¿Menos azúcar y mejor salud?: el impacto del acuerdo entre el gobierno mexicano y refresqueras

Jennifer Flores · 26 de octubre de 2025

¿Menos azúcar y mejor salud?: el impacto del acuerdo entre el gobierno mexicano y refresqueras

México enfrenta una crisis de salud pública ligada al consumo excesivo de azúcar: 36.9 % de las personas adultas vive con sobrepeso y  el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) estima que en 2030 aumente a 45 %. Ante esta realidad, el gobierno federal y las principales empresas refresqueras firmaron un acuerdo para reducir gradualmente el contenido de azúcar en los refrescos. 

El propósito de esta medida es reducir la cantidad de azúcar en estas bebidas altamente consumidas y fomentar hábitos más saludables en la población, sin que el mercado colapse ni el sabor del refresco desaparezca.  

Esta reducción de azúcar promete beneficios para la salud de la población mexicana, aunque también plantea retos para la industria refresquera, los productores cañeros y las personas consumidoras que ya están acostumbradas a un sabor determinado. Aquí te explicamos cómo un cambio en la fórmula puede transformar todo un ecosistema económico y cultural.

Coca-Cola reducirá 30 % de calorías por cada litro en sus bebidas

Durante una conferencia de prensa en la Cámara de Diputados, Patricio Caso Prado, representante de Coca-Cola, anunció que la marca acordó con el gobierno federal disminuir gradualmente  30 % de calorías por cada litro en sus bebidas. También adelantó que, dentro de un año, la meta de la compañía es que 70 % de sus productos ya estén hechos con base en esta nueva fórmula. 

Además, Coca-Cola anunció otras medidas para complementar el acuerdo, como que sus productos con pocas calorías cuesten menos respecto a otros, dar mayor publicidad a las bebidas sin azúcar y que en la promoción de refrescos no participen personas menores de 16 años. 

En la conferencia de prensa también estuvo presente Eduardo Clark, subsecretario de Salud, quien informó que el gobierno federal continúa en diálogo con otras empresas refresqueras para que este acuerdo se amplíe. 

“Son compromisos de buena voluntad que nosotros aceptamos y las empresas proponen; creemos que van a derivar en una mejor salud pública para mexicanas y mexicanos”, afirmó el subsecretario de Salud. 

¿Cómo se realizará esta reducción de azúcar? 

En los últimos años, la industria mexicana de bebidas ha impulsado una estrategia de reformulación y diversificación de su portafolio para ofrecer productos más saludables. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Bebidas (Mex Beb), actualmente más de 55 % del portafolio de refrescos en el país está compuesto por bebidas sin azúcar o bajas en calorías.

“La industria refresquera ya tiene experiencia en reformular sus productos al mismo tiempo en que responde a los gustos, estilos de vida y necesidades del público consumidor”, afirma Vicente Rodríguez, director de Comunicación y Estrategia de la Asociación Mexicana de Bebidas (Mex Beb). 

De acuerdo con Leyna Priscila López Torres, integrante del Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Guadalajara, los refrescos de cola están compuestos por agua carbonatada, azúcar o jarabe de maíz de alta fructosa, ácido fosfórico —para darle sabor agridulce—, saborizantes, edulcorantes, conservadores y cafeína. 

Por ejemplo, una lata de 330 ml de Coca-Cola contiene 35 gramos de azúcar, lo que equivale a 139 calorías (kcal), por lo que con una reducción de 30 % de azúcares, las calorías en esta misma bebida se reducirían a 97. 

Para reemplazar el azúcar en el refresco existen diversos sustitutos que las marcas pueden utilizar, como la stevia y la sucralosa. Sin embargo, plantea Leyna Priscila López Torres, los daños a la salud permanecen:

“Reducir las azúcares en los refrescos ha sido un debate a lo largo de los años dentro de la comunidad científica. Sustitutos como la stevia o la sucralosa son endulzantes que también tienen un impacto negativo en la salud como daños a la flora intestinal”, explica López Torres. 

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El impacto económico en la industria refresquera 

“En México, el volumen de ventas de refrescos y bebidas saborizadas ha crecido prácticamente al mismo ritmo que la población, por lo que el consumo per cápita se ha mantenido estable a lo largo de las últimas décadas”, indica Vicente Rodríguez. 

Diseño: Adán Vega
Diseño: Adán Vega

Actualmente, de acuerdo con la Mex Beb, sus empresas asociadas tienen una participación de 98 % en el mercado de refrescos y aguas carbonatadas, y el valor de producción alcanza 1.8 billones de pesos, cantidad que equivale a 3.4 % del producto interno bruto (PIB) nacional.

Diseño: Adán Vega
Diseño: Adán Vega

“Económicamente, la medida influirá en los precios de los refrescos y en la rentabilidad de las empresas. Sin embargo, el acuerdo surge por la implementación de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el cual no va a impedir que las personas dejen de consumir este producto”, afirma en entrevista Héctor Iván del Toro, doctor en Estudios Fiscales.

Además, paulatinamente esta medida interrumpirá la cadena de producción y consumo de la caña de azúcar, lo que provocará una presión económica muy fuerte para el campo mexicano y los productores de este insumo, complementa el economista. 

“Los agricultores ya están pagando semillas muy caras para cultivar caña de azúcar en sus terrenos, el aumento de costos de su producción podría derivar en que no puedan contratar trabajadores para estas siembras”, ejemplifica del Toro. 

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¿Reducir las calorías realmente modificará los hábitos alimenticios de la sociedad? 

“La medida por sí sola no tendrá impactos en los índices de sobrepeso y obesidad a corto plazo”, afirmó el secretario de Salud, David Kersenobich, durante la reunión en la Cámara de Diputados, pues deberán desarrollarse otras acciones como el fácil acceso a agua potable y la restricción del consumo de alimentos ultraprocesados a la niñez. 

El consumo de refrescos afecta la salud de la población mexicana porque ingerir estas bebidas que contienen altos niveles de azúcares refinados provoca afectaciones como que quienes los beben se vuelvan resistentes a la insulina y, posteriormente, puedan padecer enfermedades como diabetes y obesidad, explica en entrevista la nutrióloga Sara González. 

“Alrededor del 50 % de un refresco está compuesto por azúcar y esta nueva medida acordada sí baja los índices de azúcar, pero la bebida aún contiene insumos refinados que dañan a la salud, por lo que la recomendación es que se ingiera de forma ocasional y no diaria”, sugiere la nutrióloga. 

Además, que la medida regulatoria se enfoque únicamente en los refrescos puede desplazar advertencias de la comunidad médica como que “los refrescos no son las únicas bebidas con excesos de azúcar, también están los jugos por su alto contenido de azúcares libres y su escaso aporte nutricional en versiones industrializadas”, destaca Sara González. 

Si bien reducir las calorías en los refrescos puede representar un avance regulatorio en México, el consumo de bebidas azucaradas está profundamente arraigado a prácticas culturales, publicitarias y económicas, por lo que el cambio real amerita estrategias integrales que incluyan educación nutricional, oferta saludable disponible y políticas fiscales efectivas.