¿Qué es la hormonofobia?

Jennifer Flores · 3 de septiembre de 2026

¿Qué es la hormonofobia?

Nota del editor: el título de este Te Explico fue ajustado después de recibir retroalimentación de la audiencia. 

La hormonofobia es definida por la Sociedad Española de Contracepción (SEC) como el rechazo generalizado y temeroso hacia las hormonas sintéticas, impulsado por la mala interpretación de estudios científicos antiguos.     

Este término surge desde tres grandes aristas: de las experiencias negativas de pacientes cuyos efectos secundarios fueron minimizados por el personal médico y de la sobreutilización de estos fármacos en los tratamientos ginecológicos. 

No aceptar hormonas debe ser una decisión informada y consensuada 

En entrevista con El Sabueso, la unidad de verificación de Animal Político, la ginecóloga Mariana Robles evidencia que existe un aumento de pacientes que rechazan los anticonceptivos y los tratamientos hormonales:  

“Sí hay un aumento de pacientes informadas que rechazan anticonceptivos hormonales, me parece que de las principales causas son la sobreutilización en los espacios médicos de estos recursos para absolutamente todo sin la búsqueda de una causa raíz o o la solución de la causa origen, utilizando los hormonales solamente como una solución parcial que acomoda los sangrados, pero que no mejora el resto de la sintomatología y en muchas ocasiones utilizados sin un diagnóstico adecuado”.

Sin embargo, asegura que está “completamente de acuerdo en que las pacientes cuestionen la utilización de estos tratamientos, pues es su derecho y deben estar informadas”. 

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La ginecóloga asegura que todas las pacientes tienen derecho a cuestionar los tratamientos hormonales y decidir rechazarlos sin una amenaza de que existan riesgos a su salud.  

“La paciente con endometriosis y adenomiosis podría rechazar una opción hormonal de forma segura, dependiendo el caso, porque estamos hablando de una gama enorme de presentación, pero si lo rechaza habrá que ofrecerle otras opciones. La paciente tiene que tener un manejo nutricional, un manejo por fisioterapia y una asesoría sobre el estilo de vida que la pueda acercar a una mejoría de los síntomas”, explica.

Añade que los tratamientos y métodos anticonceptivos hormonales no deben autorrecetarse, por el contrario deben ser estrictamente prescritos, personalizados y supervisados por un médico o una médica especialista, ya que el proceso debe ser consensuado entre el profesional de la salud y la paciente tras una evaluación profunda.  

Por ejemplo, de acuerdo con la Librería Nacional de Estados Unidos, aproximadamente entre 40% y 50% de las pacientes diagnosticadas con endometriosis o adenomiosis reciben un tratamiento hormonal activo. Pero la otra mitad no siempre lo requiere, pues la elección del tratamiento depende de la gravedad de los síntomas, el dolor y los planes de fertilidad de cada mujer. 

Debemos empezar a hablar de las hormonas de una manera diferente, asegura Eduardo Ceh, ginecólogo miembro de M de Mujer, organización dedicada a proveer información accesible y adecuada sobre salud sexual y reproductiva en México y Centroamérica: “No se trata de que sean buenas o malas, son medicamentos y, como todos estos, tienen indicaciones, protocolos para saber cuándo utilizarlos y cuándo no, es decir, cuándo son seguros y cuándo existe algún factor de riesgo que los contraindique en determinados grupos de pacientes”. 

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