Escupir en la calle sí dispersa microorganismos, pero ¿esta acción es un riesgo para la salud?

Kenia Hernández Rivera · 22 de agosto de 2026

Escupir en la calle sí dispersa microorganismos, pero ¿esta acción es un riesgo para la salud?

¿Qué tan peligroso es escupir en la calle? Las autoridades sanitarias recomiendan evitar esta práctica, pero la presencia de microorganismos en la saliva no significa que cualquier contacto provoque una enfermedad. 

La posibilidad de contagio depende de distintos factores, como el microorganismo presente, su concentración, el tiempo que permanece viable fuera del cuerpo, las condiciones ambientales y la vía que necesita para infectar a otra persona. Entonces, ¿qué tan peligroso es realmente un escupitajo que queda en el pavimento? 

La saliva es un líquido biológico derivado del plasma sanguíneo y cumple funciones esenciales para masticar, tragar y hablar. Está compuesta en alrededor de 98% agua, pero también contiene mucosidad, enzimas, electrolitos y agentes antibacterianos que ayudan a mantener bajo control la flora oral.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM, por sus siglas en inglés), una persona posee entre 250 y 300 cepas residentes del microbioma en la saliva, que contiene más de 700 especies bacterianas. Entre ellas hay grupos como Firmicutes, Proteobacteria, Bacteroidetes, Fusobacterium y Actinobacteria, además de lactobacilos, algunos de los cuales tienen propiedades probióticas.

La presencia de estas bacterias forma parte de la microbiota normal de la boca y no significa que una persona está enferma. Sin embargo, una alteración de este equilibrio, por ejemplo, a causa de la colonización de bacterias patógenas en la garganta o la cavidad bucal, puede favorecer la presencia y proliferación de microorganismos capaces de causar enfermedades.

“Es un líquido biológico que se produce a través de las glándulas que se secretan hacia la cavidad bucal. (En el líquido de la saliva) viven algunos microorganismos, pueden ser bacterias, hongos, protozoarios, virus y hasta arqueas. No se consideran dañinos, pero cuando estos aumentan por algún tipo de desequilibrio, como el pH en nuestra saliva o algún tipo de enfermedades, que se nos inflamen las encías o haya caries, pues estos microorganismos pueden estar en mayor cantidad y, al ser expulsados por la saliva, sí pueden ser un agente patógeno”, explica en entrevista con El Sabueso Lorena Ruiz Valderrama, doctora en Ciencias Biológicas y de la Salud y profesora asociada de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).  

No toda la saliva transmite enfermedades

Entre los microorganismos que pueden encontrarse en la saliva están bacterias como los estreptococos y hongos como Candida albicans. También pueden estar presentes virus, como el herpes simple tipo 1 y el SARS-CoV-2, responsable de la pandemia de covid-19.

Sin embargo, la presencia de estos microorganismos no implica que puedan transmitirse a otra persona mediante un escupitajo. La capacidad infecciosa y la supervivencia fuera del organismo varían según el agente y las condiciones a las que queda expuesto.

La luz, el calor y la pérdida de humedad pueden reducir la viabilidad de algunos microorganismos. Otros, en cambio, pueden permanecer durante periodos más prolongados bajo determinadas condiciones ambientales.

Ruiz Valderrama señala que algunas bacterias pueden permanecer viables durante horas, mientras que otras pueden sobrevivir durante semanas. Lo mismo ocurre con los virus, cuya permanencia fuera del individuo depende de sus características y del entorno. Uno de los ejemplos que menciona es la tuberculosis. Aunque esta enfermedad es menos frecuente que en décadas anteriores, no ha sido erradicada.

“Depende de qué tipo de microorganismo. Las bacterias pueden estar latentes o vivas en cuestión de horas; hay algunas que pueden ser semanas. Lo mismo los virus. La saliva es un vehículo de contagio. Una persona enferma puede tener una mayor carga de determinados microorganismos en sus secreciones. Si además presenta lesiones en la boca o sangrado de las encías, puede existir presencia de sangre junto con la saliva, lo que modifica las condiciones de exposición y puede incrementar determinados riesgos dependiendo del agente infeccioso”, añade.

De acuerdo con un artículo de la Secretaría de Salud, la tuberculosis es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis y se transmite de persona a persona a través de las gotas de saliva que un paciente enfermo expulsa al toser, estornudar o escupir. Estas gotas contienen bacilos tuberculosos, que pueden ser inhalados por alguien más y quedar infectado.

La tuberculosis puede ser activa o latente. Se estima que un cuarto de la población mundial tiene tuberculosis latente, es decir, personas infectadas por el bacilo, pero que no tienen síntomas de la enfermedad ni transmiten la infección. Cuando la tuberculosis es activa, si la persona no recibe tratamiento, puede contagiar directamente a entre cinco y 10 personas en un año. Por lo anterior, la dependencia exhorta a evitar escupir y, de hacerlo, usar un pañuelo desechable.

¿Qué ocurre cuando alguien pisa la saliva?

Una persona escupe en la banqueta. Minutos después, alguien pasa por encima. La escena plantea otra duda: ¿los microorganismos pueden adherirse a la suela de los zapatos y llegar hasta otros lugares?

Las suelas pueden recoger microorganismos y otras sustancias presentes en las superficies que pisamos. Esto no ocurre únicamente con la saliva. Las calles también contienen tierra, residuos, materia orgánica y otros contaminantes.

Sin embargo, que un microorganismo llegue a una suela no significa que permanezca vivo ni que tenga la capacidad de provocar una infección. Su supervivencia depende del tipo y de las condiciones ambientales.

Por eso, pisar saliva en la calle no significa que una persona vaya a enfermar. Tampoco existe evidencia para afirmar que cada mancha de saliva representa un riesgo importante de contagio.

La situación puede ser distinta para personas que tienen una mayor susceptibilidad frente a determinadas infecciones. Quienes permanecen mucho tiempo en espacios públicos, por ejemplo, por motivos laborales, pueden tener una exposición más frecuente a distintos agentes presentes en las superficies. Esto no significa que pisar saliva implique un contagio automático, pero sí vuelve relevantes las medidas generales de higiene.

Lavarse las manos, evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca después de entrar en contacto con superficies potencialmente contaminadas y mantener una limpieza adecuada de los espacios son algunas medidas básicas para reducir la exposición.

La preocupación, sin embargo, debe mantenerse en proporción: no toda saliva contiene microorganismos peligrosos, no todos sobreviven fuera del cuerpo y pisar saliva no equivale a contraer una enfermedad.   

Por ello, Ruiz Valderrama llama a recuperar una conducta sencilla: evitar la dispersión de saliva y otras secreciones en espacios públicos.

“No se trata de asumir que cada mancha en el pavimento representa una amenaza, sino de reconocer que ciertas prácticas pueden reducirse cuando existen alternativas tan simples como utilizar un pañuelo, cubrirse al toser o estornudar y, sobre todo, no escupir en la vía pública. Al llegar a casa, pues a lo mejor tener un lugar específico para poner nuestros zapatos y no dispersar todo eso (saliva) que estuvimos adquiriendo en el transcurso del día. Si estamos débiles de nuestro sistema inmune, cualquiera de nosotros puede ser vulnerable”, expone.   

¿Está prohibido escupir en la calle?

No existe un registro que permita establecer cuántas personas escupen en la vía pública cada día. Se trata de una conducta espontánea y, en muchos casos, difícil de contabilizar.

Algunas ciudades sí han establecido sanciones para esta práctica. En Singapur, por ejemplo, escupir en espacios públicos está prohibido y puede generar una multa. Barcelona también contempla sanciones relacionadas con esta conducta.

En México, todavía no existe una multa específica o general en la ley por escupir en la calle. Aunque se han presentado iniciativas locales, como en la Ciudad de México para sancionar este acto como falta cívica, estas propuestas no se han aprobado.

En 2020, a raíz de la pandemia de covid-19, la entonces diputada local del PRI Sandra Vaca Cortés —quien actualmente enfrenta un proceso judicial— propuso una iniciativa para incluir el escupir en la calle como una infracción. El proyecto de decreto pretendía modificar el Título Tercero Capítulo I de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, artículo 29, numeral II. Contemplaba multas de hasta 3 mil 475 pesos, arrestos de seis a 12 horas o trabajo comunitario, pero no trascendió.

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