Daniel Medrano · 13 de septiembre de 2025
Una pipa de gas LP de la empresa Silza volcó sobre el Puente de la Concordia, lo que provocó una explosión que dejó –hasta el momento– diez personas muertas. La titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, Bertha Alcalde, informó que una de las líneas de investigación es el posible exceso de velocidad, aunque este tipo de transporte de carga tiene también otras medidas de seguridad con las que debe cumplir para circular en las carreteras y avenidas del país.
Además, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) reveló que la empresa Silza no contaba con pólizas de seguro de responsabilidad civil ni por daño ambiental vigentes.
Las pipas que transportan gas LP que circulan en la Ciudad de México deben cumplir con lo que establece la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SESH-2010, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Elías Hernández Jiménez, presidente del Colegio Nacional de Peritos en Seguridad Laboral y Protección Civil, explica a El Sabueso que todas las pipas de distribución de gas LP deben contar con una certificación vigente emitida por la Secretaría de Energía (Sener) y la ASEA, que son las instituciones que otorgan los permisos de tránsito y operación, con base en la normativa mexicana.
Sin embargo, para obtener los permisos las empresas de comercialización de gas deben presentar sus seguros vehiculares, así como cumplir con las diferentes pruebas técnicas que se solicitan.
También te podría interesar: No habrá un apagón global: especialistas desmienten la desinformación viral
Como primera instancia, la norma oficial mexicana menciona que la superficie externa del recipiente debe estar exenta de abolladuras con profundidad igual o mayor a 6.35 milímetros, así como protuberancias en la sección cilíndrica o casquetes del recipiente.
Tampoco puede tener cavidades con una profundidad mayor a 40 % de la placa más delgada de las unidas por soldadura.
En el interior del cuerpo cilíndrico de la pipa debe haber rompeolas y deben estar debidamente sujetadas al recipiente, las cuales tienen el propósito de impedir el movimiento libre del fluido cuando el vehículo se encuentra en tránsito.
De acuerdo con la norma oficial mexicana, otro detalle con el que debe cumplir el cuerpo interior es que las tuberías y coples deben estar en perfecto estado y sin ningún tipo de daño.
“Una de las pruebas más importantes a las que se someten son las de hermeticidad, pues el recipiente que transporta el gas debe estar adecuado para soportar presiones y temperaturas específicas; y se hacen pruebas también sobre los materiales de construcción, que sean materiales resistentes y compatibles con el gas, que no vayan a generar fricción con la volatilidad que tiene el material”, puntualiza el especialista.
La norma oficial mexicana establece que las válvulas de relevo de presión, las de exceso de flujo y las de no retroceso del envase que contiene el gas LP de la pipa deben presentar una antigüedad menor de 11 años a partir de su fecha de fabricación y menor de 10 a partir de su instalación.
La totalidad de las válvulas no debe tener ningún tipo de fisura, ruptura, obstrucción o daño que comprometan su funcionalidad.
Hernández Jiménez afirma que las válvulas de la pipa se deben calibrar y darles mantenimiento de manera constante para evitar que presenten problemas en su funcionamiento.
Otro punto importante que menciona el especialista es que es imprescindible que el semirremolque cuente con un sistema de detección de fugas, para que cuando se suscite alguna sobrepresión o anormalidad se envíe al conductor una alerta.
Para poder operar, la norma exige que el semirremolque debe tener los datos de:
“Hay datos que no pueden faltar en el etiquetado y señalizado de la unidad, como datos de identificación, números de serie, capacidad, fecha de última inspección y número de certificación”, indica Jiménez Hernández.
Para seguir leyendo: La importancia de atender la salud mental: un llamado desde el Metro
“Las pipas que transportan grandes cantidades de litros de gas LP solamente pueden viajar con el 80 % de su capacidad total, es decir, el recipiente en el que se transporta no puede ir lleno a su máximo alcance”.
Asimismo, el especialista en Protección Civil detalla que un factor importante en los percances que llegan a ocurrir con este tipo de vehículos incide en los operadores, por lo que considera que es fundamental la capacitación que se les da, pues el material que transportan es muy peligroso y cualquier error puede ser mortal.
De acuerdo con la norma oficial, los semirremolques –pipas– que no cumplan con los requisitos antes mencionados deberán ser retirados del servicio hasta que cumplan con cada uno de los lineamientos solicitados.
El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México establece en el artículo 27 normas que deben cumplir los vehículos de transporte de carga y sustancias tóxicas y peligrosas.
Uno de los puntos que se mencionan es que las unidades de transporte únicamente deben circular en las rutas y horarios que defina la Secretaría de Movilidad (Semovi).
“Los camiones unitarios menores a 3.8 toneladas y 7.5 metros de longitud podrán circular las 24 horas, con excepción de aquellas vialidades donde expresamente quede prohibido el paso de determinados vehículos con el señalamiento correspondiente tales como: Eje 1 Oriente Anillo de Circunvalación, San Pablo-José María Izazaga, Eje Central Lázaro Cárdenas, Avenida Hidalgo, Eje 1 Poniente Guerrero, así como Avenida Juárez”, señala la Semovi.
También se describe que los transportes mayores de 3.8 toneladas y hasta 20 toneladas con una longitud menor a 14 metros podrán circular y realizar maniobras de carga y descarga de las 20:00 a las 10:00 horas del día siguiente.
Para los vehículos mayores de 20 toneladas y 14 metros de longitud, su tránsito por el Centro Histórico está prohibido permanentemente, así como la carga y descarga de mercancía, y también circular por carriles centrales y segundos niveles de las vías de acceso controlado.
La transportadora Silza emitió un comunicado en el que asegura que sí cuenta con pólizas de seguros vigentes, en la que se incluye el seguro de responsabilidad civil y por daño ambiental.
En su comunicado detalla que sus aseguradoras se encuentran en el proceso de responder por los daños materiales, personales y sociales derivados del incidente en la Concordia.
La agencia de seguros HCid, especializada en asegurar vehículos de carga y de transporte de hidrocarburos y gas, comparte a El Sabueso que, en el caso de los semirremolques, se les solicita una responsabilidad civil muy alta, pues debido a los percances que llegan a ocurrir es necesario cubrir todos los daños que una unidad puede generar en cualquier tipo de incidente.
Explica que la responsabilidad civil es una póliza que protege al transportista o empresa de transporte de las indemnizaciones que cause a terceros durante sus operaciones.
“En el caso de la pipa que tuvo un percance en un puente de Iztapalapa, que provocó daños a terceros y de bienes materiales, lesiones y fallecimientos, de eso se encarga la responsabilidad civil, por eso tiene que ser muy sustancial y que pueda abarcar gran parte de los gastos”, menciona.
Para saber más: Teatro para la primera infancia: ¿por qué es importante para el desarrollo de niñas y niños?
La agencia afirma que las pólizas por responsabilidad civil y ambiental que otorgan las aseguradoras para este tipo de vehículos solamente llegan a ser de 20 millones de pesos o hasta menos, por lo que si con esa cantidad no se cubren los daños, la empresa o persona encargada deberá costear el resto.
Durante la mañanera del 11 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que derivado de la explosión de la pipa de gas en Iztapalapa se fortalecerá el control para la seguridad del transporte de combustibles en el país.
Clara Brugada anunció que buscará regular el transporte de hidrocarburos y materiales peligrosos en la capital mexicana para evitar un percance similar.
Señaló que la regulación será diseñada por la Secretaría de Protección Civil, en conjunto con el gobierno federal y la ASEA sobre temas de horarios y materiales que se pueden transportar dentro de la Ciudad de México.