¿Cómo afecta la orden ejecutiva de Donald Trump sobre el sistema financiero?

Daniel Medrano · 22 de mayo de 2026

¿Cómo afecta la orden ejecutiva de Donald Trump sobre el sistema financiero?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que lleva por nombre Restablecer la integridad del sistema financiero estadounidense, mediante la cual se solicita a los bancos estadounidense a reforzar la revisión del estatus migratorio de sus clientes, pero ¿qué implicaciones puede tener esto para México?

No prohíbe de manera directa el envío de remesas, sin embargo, endurece de forma significativa los controles y la debida diligencia que deben aplicar los bancos y entidades financieras de Estados Unidos. 

La orden busca reducir riesgos de lavado de dinero, evasión fiscal y financiamiento de actividades ilícitas al obligar a las instituciones a realizar una revisión más exhaustiva del estatus migratorio y el perfil de riesgo de sus clientes, especialmente de aquellas personas sin autorización laboral en el país.

Las remesas son el envío de dinero de las personas que radican en otra nación a su país de origen, como ejemplo, se puede mencionar el efectivo que manda una persona mexicana que radica en Estados Unidos a su familia que vive en México.

¿Qué establece la orden ejecutiva?

La orden instruye formalmente a los reguladores financieros a evaluar y supervisar los riesgos que corren las instituciones bancarias al otorgar servicios a lo que se describe como personas “inadmisibles” y “sujetas a deportación”.

Es importante mencionar que la orden no obliga de un momento a otro a los bancos a exigir los datos de ciudadanía a todos sus clientes actuales o nuevos, en su lugar, ordena a las agencias federales como la Reserva Federal (FED por sus siglas en inglés), Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y la Administración Nacional de Cooperativas de Crédito (NCUA) a actualizar normativas ya existentes y manuales de cumplimiento.

Pone en duda diferentes herramientas que son utilizadas por las personas no ciudadanas en Estados Unidos como el Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN) o el uso de matrículas consulares extranjeras como identificación legítima para abrir cuentas bancarias, acceder a créditos o cualquier tipo de producto financiero.

La orden informa a la Oficina de Protección Financiera del Consumidor considerar modificaciones a las reglas de los estándares de capacidad de pago, pues se aclara que la posibilidad de deportación o la pérdida de ingresos debido a una acción de control migratorio son factores de riesgo reales que los prestamistas deben calcular al evaluar si un solicitante podrá pagar un préstamo.

La orden ejecutiva al corto, mediano y largo plazo

La orden no se implementará de manera inmediata, sino que el proceso es escalonado, basándose en mandatos específicos que deben cumplir distintas agencias con tiempos estrictos de ejecución, que van del corto y hasta el largo plazo.

En el corto plazo, es decir, 60 días después de la publicación de la orden, el secretario del Tesoro debe emitir una advertencia formal para las instituciones financieras sobre los riesgos asociados con la exploración del sistema financiero de Estados Unidos. 

La advertencia brindará señales de alerta asociadas a categorías sospechosas como: evasión de impuestos sobre la nómina, pagos de salarios fuera de los sistemas regulados, esquemas de estructuración de dinero y el uso de identidades falsas o documentación de poblaciones sin autorización laboral.

En el mismo periodo de tiempo la NCUA, FED y la OCC deben emitir directrices conjuntas para advertir sobre los riesgos financieros latentes al otorgar préstamos hipotecarios, de autos o tarjetas de crédito a personas sin autorización de trabajo legal.

A mediano plazo, en un plazo de 90 días siguientes a la fecha de la orden, el Departamento del Tesoro propondrá enmiendas en las regulaciones de la Ley de Secreto Bancario, las cuales permitirán que los bancos y uniones de crédito pregunten e investiguen sobre el estatus migratorio de un usuario como parte de su diligencia.

Después de los 180 días de la publicación, la orden establece que se evaluarán cambios regulatorios profundos para fortalecer los requisitos de identificación de los usuarios.

Afectaciones para México

El último reporte publicado por el Banco de México (Banxico) destaca que en marzo de 2026, los ingresos por remesas provenientes del exterior fueron 5 mil 394 millones de dólares, lo que representó un aumento anual del 4.9%.

Las remesas representan aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) de México y son clave en la economía de estados como Michoacán, Jalisco y Guanajuato, entidades en las que muchas familias dependen de estos envíos.

En ese sentido, Erick Herrera, maestro en Economía, explica a El Sabueso que, de frenar el envío de remesas con la orden, esto tendría afectaciones en temas como la alimentación, salud y vivienda, ya que representa hasta el 5% del consumo total en México.

“Tendría un impacto importante principalmente en entidades como Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Oaxaqueñas, ya que son estados en donde las remesas representan entre el 9 y el 14% de su PIB estatal”, señala.

Durante el primer trimestre de 2026 se rompió récord –con respecto al mismo periodo de cada año– en cuanto a recepción de remesas con la entrada de 14 mil 457 millones de dólares, superando a 2025 en el mismo periodo, cuando se reportó la entrada de 14 mil 254 millones de dólares.

Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE,  explicó, a través de su cuenta de X, que la medida firmada por Donald Trump “afectaría severamente a la economía de México, debido a su gran peso dentro del flujo económico del país.

Añade que aproximadamente el 35% de los mexicanos que viven en Estados Unidos se encuentran bajo un estatus migratorio irregular, quienes además son responsables del 40% de las remesas que se envían a México. 

Si el envío de remesas disminuye habrá menos entrada de dólares a México, provocando una depreciación –disminución de valor de un activo– o que incluso se genere inflación importada –aumento de los precios internos de un país provocado por el incremento de los precios internacionales–, puntualiza Erick Herrera.

Para José Ivan Rodríguez-Sánchez, maestro y doctor en Economía, es importante observar lo que ocurre a largo plazo con esta orden ejecutiva y principalmente conocer cuáles van a ser las directrices y los nuevos requisitos que los bancos y entidades financieras estadounidenses van a solicitar a sus clientes, con ello se tendrá mayor certeza del panorama real y la situación a la que se enfrentaría el envío de remesas.

Pago de impuesto para evitar el rastreo bancario y alternativas informales

Aunque se endurezcan las políticas bancarias en Estados Unidos, José Rodríguez-Sánchez indica que las remesas no dejarán de llegar a México, pues prevé que aumente el uso de medios informales para envíar dinero, como el uso de criptomonedas o intermediarios, como lo pueden ser personas o redes que se encargan de trasladar dinero de Estados Unidos a México fuera del sistema bancario formal.

Otro método que el especialista menciona es enviar dinero en efectivo, pese a que el 1 de enero de 2026 entró en vigor un impuesto federal del 1% aprobado en el paquete legislativo One Big Beautiful Bill.

Con el fin de evitar el rastreo bancario, los trabajadores mexicanos optan por enviar dinero a sus hogares en México pagando el impuesto de 1% sobre la transferencia, ya que así los migrantes no tienen que compartir su información con bancos ni instituciones financieras, añade el economista.

“Los mexicanos seguirán encontrando la manera de enviar remesas a sus familias, sin embargo, si se corre el riesgo de que exista una caída importante de remesas por el miedo que los migrantes irregulares pueden sentir, por lo menos al principio, de ser rastreados y deportados.

Gabriela Siller Pagaza también menciona que de materializarse un bloqueo al envío de remesas por parte de indocumentados, pese a que busquen alternativas para mandar dinero, sería inevitable un desplome de las remesas en dólares entre el 10 y 20% anual.