La desinformación alimenticia que pone en riesgo la salud

Jennifer Flores · 6 de febrero de 2026

La desinformación alimenticia que pone en riesgo la salud

Perder peso es uno de los propósitos más recurrentes  cada que inicia un año, debido a que suele relacionarse con nuevos comienzos y deseos de corregir conductas que pueden interpretarse como “fallos personales”, asegura la psicóloga Cecilia Silva. “Fijarse metas puede producir una sensación de control frente a la incertidumbre de una nueva etapa”, añade.

De acuerdo con la investigación Cómo entender las búsquedas de “pérdida de peso” con Google Trends, elaborada por la Universidad de Cambridge, existe una tendencia creciente en el volumen de búsquedas relacionadas con perder peso durante los últimos años, y esto coincide con un pico de interés en enero, lo que sugiere una relación con el inicio de un nuevo año. 

Entre jugos milagrosos, ayunos prolongados, suplementos adelgazantes y dietas exprés, influencers y marcas difunden mensajes simplificados o falsos que prometen resultados inmediatos, pero que no cuentan con un respaldo científico o médico.

“Los riesgos de estas dietas excesivas son claros. Es mejor mantener una alimentación balanceada; con ella no habrá necesidad de utilizar estos famosos détox que terminan por limitar alimentos y dañar al organismo”, asegura en entrevista con El Sabueso la nutrióloga Mónica Hurtado. “Promovamos una dieta equilibrada, suficiente y balanceada: todos los alimentos caben en una dieta de este tipo”.

Te puede interesar: Cuando la desinformación enferma: 14 ideas erróneas sobre el cáncer de mama

Mitos y desinformación sobre dietas y alimentación 

La desinformación alimenticia no solo genera frustración y culpa, también puede provocar problemas de salud física y mental, como trastornos de la conducta alimentaria y deficiencias nutricionales, coinciden los especialistas. En ese contexto, este artículo busca esclarecer la información y contrastar cinco mitos con evidencia científica y médica.

  • “Necesito una dieta para limpiar mi cuerpo”

Falso. La dieta correcta para cualquier ser humano es aquella que incluye alimentos de todo tipo: variados, suficientes y equilibrados, afirma la nutrióloga Mónica Hurtado.

“El cuerpo humano está preparado para conservar nutrientes y desechar lo dañino; el hígado, el páncreas y los riñones son una especie de órganos de desintoxicación que están ideados para esta función. Por ejemplo, los riñones se encargan de secretar la orina, la cual está cargada de toxinas o sustancias que no son útiles para el organismo”, añade. 

  • “Ayunar varios días es la forma más rápida y segura de bajar de peso”

Falso. Un artículo de la Clínica Mayo explica que el ayuno intermitente es un patrón de alimentación basado en límites de tiempo, es decir, durante una cantidad determinada de horas o días se mantiene una dieta normal y al final del tiempo establecido se consumen muy pocas calorías o ninguna. 

Pero la nutrióloga señala: “El ayuno intermitente se realiza a nivel hospitalario, lo requerimos para disminuir el peso o reducir los triglicéridos de una persona que va a entrar a una cirugía. Hacerlo de manera autónoma o por consejos vistos en internet atenta contra la salud”.

El ayuno intermitente también puede hacer que las personas se sientan muy cansadas y mareadas. Puede afectar al control de la diabetes, causar dolores de cabeza, cambios en el estado de ánimo, estreñimiento y alteraciones en el ciclo menstrual, se lee en el mismo artículo de la Clínica Mayo. 

  • “Eliminar por completo los carbohidratos o grasas acelera la pérdida de peso”

Falso. Cuando eliminas un alimento específico de tu alimentación privas al cuerpo de toda la energía y protección que este aporta, asegura Mónica Hurtado. 

De hecho, los carbohidratos son la principal fuente de energía del cuerpo humano: ayudan a que los órganos cumplan sus funciones correctamente e incluso mejoran el pensamiento, según un artículo del Centro Médico ABC

Algunos de sus beneficios funcionales son crear glucosa, optimizar la función cardiaca para reducir el colesterol malo, favorecer la función intestinal, mejorar el rendimiento físico y mantener un buen estado de ánimo. 

“Es mejor promover una dieta variada, completa y suficiente que provocar un desbalance en el proceso de alimentación de cada persona”, agrega la nutrióloga. 

  • “Los suplementos y tés adelgazantes son naturales y no hacen daño”

Falso. Los suplementos alimentarios no son medicamentos. No están pensados para prevenir, tratar ni curar enfermedades, de acuerdo con la Clínica Mayo. En términos generales, existe poca evidencia médica de que algún suplemento alimentario pueda ayudar a bajar de peso de manera saludable y permanente.

“La recomendación es que ningún suplemento, vitamina o té sea consumido de manera autónoma, siempre debe asesorar la administración un profesional de la salud que evalúe el cuerpo de manera interna. Es importante recordar que, en algunos casos, el uso de estos suplementos sin control pueden provocar daños en órganos como los riñones, el hígado, la vesícula y el páncreas”, señala Mónica Hurtado. 

  • “Subí de peso solo por comer en exceso”

Falso. En realidad, el aumento de peso es un proceso multifactorial y no un resultado de pocos días, explica la nutrióloga. 

El sobrepeso y la obesidad son consecuencia de un desequilibrio entre la ingesta calórica —alimentación— y el gasto calórico —actividad física—, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Por ejemplo: “Los principales factores que inciden en la prevalencia de sobrepeso y obesidad son aquellos que limitan la disponibilidad de alimentos saludables, producidos de forma sostenible y a precios asequibles a nivel local, y de espacios para realizar alguna actividad física”. 

“Lo ideal es mantener un balance entre actividades para que continuemos con un estilo de vida saludable”, añade la nutrióloga. 

Te puede interesar: ⁠Escuchar para cuidar y romper el círculo de desinformación contra las infancias trans en México

La desinformación alimenticia también afecta a la salud mental

“La exposición constante a esta desinformación produce comparaciones con personas y situaciones que no son necesariamente reales”, explica la psicóloga Cecilia Silva. “Esto puede elevar los niveles de ansiedad, la insatisfacción con la figura, una disminución de la autoestima e, incluso, distorsiones de la percepción distorsionada del propio cuerpo, particularmente en poblaciones vulnerables, como con las personas adolescentes”. 

Por ello, la psicóloga insiste en que es importante detectar señales de alerta que pueden indicar que una persona está siendo afectada por mensajes nocivos sobre alimentación y control del peso, por ejemplo: 

  • Sensación de ansiedad si no se tiene acceso a este tipo de información
  • Preocupación constante por el peso y la figura
  • Sentimientos frecuentes de culpa, vergüenza o irritabilidad
  • Cambios bruscos de patrones alimenticios
  • Implementación de conductas compensatorias como ejercicio excesivo 
  • Revisar continuamente las redes sociales en búsqueda de contenidos sobre alimentación, dietas o rutinas de ejercicio

Para prevenir estas conductas, “es necesaria la psicoeducación con respecto a la desinformación, la nutrición saludable y la importancia de acudir con especialistas de la salud para detectar cuáles contenidos responden a intereses comerciales y no a la preocupación por las personas”, destaca Cecilia Silva. 

“Como usuarios de redes sociales, la recomendación es diversificar los contenidos que miramos, seguir páginas y especialistas fidedignos. A nivel personal, es importante fortalecer la autoestima y procurar establecer relaciones sanas con la comida y el cuerpo. Y, si es necesario, buscar apoyo profesional”, agrega la psicóloga. 

¿Cómo identificar consejos nutricionales confiables?

“Los hábitos alimenticios saludables no se tratan de castigarte ni de hacer cambios extremos, sino de volver poco a poco a una rutina que tu cuerpo pueda sostener sin afectar tu salud”, asegura la especialista. 

Y añade que una buena alimentación se basa en platos equilibrados que incluyan verduras, proteínas, carbohidratos y grasas saludables, además de una hidratación adecuada. Escuchar las señales del cuerpo —hambre real, saciedad, energía y digestión— permite ajustar cantidades y horarios sin caer en restricciones innecesarias. 

“Aquellas dietas que te aseguran que vas a bajar de peso sin modificar alimentos o excluyendolos por completo deben generarte desconfianza. Si te dicen que no requieres ejercicio y que con solo ingerir un suplemento o tés vas a reducir tu peso, son dietas completamente falsas sin sustento médico o científico”, concluye la nutrióloga Mónica Hurtado. 

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate todos los días de la desinformación que circula en redes, en el discurso político y en la vida cotidiana.