Brenda Torres y Samedi Aguirre · 27 de julio de 2021
Naty tiene 12 años y fue contagiada de COVID-19 por un pariente externo a su núcleo familiar. “Mis padres y yo teníamos muchos cuidados al respecto, pero el virus entró por el sitio menos esperado y contagió a la menor de la casa”, narra Gladys, hermana de Naty.
La menor se enfermó en diciembre del año pasado cuando los casos de menores contagiados en México comenzaron a incrementarse. Según el último reporte de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), entre el 12 de abril de 2020 y el 25 de julio de 2021, han resultado 57,490 casos de niñas, niños y adolescentes contagiados de COVID-19 en el país.
En su mayoría han sido casos de 12 a 17 años de edad. Sin embargo, también fueron identificados casos en menores de 12 años.
A la misma fecha, se han presentado 595 defunciones en menores que dieron positivo al SARS-CoV-2, 268 de sexo femenino y 327, masculino.
La epidemia de #COVID19 en México no ha terminado, independientemente de los semáforos epidemiológicos tenemos que continuar con las #MedidasDePrevención para evitar los contagios de niñas, niños y adolescentes. Más información 👉 https://t.co/dRD0nR0aP7 pic.twitter.com/W5FpVJz2UR
— Sipinna (@SIPINNA_MX) July 26, 2021
Juan Martín Pérez García, defensor de derechos de la infancia a través de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe explicó a Animal Político que a diferencia de otros países en donde las pruebas de detección son de índole universal, en México se han limitado para el mundo adulto; no existe un protocolo, políticas públicas o una estrategia específica para la niñez y el COVID-19.
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La familia de Naty detectó que era COVID-19 cuando manifestó muchos de los síntomas, como falta del sentido del gusto y olfato, dolor de garganta, tos seca incluso diarrea; todo se volvió más claro cuando uno de sus familiares que no tenían las mismas precauciones que Gladys y sus papás, resultó positivo con síntomas más graves.
Para evitar esto, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por su siglas en inglés) recomiendan para ayudar a ayudar a detener la propagación del COVID-19 en niños:
Adicionalmente, la Unicef también comenta que taparse la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo al toser o estornudar y desechar el pañuelo en un basurero cerrado; así como evitar el contacto directo con una persona que tenga un resfriado o síntomas de gripe son precauciones que los niños y sus cuidadores deben tomar para evitar contagios.
Save the Children, además, destaca un aspecto que no hay que dejar pasar: “La pandemia generada por el COVID-19 nos ha llevado a mantenernos en cuarentena, y así disminuir el riesgo de contagio. Para que podamos lograr una convivencia sana, es clave que nuestros hogares se conviertan en espacios seguros, en los que niñas, niños y adolescentes puedan tener sus necesidades básicas cubiertas y sentirse a salvo”.
Pérez García señaló que para cuidarlos, es importante hablarles de que esto va a estar por mucho tiempo: “es muy importante que no estén encerrados, que tengan movimiento, porque está relacionado con su desarrollo metabólico y cognitivo. Los retrocesos que están teniendo cognitivamente por no tener movimiento en el tiempo de confinamiento, son enormes”.
Y en el caso de la salud mental, el experto indicó que también es importante que ellos sean parte de las medidas de protección y cuidado.
“Si seguimos educando a las niñas y niños con miedo, si seguimos tratando de protegerlos como objetos de protección, los estamos anulando y les estamos generando daño emocional, tienen que aprender a vivir con este virus”.
En el caso particular de los menores con Trastorno del Espectro Autista (TEA), la Secretaría de Salud elaboró un material para padres, madres y cuidadores en el que detalla aspectos adicionales para cuidar de los menores en medio de la pandemia. Entre estas labores se encuentra el permanecer calmado, explicar con cuidado para que entiendan lo que está pasando, y que logren entender las nuevas expectativas sociales y las reglas para un distanciamiento seguro al interactuar con otros.
Pese a que las cifras de contagio van en aumento, el gobierno federal sigue sin reconocer el impacto de la pandemia en menores de edad. Tan solo esta mañana, el presidente López Obrador aseguró que antes de comprar vacunas para menores de edad, es necesario comprobar científicamente que lo requieren.
El Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell respaldó al presidente y señaló que “no existe evidencia científica que sugiera que (la vacunación a menores) es algo imprescindible, algo necesario en el contexto actual de la epidemia, aún en países que tenemos alta cobertura de vacunación y alto acceso a las vacunas”.
A decir de López-Gatell, esta opinión se basa en que “las vacunas contra COVID tienen como contribución principal reducir el riesgo de enfermedad, sobre todo enfermedad grave, y reducir el riesgo de muerte, lo acabamos de ver con los datos que presenté; pero no tienen claramente una efectividad en reducir la transmisión”.
Dice además, que los menores “de por sí tienen muy bajo riesgo de enfermar y afortunadamente muy bajo riesgo de morir por COVID”.
En efecto, los síntomas de Naty no fueron tan graves; y la doctora que la trató indicó a su familia que esto se debía a que era una paciente joven y con un sistema inmune fuerte.
Pero luego de su recuperación, “ella comenzó a mostrar signos de fatiga, le temblaban las manos, los pies a veces hasta le costaba sostener un lápiz”, cuenta su hermana.
La familia de Naty acudió a un neurólogo quien indicó que efectivamente eran secuelas de COVID y no era el único caso que había visto, sino que ya había tenido varios pacientes con problemas similares, afectando su sistema nervioso. Finalmente la diagnosticó con una encefalitis o en el cerebro.
Afortunadamente ella ha mejorado, pero sigue siendo medicada lo que representa un gasto importante para ella y su familia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala, en su aviso más reciente sobre las vacunas, al 14 de julio de 2021, que los niños y adolescentes tienden a enfermarse de COVID-19 sin un desarrollo grave, en comparación con los adultos, por lo que asegura que a menos que formen parte de un grupo de riesgo, “es menos urgente vacunarlos que las personas mayores, las que padecen enfermedades crónicas y los trabajadores de la salud”.
La OMS reitera que se necesita más evidencia sobre el uso de las vacunas en niños para poder hacer recomendaciones generales sobre la vacunación infantil contra COVID-19 y que los ensayos de vacunas para niños están en curso.
También señala que la única vacuna que hasta el momento se ha considerado como adecuada para el uso de adolescentes de 12 a 15 años es la Pfizer. El Grupo Asesor Estratégico de Expertos de la OMS (SAGE) ha concluido que a los menores de entre 12 y 15 años que se encuentran en alto riesgo se les puede ofrecer esta vacuna.
El pasado 28 de mayo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) dio su recomendación para la extensión del uso de la vacuna de Pfizer/BioNTech en adolescentes de entre 12 y 15 años.
EMA’s human medicines committee #CHMP has today approved an application to extend the use of the Pfizer/BioNTech #COVID19vaccine (Comirnaty) to include children aged 12 to 15. #EMAPresser
— EU Medicines Agency (@EMA_News) May 28, 2021
El 2 de junio, Rumanía se convirtió en el primer país de la Unión Europea en administrar la vacuna de BioNTech/Pfizer a jóvenes de entre 12 y 15 años.
En Estados Unidos también se aprobó el uso de esta dosis en menores de 16 años. El pasado 10 de mayo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su siglas en inglés) amplió la autorización de uso de emergencia de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech para incluir a los adolescentes de 12 a 15 años de edad.