Luz Rangel · 31 de octubre de 2023
Otis fue un caso insólito, y ahora un precedente de que es necesario mejorar la capacidad de pronosticar fenómenos naturales como los huracanes. Esto es posible con monitoreos de radares meteorológicos y aviones cazahuracanes, con los cuales México no cuenta y debe esperar a la acción del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos , para no depender únicamente de las imágenes satelitales.
En tiempo récord de 12 horas, lo que era una tormenta tropical aumentó su intensidad y tocó tierra como huracán categoría 5, la fuerza máxima en la Escala Saffir-Simpson, que los clasifica en función de la velocidad de sus vientos.
El Centro Nacional de Huracanes en Miami, Estados Unidos, esperaba que la tormenta tropical tuviera un “fortalecimiento gradual” y la mayoría de los modelos informáticos preveían vientos máximos de 100 kilómetros por hora. Sin embargo, como huracán alcanzó los 265.
“Antes de que se hagan observaciones directas el análisis es a partir de imágenes de satélite, a partir del movimiento de las nubes, pero hay una incertidumbre muy grande, en este caso no se había detectado que el huracán tenía tal magnitud”, dijo Jorge Zavala, doctor en Ciencias en Oceanografía Física, en la conferencia de prensa sobre el huracán Otis del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático.
Esto se debe a que según una publicación de Science, las nubes bloquean la vista de la mayoría de los satélites. Además, los huracanes que se intensifican rápidamente son fenómenos raros y los datos todavía son escasos.
En un boletín, la Red Mexicana de Científicos por el Clima llamó a reconocer que aunque los modelos de pronósticos sean robustos, es el objeto de estudio el que está cambiando aceleradamente.
“Es obligado modificar, actualizar y reforzar los sistemas de monitoreo, alertamiento y los protocolos de protección civil”, sostiene dicha red.
Además, desde 2017, una investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts alertó que “la rápida intensificación (de los huracanes) justo antes de tocar tierra probablemente se vuelva cada vez más frecuente y severa a medida que el planeta se calienta”.
También puedes leer: Huracán Otis: ¿A qué hora y cómo alertaron autoridades de México y el centro de huracanes de EU?
El martes 24 de octubre, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos advirtió que la tormenta tropical Otis estaba convirtiéndose en huracán. Esto fue posible gracias a que un avión cazahuracanes pudo volar dentro de Otis. Pero México no cuenta con esta herramienta.
El Sabueso preguntó a Conagua si en México se dispone de esta tecnología, en respuesta el Servicio Meteorológico Nacional compartió una nota informativa en la que precisó que los aviones cazahuracanes pertenecen al 53° Escuadrón de Reconocimiento Meteorológico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de América.
“Un avión cazador de huracanes de la Unidad de Reserva de la Fuerza Aérea está programado para investigar Otis esta tarde, que debe proporcionar una buena estimación de la intensidad del ciclón tropical”, se lee en la Discusión número 9 del Centro Nacional de Huracanes.
De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), estos aviones vuelan hasta el interior del ojo del huracán, arriba o alrededor y recolectan la información necesaria. Los datos se envían en tiempo real, por satélite, desde la aeronave al Centro Nacional de Huracanes para que sean analizados.
Los datos recogidos ayudan a meteorólogos a hacer predicciones durante un huracán y a investigadores de huracanes a comprender mejor los procesos de las tormentas, para mejorar sus modelos de previsión.

La Discusión número 10 menciona que un avión cazahuracanes penetró dos veces en el interior de Otis, pues toma aproximadamente dos horas llegar al ojo del huracán. Según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se trata de un sector con poca nubosidad y de aproximadamente 30 a 65 kilómetros de diámetro.
“La intensidad de Otis está muy por encima de las estimaciones del satélite Dvorak, y subraya de nuevo el valor del reconocimiento aéreo en el seguimiento de los huracanes”, dice.
Sharanya Majumdar, investigadora de huracanes en la Universidad de Miami, explicó en Science que la “anatomía interna” de una tormenta determina en última instancia si se producirá una rápida intensificación. Por lo que fue hasta el martes, cuando los vuelos pudieron llegar dentro de Otis, que los meteorólogos empezaron a darse cuenta de que sus modelos se habían equivocado.
La Red Mexicana de Científicos por el Clima advirtió de la falta de suficientes datos de monitoreo en la costa del Pacífico. En esto coinciden especialistas como el director del Centro Nacional de Huracanes, Michael Brennan.
“No hay radares a lo largo de la costa occidental de México. Así que dependemos casi por completo de las imágenes de satélite”, declaró a The Associated Press.
Los satélites, que desde las alturas realizan observaciones espaciales, no pueden obtener una imagen precisa de lo que está ocurriendo.
“El Pacífico es una zona que no tiene muchos estudios, hablo en cuanto a información meteorológica, no tiene una base de datos fiable en comparación con el Golfo de México”, afirma en entrevista Pamela García, meteoróloga que sobrevoló en un avión cazahuracanes el huracán Simón en 2014.
Con ambos concuerda Jorge Zavala, quien de julio de 2019 a mayo de 2021 fue coordinador del SMN de la Conagua.
“No hubo en este caso observaciones de radar en las costas mexicanas, que hay que decir que nos podían haber ayudado en la última etapa”, comentó.
Con base en el SMN, el radar meteorológico se emplea para la medición y seguimiento de fenómenos atmosféricos constituidos por agua, en forma de lluvia, granizo y nieve. De esta manera puede estudiar fenómenos severos como huracanes.
De acuerdo con el Visor de radares, estos permiten identificar la velocidad de desplazamiento de las tormentas, las regiones con posible formación de tornados y ayudan a localizar el centro de los ciclones tropicales. Su información meteorológica puede servir para realizar mejores pronósticos a corto plazo.
“Te ayudan a ver más que nada los efectos que ya se están generando en tierra y dar un estimado de la trayectoria que pueden seguir”, asegura García, certificada por la Organización Meteorológica Mundial (WMO).
El experto del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático advirtió las desventajas de que el Pacífico no cuente con radares meteorológicos. De hecho, el Visor de radares de Conagua enlista solamente cinco: Catedral, Altamira, Los Cabos, Sabancuy y Basave.

“La red de radares no cubre adecuadamente todas las costas, son muy costosos pero pueden ayudar cuando el ciclón está relativamente cerca y, en general, tener más información de superficie en México que pueda ayudar en tiempo real”, explicó.