Daniel Medrano · 6 de septiembre de 2025
Por su fuerte sabor, presentación colorida y variedad de sabores, la bebida alcohólica Four Loko ha ganado gran popularidad entre los jóvenes en los últimos años, pero su consumo ¿qué consecuencias puede traer para la salud?
Cinco jóvenes que han ingerido Four Loko, de entre 21 y 26 años, cuentan a El Sabueso que el sabor a alcohol en la bebida es muy intenso, así como el sabor dulce, que es descrito por tres de ellos como “muy artificial”.
Otro detalle que explican es que, cuando lo consumieron —y siendo lo único ingerido—, en un plazo menor a una hora comenzaron a sentir un mareo y síntomas típicos del estado de ebriedad. Incluso, dos de ellos destacan haber sentido que el corazón se les aceleró minutos después de su consumo.
Marisol Segovia, médica general, explica que las sensaciones como taquicardia y ansiedad que se pueden experimentar al consumir este tipo de bebidas con un alto grado de alcohol y exceso de azúcar se deben a que las sustancias, al pasar por el torrente sanguíneo, provocan que el hígado se congestione.
“Hablamos del 12 % de alcohol. El hígado se encarga de controlar el sistema de absorción de la glucosa, sustancia que este mismo produce y que nos da energía. Pero el hecho es que se trata de una bomba de azúcar para todo el torrente sanguíneo, y todo ello genera temblores, taquicardia y hasta ansiedad”, expone.
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Una lata de Four Loko, de cualquiera de sus diferentes sabores y presentaciones, contiene 473 mililitros, así como 12 por ciento de alcohol, lo que la médica califica como “una bomba para el hígado”.
“Por la cantidad de alcohol que tiene y con la frecuencia con que se le tome, puede generar prácticamente las secuelas del alcoholismo, que es una congestión hepática, una hepatitis alcohólica o una cirrosis”.
La cirrosis es descrita por la especialista de la salud como una enfermedad que ocurre cuando el hígado ha sufrido múltiples lesiones a causa de condiciones hepáticas crónicas, pues este daño es parte de una etapa en la que el órgano lesionado intenta repararse a sí mismo, generando así el tejido cicatrizado.
Otro de los efectos importantes que se presentan con el consumo de esta bebida es que, así como genera mucha energía debido al nivel de glucosa que produce, el páncreas se encarga de degradar los efectos a través de la insulina, que es cuando la persona comienza a sentirse mareada, con dolor de cabeza y todo lo consecuente a lo conocido como “bajón”.
“Hace una descompensación metabólica, entonces, el alcohol tiende más a fijarse en las células y por eso viene el grado de turbación, sentirse borracho, porque el alcohol se adhiere a la glucosa y al pasar por el torrente sanguíneo llega al cerebro y por eso se presentan los síntomas de borracho y letargo”, detalla.
Marisol Segovia señala, además, que si una persona ingiere este tipo de bebidas de manera constante, su alta concentración de alcohol acelerará que se presenten los malestares típicos de una congestión hepática.
De acuerdo con el etiquetado de la bebida preparada, sus compuestos son: agua carbonatada, jarabe de maíz de alta fructuosa, bebida alcohólica destilada, ácido cítrico, saborizantes naturales y artificiales, citrato de sodio, benzoato de sodio y color caramelo.
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Sin embargo, la Comisión Federal para la Protección contra los Riesgos Sanitarios (Cofepris) detectó, tras analizar la bebida, que el Four Loko contiene una sustancia que no está descrita en su etiqueta, como el furfural.
La Cofepris determinó que, además de que en el etiquetado no se específica que la bebida contiene furfural, las cantidades de esta sustancia están fuera de la Norma Oficial Mexicana NOM-142-SSA1/SCFI-2014, establecida para bebidas alcohólicas.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha calificado al Four Loko como una bebida que no contiene nada más que “químicos y alcohol”, además de que mencionó que su etiquetado, al estar incompleto, genera confusión sobre la verdadera composición del producto.
La ingeniera en química Mishel Monroy comparte a El Sabueso que el furfural es un compuesto químico derivado de subproductos del maíz, avena, trigo y aserrín, que en cantidades elevadas puede generar malestares o síntomas como dolor de cabeza, náuseas, diarreas y dolor abdominal.
“Por la naturaleza de este tipo de compuestos, al consumirlos en una medida alta a la que las normas establecen puede traer consecuencias a la salud, que van desde síntomas como dolores de cabeza y náuseas, hasta daños al hígado”, sostiene.