Itzaxaya Campos · 14 de octubre de 2025
El Congreso de Chihuahua recibió una iniciativa para modificar el artículo 8 de la Ley Estatal de Educación que fomente el uso correcto del idioma español en las escuelas de nivel básico. Y aunque esta propuesta no prohíbe el uso del lenguaje incluyente, sí argumenta que este tipo de comunicación —por ejemplo— dificulta la lectura en voz alta y la pronunciación.
Adrián Chávez, escritor y traductor, explica que esta justificación parte del hecho de que la letra x es difícil de pronunciar, por lo que la letra e está ganando terreno en el uso del lenguaje incluyente.
A pesar de ello, el especialista menciona que no hay evidencia de que el uso del lenguaje incluyente entorpezca el aprendizaje en las infancias, pese a que distintos países han prohibido el uso de este lenguaje.
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El dictamen fue propuesto por Carlos Olson San Vicente, diputado del PAN, ante la Comisión de Educación, Cultura, Física y Deporte. Legisladoras y legisladores lo aprobaron con 17 votos a favor y 14 en contra. Todavía falta que el pleno lo apruebe y, en su caso, entrará en vigor una vez que se publique el dictamen en el Periódico Oficial de Chihuahua.
El artículo 8 de dicha ley quedó con el siguiente agregado: “Fomentar el uso correcto de las reglas gramaticales y ortográficas del idioma español”.
Adrián Chávez define el lenguaje incluyente como un cúmulo de estrategias que tienen como objetivo repensar o poner en tela de juicio la prevalencia del estándar masculino en la sociedad por medio de la lengua.
“A veces son los marcadores neutros los que suelen producir más resistencia, pero hay otras estrategias como decir todos y todas u optar por palabras que no son estrictamente masculinas o neutras de inicio. Decir, por ejemplo, la infancia en lugar de los niños”, detalla.
El lenguaje incluyente admite palabras como amigue, compañera, niñe, todos y todas, alumn@, jóvenxs, nosotrxs y cualquier palabra que haga alusión a la ideología de género.
Mientras, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) define el lenguaje incluyente y no sexista como toda expresión verbal o escrita que hace explícito tanto el femenino como el masculino.
De acuerdo con el escritor, establecer un uso correcto o incorrecto del idioma español es problemático desde la perspectiva lingüística porque el estudio del lenguaje humano no busca normar la lengua, sino que la observa y la explica en diferentes contextos.
“La idea de la corrección lingüística es una percepción psicolingüística. Es casi pseudocientífica que, sin embargo, se sigue enseñando en las escuelas”, agrega.
El dictamen del PAN afirma que las infancias forman las bases de su competencia lingüística durante la educación básica, por lo que descuidar la enseñanza de las estructuras gramaticales y la ortografía pone en riesgo el idioma.
“Además, un dominio sólido del español permite a los estudiantes acceder con mayor facilidad al conocimiento, fortalecer su pensamiento crítico y participar activamente en la vida social y democrática”, señala el documento.
No obstante, Adrián Chávez considera que la forma de hablar de una niña o un niño no determina su manera de pensar, pero explica que a través de imitar a personas mayores entonces las nuevas generaciones pueden reconocer la existencia de la diversidad: “No tenemos mucha evidencia de que la lengua que hablemos determine cómo vemos la realidad”.
“El hecho de que existan los marcadores neutros —por ejemplo el lenguaje incluyente— no es para solucionar un problema en la lengua, sino para acompañar una lucha social, para visibilizar una lucha social y para llamar la atención sobre una cuestión social no necesariamente lingüística”, comenta.
Recientemente, la ministra de Educación de El Salvador giró la instrucción que prohíbe el uso del lenguaje incluyente en todos los centros educativos públicos y dependencias del gobierno a nivel nacional. Esta medida se impuso como obligatoria en libros o documentos administrativos de fabricación estatal.
Pero El Salvador no es el primer país en impulsar esta prohibición. En 2021, el Ministerio de Educación de Francia instruyó no utilizar la escritura inclusiva o la marca de género en las escuelas.
En tanto, Arkansas, Estados Unidos, prohibió el uso del término latinx en documentos oficiales. En 2023, la gobernadora republicana Sarah Huckabee Sanders otorgó 60 días de plazo a las oficinas de gobierno para revisar todos sus materiales escritos y reemplazar la palabra latinx por hispano, hispana, latino o latina.
En Argentina, el presidente Javier Milei prohibió el lenguaje incluyente en la administración pública: “Por supuesto, ustedes ya conocen todos los detalles. No se va a poder usar la letra e, la arroba, la x y evitar la innecesaria utilización del femenino en todos los documentos de la administración pública”, declaró en 2024 Manuel Adorni en una conferencia.
Y el Ministerio de Educación de Italia prohibió los símbolos de género neutro y no binario en todas las escuelas públicas en marzo de 2025.
“Siempre se afirma esto de que es por el bien de los niños, porque no se puede leer, porque va a entorpecer la lectura, y nunca hay evidencia, nunca se presentan estudios que demuestran que hay efectos negativos”, señala Adrián Chávez.
La Real Academia Española ( RAE) establece que el uso de la @ o de las letras x o e como marcas de género incluyentes es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues considera que el masculino gramatical ya cumple con la función.
Según un estudio del Pew Research Center —publicado en septiembre de 2024— el conocimiento del término latinx se ha duplicado entre los hispanos de Estados Unidos desde 2019, pero únicamente 4 % de este sector lo utiliza, es decir, 1.9 millones de personas. Además de que 75 % de quienes han escuchado este término dice que no debería usarse.
“Si uno quiere que los jóvenes dejen de hacer algo, el peor camino es prohibirlo. Entonces, no creo que les funcione, las y los hablantes van a seguir haciendo lo que les venga en gana para bien o para mal”, concluye Adrián Chávez.