Daniel Medrano · 7 de enero de 2026
Luces, esferas, velas, listones, centros de mesa y árboles son parte de los artículos que adornan los hogares de las familias durante las fiestas navideñas y de Año Nuevo, pero ahora que la temporada ha terminado ¿qué se debe hacer con estos materiales?
Aunque durante diciembre las casas lucen coloridas y con un ambiente festivo, en los primeros días de enero los hogares vuelven a la normalidad, pues los adornos y todo lo que forma parte de las festividades de diciembre son retirados y, en muchas ocasiones, guardados.
Sin embargo, en muchas ocasiones los adornos son desechados, lo que puede traer consigo un impacto ambiental negativo debido a que muchos están fabricados de plásticos y materiales no biodegradables que contaminan al terminar en vertederos o al ser incinerados, pues liberan gases tóxicos y que contribuyen al cambio climático, asegura la especialista en ciencias ambientales Karla Martínez.
La especialista recomienda que, en caso de que se trate de un árbol artificial, lo mejor es cuidarlo para que se pueda volver a utilizar durante muchos años más, de esa manera no es necesario comprar uno nuevo cada año y se evita generar residuos al tirarlo a la basura.
Mantener el árbol limpio y almacenarlo de manera correcta en alguna caja es clave para mantenerlo en buen estado y listo para ser utilizado al año siguiente.
“Algunas familias toman la decisión de tirar a la basura su árbol artificial para renovarlo el año siguiente, ya sea por uno más grande, de otro color, con adornos diferentes o porque el que tenían se rompió de las patas o se le cayeron muchas de sus ramas por descuidos”, menciona.
Por lo anterior, la especialista recomienda redecorar de formas diferentes y creativas el árbol que ya se tiene, de esa manera se conservará, se incentivará la creatividad de cada persona o familia y lucirá diferente cada año.
Si el árbol artificial ya está dañado, una de las alternativas que se pueden emplear es utilizar sus ramas para hacer algunos otros adornos navideños como coronas y hasta centros de mesa, con lo que se puede prolongar su utilidad y reducir los residuos.
En el caso de los árboles naturales, tampoco se recomienda que se tiren en la basura. Lo que se debe hacer, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, es llevarlos a alguno de los centros de acopio disponibles para su reúso, reciclaje y conversión en composta.
“La finalidad de llevarlos a los centros de acopio es que se pueda utilizar la materia de los árboles para que se conviertan en composta y sirva para restaurar los ecosistemas y darle vida a los jardines que se encuentran en la Ciudad de México”, detalla la especialista.
Cada año cambian los sitios a los que se pueden llevar los árboles, sin embargo, los espacios en los que normalmente se reciben son los bosques de Xochimilco, Tlalpan, San Juan de Aragón y Chapultepec, y en el Vivero de Nezahualcóyotl.
Al momento de llevar el árbol al punto de entrega es necesario que estos se entreguen libres de plásticos, cables, papeles o algún otro elemento que no pertenezca a su estructura natural.
Karla Martínez añade que no es bueno dejar un árbol natural en casa porque si se seca se corre el riesgo de incendio, además de que causa suciedad por la caída constante de agujas e, incluso, puede provocar alergias por el polen o moho que desprende.
La especialista en ciencias ambientales recuerda que la mayoría de los adornos navideños pueden reutilizarse para los años siguientes.
En el caso de las series de luces, lo mejor es almacenarlas en cajas separadas para evitar que se enreden entre ellas, así como meterlas en bolsas para evitar que la humedad del ambiente las descomponga.
Si alguna de las series deja de funcionar, Karla Martínez recomienda no desecharlas en la basura, pues contienen componentes electrónicos que son perjudiciales para el medioambiente y requieren de un tratamiento especial.
Existen campañas de recolección de este tipo de luces, que son realizadas por empresas de tecnología o se puede entregar en el Reciclatón, evento que es organizado por el gobierno capitalino.
“Algunas personas dejan sus luces como decoración permanente y es una buena manera de conservarlas y darles buen uso, aunque también se pueden emplear para adornar jardines, para que luzcan más las ventanas o incluso en maquetas o proyectos escolares también suelen ser muy funcionales”, rescata la licenciada en ciencias ambientales.
Las esferas, listones, estrellas y demás artículos que se cuelgan en el árbol de Navidad, sugiere Karla Martínez, pueden reutilizarse al año siguiente.
Las esferas, que son de los objetos más utilizados para adornar el árbol, se pueden personalizar con nueva pintura o agregando nuevos detalles para evitar que las personas decidan deshacerse de ellas para no repetir.
Si alguna esfera se rompe, los residuos se deben envolver cuidadosamente en periódico o algún tipo de papel grueso y depositarla en la basura, con ello se protege a los recolectores de cortes o lesiones.
“Los listones y otros adornos que no sean de algún material que se pueda romper pueden guardarse en una caja que sea específicamente para este tipo de artículos para que el año siguiente se puedan volver a reutilizar y se evite contaminar con este tipo de residuos”, finaliza la especialista.
No existe una fecha exacta en la que se retiren los adornos y el árbol de Navidad, pues cada familia lo realiza de acuerdo con sus propias costumbres.
El Sabueso le preguntó a 12 familias la fecha en la que tienen pensado quitar los adornos, de las cuales seis señalaron que lo harían el Día de Reyes –6 de enero–, ya que consideran que es la fecha en la que se cierra el ciclo festivo.
Cuatro familias dijeron que retiran todo lo relacionado con navidad el 7 de enero, es decir, un día después de Reyes.
Mientras que dos de ellas mencionan que no los quitarán sino hasta el Día de la Candelaria –2 de febrero–, fecha en la que se marca el fin oficial de la celebración para la tradición cristiana.