Daniela Martínez Martínez · 16 de diciembre de 2025
Si tienes hijos pequeños seguramente has escuchado hablar de la enfermedad de manos, pies y boca causada por el virus Coxsackie. Esta es una infección común y muy contagiosa en guarderías y escuelas, pero suele no ser grave.
La enfermedad se caracteriza por salpullido o ampollas en las manos y pies, llagas en la boca y fiebre. Afecta principalmente a bebés y niños, y en México es más común en las estaciones de verano y otoño, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El Sabueso conversó con la doctora en bioquímica Irene Vergara, especialista en mecanismos de infección viral, quien explica que esta enfermedad es causada por un enterovirus de la familia de los picornavirus. Se trata de un tipo de virus cuya estructura le permite permanecer activo en el ambiente durante varios días, lo que aumenta las posibilidades de contagio.
Se transmite principalmente por secreciones respiratorias —como tos y estornudos— y fecales. Ya que el virus permanece activo por mucho tiempo, si una superficie tiene rastros de estas secreciones y otra persona las toca y entra a sus mucosas, se puede contagiar.
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Los síntomas incluyen: fiebre, dolor de garganta, llagas dolorosas en la boca que se ampollan y sarpullido que se encuentra comúnmente en las manos y los pies, esto de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Irene Vergara informa que la primera fase de la enfermedad es la de la incubación, que dura de tres a seis días. Generalmente, en los primeros días no hay síntomas, después se empieza a presentar malestar corporal y fiebre —puede durar hasta tres días—. En la primera etapa es menos probable que se transmita la enfermedad porque los virus apenas están entrando a las células.
Después viene la fase más contagiosa y en la que se presentan la mayoría de los síntomas, que aproximadamente va del día seis al diez. Una vez que pasan esos días cae la cantidad de partículas virales y es menos probable contagiar a otra persona.
Se recomienda acudir al médico desde que se comienzan a presentar síntomas, para identificar si se trata de este virus y descartar que sea alguna otra infección, sugiere la especialista. “No hay un tratamiento específico, lo que se necesita es mantener al niño hidratado, con alimento y descanso”, aclara sobre la enfermedad de manos, pies y boca.
El doctor también puede recomendar medicamentos, como antiinflamatorios, para tratar la fiebre o algunos de los malestares. Pero esto es para disminuir los síntomas, no se cura la enfermedad.
“La mayoría de las personas mejoran por sí solas en siete a diez días con un tratamiento médico mínimo o sin tratamiento”, informan los CDC.
También se sugiere evitar alimentos ácidos, muy salados o calientes, ya que esto puede provocar más dolor en la boca y evitar que el infante quiera comer, lo que puede provocar que también pierda peso.
Las complicaciones a causa de la enfermedad de manos, pies y boca son raras, explica la CDC. Pero ¿qué síntomas podrían ser señales de alguna complicación? La doctora Irene Vergara alerta que, en caso de que se presente deshidratación, vómito severo, diarrea severa, convulsiones o mareos graves, es importante acudir al hospital. Se debe de tener especial alerta en menores con sistema inmune debilitado o con alguna enfermedad preexistente.
Existen mitos o ideas erróneas sobre esta enfermedad, en El Sabueso te presentamos algunas de ellas para que no caigas en desinformación:
Ante cualquier duda, puedes preguntarle a tu médico o a un profesional de salud. Recuerda consultar fuentes de información confiables, como la Secretaría de la Salud.
¿Cómo saber si una noticia es falsa? El Sabueso pone en tus manos este documento contra la desinformación.
La enfermedad de manos, pies y boca se contagia muy fácilmente y la higiene es muy importante para evitar la transmisión, asegura Irene Vergara.
En especial en guarderías y escuelas se deben desinfectar los juguetes y objetos que los niños y niñas tocan, evitar que compartan objetos personales —como cubiertos y alimentos—, el lavado de manos frecuente tanto de los menores como del personal docente y de las personas cuidadoras, en especial si hay cambios de pañal, y mantener los espacios ventilados.
Además de esto, los CDC recomiendan evitar tocarse la cara sin lavarse las manos, en especial los ojos, nariz y boca; desinfectar superficies y manijas de las puertas; evitar el contacto cercano con una persona infectada.
Si un infante ya tiene síntomas, es importante que se mantenga en casa para que no contagie a otros niños, en especial mientras siga la presencia de ampollas.
Aunque es menos frecuente, los adultos también pueden llegar a infectarse. Las recomendaciones para los papás con hijos que están enfermos son: lavarse frecuentemente las manos, ventilar las habitaciones en donde está el menor y desinfectar todas las superficies y juguetes con los que tenga contacto.
En el caso de mujeres embarazadas se recomienda evitar el contacto con niños enfermos, ya que podrían infectarse e incluso pasarlo al feto. En especial en la etapa final del embarazo, ya que a la hora del parto podría transmitir la infección a través de las mucosas.
Por eso, en caso de que una mujer embarazada tenga contacto con el virus Coxsackie es muy importante que lo comunique con su médico para que le den seguimiento y evitar cualquier riesgo.
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