Jennifer Flores · 5 de septiembre de 2025
En enero de este año, Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, anunció el nuevo programa “Ojos que te cuidan”, el cual contempla la instalación de 66 mil 600 nuevas cámaras de vigilancia, 45 % más de las que operaban a inicios de 2025. Pero especialistas advierten que esta medida no equivale a mayor seguridad.
“Aumentar la vigilancia en la ciudad no va a disminuir la incidencia delictiva”, explica en entrevista Santiago Narváez, investigador de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D). Un ejemplo de ello es el caso de Iztapalapa, la alcaldía con más cámaras en 2020 que también fue la entidad con más secuestros en el país entre octubre de 2019 y octubre de 2020, con 25 registros y 14 contabilizados, respectivamente, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
De acuerdo con la misma base de datos de incidencia delictiva, hasta julio de 2025 hubo cuatro secuestros en Iztapalapa, es decir, 33.3 % menos que en julio de 2019.
Salvador Guerrero Chiprés, titular del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5), destacó que 41 mil 876 de estas nuevas instalaciones corresponden a tótems y 24 mil 724 a otros tipos, principalmente, postes con equipos de cinco flujos y cámaras para una visión de 360 grados.
Para 2030, “Ojos que te cuidan” promete que la Ciudad de México será la capital más videovigilada de América con al menos 150 mil cámaras instaladas. Tendrá más dispositivos que ciudades extranjeras como Nueva York, Londres y Seúl, que hasta enero de 2025 disponían de 70 mil, 127 mil y 144 mil videocámaras, respectivamente.
De acuerdo con la organización Access Now, “las cámaras crean una ilusión de seguridad, pero no garantizan una protección efectiva”, por eso, en ciudades altamente vigiladas, como Londres y la propia Ciudad de México, los índices de violencia no han disminuido proporcionalmente al número de tecnologías instaladas.
A la par de la implementación de este programa debe existir una capacitación para que las autoridades realicen un uso adecuado de estas tecnologías, señala Narváez. “Sin políticas integrales de prevención, educación y justicia, las cámaras sólo registrarán los efectos de un problema más profundo sin resolverlo realmente”, explica.
La videovigilancia funciona principalmente como una herramienta de monitoreo o recolección de evidencia al momento en el que ocurre un delito. Su efectividad no depende de sí misma, sino del control humano, es decir, quién maneja los aparatos, cómo se almacenan los datos y, lo más importante: qué se hace con ellos.
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El programa tiene como objetivo que las videocámaras fortalezcan al C5 como la principal herramienta tecnológica en el país para videovigilar, monitorear, atender emergencias y contactar a la ciudadanía en tiempo real.
“Ojos que te cuidan” cuenta con un presupuesto de 600 millones de pesos para instalar videocámaras en toda la ciudad, priorizando las colonias con alta incidencia delictiva como la Agrícola Pantitlán en Iztacalco, Pedregal de Santo Domingo en Coyoacán y la Roma Norte en la Cuauhtémoc.
Las videocámaras instaladas serán de dos tipos: los postes que incluyen una cámara multisensor con cuatro cámaras fijas, un zoom de cuatro ejes que almacena el video por 30 días; y los tótems, los cuales tienen dos cámaras de videovigilancia con visión nocturna de uso exterior, botón de pánico conectado al C5 y capacidad para almacenar video por 14 días.
Además, se instalarán cámaras de vigilancia en puntos clave como senderos seguros, escuelas públicas y privadas, mercados, hospitales, los CETRAM —o paraderos de autobuses— y otros espacios públicos.
Con la propuesta, el gobierno capitalino también se compromete a garantizar que todos los postes, botones de pánico y cámaras de vigilancia que no funcionen adecuadamente sean reparados de inmediato. “Diariamente me estarán pasando esos datos para que en el menor tiempo posible puedan arreglarse”, indicó Brugada.
De acuerdo con el investigador de R3D, la estrategia también compromete derechos humanos de la ciudadanía, como la libertad de expresión, de reunión y el derecho a la protesta.
“El aumento de videovigilancia hace posible identificar los lugares que visitamos, dónde realizamos nuestras actividades diarias, con quién hablamos o con quiénes nos reunimos”, explica la R3D.
Los sistemas de reconocimiento facial que incluyen las cámaras han sido mal utilizados en estados como Coahuila, donde la R3d detectó que el exgobernador Miguel Ángel Riquelme vigiló una marcha feminista para identificar a las manifestantes, o cuando Reuters informó que un hacker que trabajó para el Cártel de Sinaloa tuvo acceso a datos telefónicos de un funcionario del FBI y utilizó las cámaras de vigilancia de la Ciudad de México para localizar y asesinar a informantes de la agencia en 2018.
“La estrategia no respeta el consentimiento de la ciudadanía, las personas no son conscientes de que las autoridades conocerán todos sus movimientos en la vía pública, y eso es violatorio de los derechos humanos”, asegura Santiago Narváez.
Pese a las advertencias de especialistas y usuarios en redes sociales, “Ojos que te cuidan” ya está en marcha. El pasado 19 de agosto, la jefa de Gobierno entregó las primeras 30 mil 400 cámaras de videovigilancia y los 15 mil 200 nuevos tótems.