo, documentó la Alianza Mexicana contra el Fracking.
Otro de los proyectos es Burgos, que se ubica en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, el cual prevé evaluar yacimientos de geología compleja en la parte norte de la Cuenca Tampico-Misantla.
La organización Fundar expresa que el gobierno mexicano y Pemex han optado por dejar de utilizar el término “yacimientos no convencionales” para utilizar ahora “geología compleja” para ese tipo de actividades, pero añaden que sigue siendo fracking.
Algunos otros proyectos en los que se ha aplicado fracking y que siguen vigentes para este año son: Proyecto Tamaulipas Constitución, Proyecto Integral Veracruz y Área Contractual 2 Tampico-Misantla.
El reciente anuncio de la presidenta Sheinbaum sobre la extracción de gas por medio de fracking no convencional contradice uno de los 100 compromisos que realizó durante su campaña presidencial.
De acuerdo con el documento 100 pasos para la Transformación, en el compromiso número 87 la mandataria prometió evaluar las concesiones de minería para evitar impactos ambientales, además de no usar fracking para extraer hidrocarburos.
“No se van a otorgar más concesiones de minería a cielo abierto. Se evaluarán aquellas que tienen concesión siempre que haya reconocimiento de la población y no tengan impactos ambientales. No se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking”, se lee en el documento.
El planteamiento para el uso de fracking no convencional también contradice el discurso del expresidente López Obrador, quien en febrero de 2024 envió un paquete de reformas constitucionales que incluía prohibir el fracking por ser considerada una práctica que daña el ambiente y la salud de la población.
No obstante, esta prohibición no se concretó y, en los hechos, su administración mantuvo recursos públicos destinados a proyectos vinculados con la extracción de hidrocarburos por medio de fracking desde 2019.
De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2019, solo en los proyectos Aceite y Gas en Lutitas —que tuvo lugar en Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y Veracruz— y Aceite Terciario del Golfo —Puebla y Veracruz— llevados por Pemex, se destinaron 9,318 millones 800,158.07 pesos en términos reales, mientras que en 2018 se le destinó un presupuesto de 8,068 millones 384,772.9 pesos en términos reales; es decir, hubo un incremento de 15.5 % respecto al último año del expresidente Enrique Peña Nieto.
En este contexto, Sheinbaum ha planteado que la posible explotación de gas se realizará mediante métodos no convencionales que, según ha señalado, implican tecnologías más modernas y menos dañinas para el medioambiente con el fin de obtener soberanía energética. De acuerdo con la mandataria, en México el 75 % del gas natural que se consume proviene de importaciones, en su mayoría de Estados Unidos.
La Alianza Mexicana Contra el Fracking, un colectivo activo desde 2013 e integrado por más de 40 organizaciones civiles y sociales en el país, ha advertido que no existe una forma sustentable de aplicar la fracturación hidráulica debido a los impactos inherentes a la técnica.
El colectivo ha documentado riesgos, como el alto consumo de agua, la posible contaminación de acuíferos por el uso de químicos y las afectaciones a la salud de las comunidades cercanas. Además, en un comunicado publicado el 13 de abril, la organización aseguró que el país no necesita profundizar su dependencia a los combustibles fósiles, sino buscar otra alternativa.