Luz Rangel · 11 de febrero de 2023
Saturno, el sexto planeta del sistema solar, está perdiendo los anillos que lo caracterizan a un ritmo constante. A pesar de ello, este fenómeno no será perceptible para los seres humanos y tampoco traerá afectaciones en la Tierra, según especialistas.
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) financió una investigación que confirmó en 2018 que la gravedad está atrayendo los anillos de Saturno hacia sí mismo, como una lluvia de partículas de hielo. Este es el principal material del que están compuestos.
“Se sabe que tienen principalmente hielo, el hielo está formado de diversos compuestos fríos, congelados. Y también están constituidos de pedazos de polvo, de unos pocos milímetros hasta unos cuantos metros o cientos de metros”, explica en entrevista Alejandro Márquez Lugo, quien realizó un posdoctorado en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, España.
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Los anillos de Saturno son, en su mayoría, trozos de hielo de agua que varían en tamaño. Pero ¿qué está pasando con ellos?
“La misión Cassini-Huygens detectó que estaba habiendo unos chorros un poco extraños que estaban cayendo al planeta Saturno y, a partir de ahí, se empezaron a estudiar”, comenta en entrevista Oriana Trejo Álvarez, maestra en Comunicación de la Ciencia por la Universidad de Sheffield, Inglaterra, sobre la investigación espacial colaborativa de la NASA que aterrizó en Saturno en 2004.
Si bien actualmente existe un equilibrio entre la gravedad que está atrayendo los anillos hacia Saturno y la energía que permite que orbiten a su alrededor, hay otras fuerzas que ocasionan el fenómeno conocido como “lluvia de anillos”. Esta sería la causa por la cual desaparecerían.
“En el universo existen muchas otras fuerzas y energías, como la radiación solar, que está interactuando con las partículas de los anillos. ¿Y qué pasa? Cuando llega esta radiación, adquieren energía, viajan por el campo magnético hacia la atmósfera del planeta, en particular, hacia sus polos, y ahí caen. Y, como son de hielo, se evaporan”, detalla la astrónoma.
James O’Donoghue es un científico de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) y el principal autor de “Observaciones de la respuesta química y térmica de la ‘lluvia de anillos’ en la ionosfera de Saturno”, un artículo publicado en Science Direct a partir de las observaciones terrestres a dicho planeta que se tomaron utilizando el telescopio Keck, en Hawái.
“El sistema de anillos desaparecerá en 300 millones de años, pero agregue a esto que los anillos tienen menos de 100 millones de años. Esto es relativamente corto, en comparación con la edad de Saturno de más de 4 mil millones de años”, declaró James O’Donoghue, de acuerdo con una publicación realizada el 17 de diciembre de 2018 por la NASA.
Eventualmente, los anillos de Saturno van a desaparecer por la “lluvia de anillos”. El proceso puede parecer lento para los seres humanos, pero está avanzando de forma constante, ¿qué significa esto?
“Está siendo a un ritmo muy acelerado pero, en tiempo humano, es en realidad muy lejano. Se cree que estos anillos tienen más o menos 100 millones de años, entonces digamos que son unos bebés y aun así ya les queda poca existencia, pero nos da para que los vean hijos, nietos, bisnietos y muchas generaciones más”, aclara Trejo Álvarez, comunicadora de las ciencias a través del canal de YouTube Oriastro, astrodivulgación.
En el sistema solar, Júpiter, Urano y Neptuno también tienen anillos, pero no son tan vistosos porque no son tan jóvenes como los de Saturno. De hecho, es posible que ya hayan pasado por un fenómeno similar como el que ocurre en el sexto planeta, sin que haya habido daños.
“La cantidad de material de los anillos que caería sobre Saturno sería tan poquita en comparación con su masa, que no le afectaría en nada. Para nosotros en la Tierra tampoco pasaría nada, lo único sería que Saturno ya se vería como Júpiter, que también tiene anillos. Es decir, tendríamos un planeta un poco menos bonito”, dice Márquez Lugo, del Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara.
En la investigación de la NASA, James O’Donoghue señaló que quizá los seres humanos se perdieron de observar los sistemas de anillos gigantes de Júpiter, Urano y Neptuno. Y también recordó que no hay un consenso en la comunidad científica sobre si Saturno surgió con anillos o si el planeta los adquirió más tarde.
“Hay tres posibilidades, una que es la más plausible: una luna bautizada como Crisálida que tenía Saturno se aproximó mucho al planeta y entonces la diferencia de fuerza de gravedad la estiró y la rompió. Todo el material que la conformaba se quedó alrededor de Saturno y de ahí se formaron los anillos”, afirma Márquez Lugo.
Otra posibilidad es que dos lunas hubieran chocado entre ellas y otra es que desde el inicio que se formó el planeta, alguna parte del material no alcanzó a formar una luna y que, entonces, el anillo exista desde un inicio.