Karen Fabián Cruz · 13 de julio de 2022
Dos de las principales agencias calificadoras, Standard & Poor’s (S&P) y Moody’s, actualizaron recientemente su calificación y perspectiva sobre México, recordando que lo que hacen estas agencias es medir la capacidad de pago de deuda de un país.
El presidente Andrés Manuel López Obrador celebró que S&P elevara la perspectiva de negativa a estable, como una señal de tranquilidad para los inversionistas.
Aunque apenas un par de días después Moody’s bajó su calificación crediticia de México, lo que llevó a que medios especializados publicaran titulares como “Moody’s echa a perder la fiesta a AMLO”.
A continuación te presentamos un recuento de cómo se han comportado las calificaciones de México este sexenio, y lo que ‘leen’ analistas en las calificaciones recientes al país:
En palabras de la economista Janneth Quiroz Zamora, “las agencias calificadoras emiten una nota sobre el riesgo que implica básicamente prestarle a algún actor económico”, como al gobierno federal, gobiernos estatales, o a Pemex.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) supervisa en nuestro país a 7 de estas agencias: S&P Global Rating’s; Moody’s de México y Fitch México, que son las principales, y también a HR Ratings de México; Verum; DBRS y AM Best.
El 6 de julio, S&P ratificó sus calificaciones crediticias de México en un nivel intermedio en su escala de riesgo, con la categoría BBB, y cambió la perspectiva de negativa a estable.
Esta calificadora tenía al país con una perspectiva negativa desde hace poco más de un año.
¿Pero esto qué significa?
“Cuando la perspectiva es negativa significa que existe un riesgo latente de que en la siguiente revisión la nota baje aún más. En cambio, cuando la perspectiva es estable, si las condiciones se mantienen, la siguiente calificación no tendrá cambios. Cuando la perspectiva es positiva quiere decir que existe la posibilidad de que en la siguiente revisión suba la nota”, explicó Quiroz Zamora.
Es decir, S&P mantuvo la calificación de México, de BBB, y espera que siga así los próximos meses, no espera grandes cambios.
En su comunicado, S&P señaló que había otorgado a México la perspectiva estable porque espera que “prevalecerá un manejo macroeconómico cauteloso durante los próximos dos años”, y, a su vez, que no esperan la aprobación de iniciativas constitucionales que presionen el entorno de negocios en lo que resta del año.
¿Y qué pasa con Moody’s?
Esta agencia redujo la calificación crediticia del país el 8 de julio, aunque al igual que S&P dio una perspectiva estable. El cambio a la baja en la calificación de esta agencia fue de Baa1 a Baa2, aún un nivel medio de calidad crediticia.
La disminución en un escalón, como explicamos en esta nota, significa que existe una mayor probabilidad de que un gobierno incumpla sus compromisos de pago.
“Es como decir: te voy a prestar 100 pesos, pero haciendo tu análisis de riesgo existe, de acuerdo con Moody’s, un riesgo mayor de que no me pagues, entonces me tienes que pagar un interés del 10% en contraste con el 8% que me pagabas antes de este recorte”, comenta la economista Quiroz Zamora.
Aunque como señaló el subsecretario Yorio, con Moody’s México aún se mantiene a dos grados de perder el grado de inversión.
Es decir, la calificación del país aún podría bajar dos peldaños antes de entrar en el área roja, del llamado grado especulativo.
De 2019 a 2022, las calificaciones crediticias del país con las tres principales agencias han ido a la baja.
En enero de 2019, la calificación con Moody’s era de A3, y ahora de Baa2.
Con S&P, de BBB+ y ahora de BBB.
Y con Fitch Ratings, pasó de BBB+ a BBB-.

Este gráfico de Banxico muestra cuáles eran las calificaciones de México en 2019 y cuáles son las zonas ‘rojas’ en que se entra al “grado especulativo”
En cuanto a Fitch, la agencia ratificó en mayo la calificación de México de BBB-, lo que significa que el país se ubica a un paso de la zona más negativa de su clasificación, aunque también se le dio una perspectiva estable.
En la escala de calificaciones de Fitch, la nota máxima es AAA, a la que le siguen AA+, AA y AA-. Mientras que en el grado medio superior o de buena calidad se encuentran las calificaciones A+, A y A-. En un grado de inversión inferior están las calificaciones BBB+, BBB y BBB-, y luego las BB, las más negativas.
En su cuenta de Twitter, el subsecretario de Hacienda Gabriel Yorio aseguró que “México está entre los principales países emergentes con grado de inversión”, lo que significa que tiene capacidad para pagar la deuda.
Aunque para el economista Arturo Huerta González, el problema o paradoja con esto es que aún cuando conservamos el grado de inversión, la realidad es que no hay suficientes inversiones en el país, para crear más empleos.
Especialistas consultados destacaron que si bien Moody’s bajó un peldaño a México en su clasificación, tanto esa agencia como S&P coincidieron en la expectativa de estabilidad, señal de que al menos en el próximo año no se espera un cambio abrupto a la baja en sus calificaciones.
Sin embargo, apuntaron, las mismas agencias también anticipan que el país mantenga una actividad económica restringida, con escaso margen para aumentar la inversión pública, lo que significa menor crecimiento y menos empleos.
Aunado a ese panorama, más recientemente, Moody’s también dio una calificación a la baja para Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que confirma el deterioro financiero de la petrolera, según señaló el analista económico Víctor Gómez Ayala.
“Las perspectivas fiscales de México se verán afectadas negativamente por una mayor rigidez del gasto relacionada con el apoyo recurrente a las empresas estatales, en particular Pemex, mayores gastos de pensiones y gastos de capital asignados a proyectos emblemáticos, así como menores reservas financieras, ya que los fondos de estabilización fiscal se han agotado virtualmente”, refirió Moody’s, en su comunicado.
“Esperamos que el crecimiento del PIB real per cápita se mantenga por debajo del de sus pares con un nivel similar de desarrollo económico en 2022-2025”, apuntó S&P, detallando que esperan “un crecimiento del PIB real de 1.7% este año y de 1.9% el próximo, y luego de 2.1% en 2024 y 2025”.
A decir del doctor en Economía Arturo Huerta González, ambas agencias “caen en contradicción”, pues en respuesta a los acreedores internacionales elogian o esperan que se mantenga la austeridad fiscal del país, “pero eso reduce la capacidad económica”.
La economista y financiera Janneth Quiroz Zamora comentó que el hecho de que las tres calificadoras más relevantes del país tengan al país en perspectiva estable “nos está diciendo que por el momento no están viendo que se haya dado un deterioro en el riesgo de prestarle a México”.
Aunque por otro lado, Huerta González indicó que a mayor reducción del gasto público, el desempleo aumenta y “la deuda no se puede pagar en condiciones de contracción económica”.
Respecto a la caída reciente de la calificación de Moody’s para Pemex, el especialista Víctor Gómez Ayala señaló que esto muestra a la empresa pública como “un emisor de deuda riesgoso para los inversionistas”.
Hay distintos niveles de calificación, señaló, pues “no es lo mismo reprobar con 5 que con 4 o con 3”.
Leer: Moody´s rebaja la calificación de Pemex de Ba3 a B1
“Cuando te ponen 8 en un examen, no es que el 8 haga que estés en una calificación medianamente buena sino que es la consecuencia de lo que contestaste en el examen. Y lo mismo si te ponen 5, no es que repruebes porque te ponen 5, es que contestaste mal el examen”, comenta Gómez Ayala.
Las notas crediticias de Pemex, dijo, demuestran que la empresa del Estado ha ido profundizando su caída.
Sin embargo, gracias a que la perspectiva pasó de negativa a estable, lo más probable es que la paraestatal se mantenga así en la próxima revisión.
“Entonces lo que dice Moody’s es que Pemex sigue en grado especulativo o grado basura, y en esta calificación más baja que tenía antes, lo más probable es que se quede ahí. Por eso la perspectiva es estable.
Una perspectiva negativa significa que no solo le bajan de calificación sino que además lo más probable es que siga bajando, y eso no es lo que dice Moody’s; el mensaje de Moody’s es que pierde un eslabón en la calificación, pero lo más probable es que se mantenga ahí en los próximos doce meses”.