Sí bajó la deserción en nivel medio superior, pero también matrícula de inscritos y cobertura

Luz Rangel y Frasua Esquerra · 7 de febrero de 2023

Sí bajó la deserción en nivel medio superior, pero también matrícula de inscritos y cobertura

Sí, hay menos deserción escolar en el nivel medio superior, como dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador. La tasa de abandono pasó de 15.5% en 2015 a 11.6% en 2021 y 9.2% en 2022, según datos oficiales. Sin embargo, también es un hecho que durante su administración se registra una caída en la matrícula o la cantidad de alumnos inscritos en este nivel educativo, de acuerdo con datos de la propia Secretaría de Educación Pública (SEP).

En el ciclo 2017-2018 eran 5 millones 640 mil 800 estudiantes y en 2021-2022 disminuyeron a 5 millones 230 mil 594. Es decir, son 410 mil 206 jóvenes menos en bachillerato o preparatoria.

Asimismo, la cobertura a nivel nacional de la educación media superior ha caído a 78.4% en el ciclo escolar 2021-2022, cuando en 2017-2018 era de 84.80%.

Al hablar de cobertura, se trata del total de personas que están matriculadas respecto del total de la población en edad para estar en ese nivel educativo.

“Aquí les puedo dar una noticia buena, es que consideramos que gracias a las becas que se entregan en los Colegios de Bachilleres y en todas las escuelas públicas de nivel medio superior, que son más de 4 millones de becas para estudiantes, más de 4 millones de becas para estudiantes, todos los que estudian nivel medio superior en escuela pública tienen una beca, bueno, gracias a eso se redujo considerablemente en estos tiempos la deserción escolar”, dijo el presidente en la conferencia matutina del 2 de febrero.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la deserción escolar se puede medir con el porcentaje de quienes abandonan la escuela en un nivel educativo durante el ciclo escolar o al terminarlo, ya que no se inscriben al siguiente.

El Inegi, a través de datos de la SEP, muestra que durante el ciclo escolar 2020-2021 la tasa de abandono escolar más alta en México fue de 11.6% en el nivel medio superior. Durante dicho ciclo, que coincidió con la pandemia de COVID-19, la tasa de deserción en primaria fue de 0.5%; en secundaria, 2.9%, y en nivel superior, 8.8%.

Una gráfica sobre la tasa de abandono escolar elaborada por el Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO) con datos de la SEP, demuestra que es verdad que bajó la deserción escolar en nivel medio superior.

Sobre los dichos del mandatario federal, especialistas cuestionan que ya pueda mencionarse una correlación directa entre las becas y la baja en la deserción.

“Es muy difícil medir la correlación o el impacto de un programa social como las becas en la deserción escolar a nivel nacional, no es nada fácil de medir este indicador. Las becas, como hoy existen los Programas de Bienestar, han existido anteriormente con programas como Prospera y Oportunidades. Difícilmente se puede decir que las becas han sido lo que ha reducido la deserción escolar”, mencionó en entrevista Fernanda Domínguez, coordinadora de Educación del IMCO.

No sólo fue el efecto de la pandemia de COVID

Un análisis de México Evalúa y la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Instituto Tecnológico de Monterrey señala que la caída en la matrícula en educación media superior ya era una tendencia desde antes del cierre de escuelas por la pandemia de COVID-19. Éste revela que la reducción fue de 366 mil 954 estudiantes de 2018 a 2021.

“Este problema no fue ocasionado por la pandemia; en este gobierno se observó por primera vez una caída en la matrícula de la educación media superior, a pesar de las Becas Benito Juárez”, apuntó en un comunicado Marco Fernández, investigador asociado de México Evalúa y profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey.

En entrevista, Fernández explica que son diferentes motivos, ya sea económicos, académicos, familiares, emocionales, por los cuales los jóvenes abandonan la escuela o ya no se inscriben al siguiente ciclo escolar. En la publicación Bachillerato, el escalón frágil de la educación, el IMCO coincide en que son muchos los factores que pueden que pueden influir en la decisión de los adolescentes de dejar de estudiar.

“Las autoridades, ¿qué han hecho para regresar a estos miles de estudiantes a la escuela? No basta con sólo brindar becas porque el problema del abandono escolar no solamente ha sido económico”, cuestiona Fernández, doctor y maestro en Ciencia Política por la Universidad de Duke.

Becas sí, pero con estrategia y política pública educativa

Los especialistas entrevistados coinciden en que es necesaria una estrategia para que las y los jóvenes regresen a las aulas y no deserten. Las becas podrían formar parte de una solución, refieren, aunque bajo una lógica de política pública educativa que se complemente con otras acciones.

“Es importantísimo que exista una estrategia para incentivar a los jóvenes a que regresen a las aulas, para convencerlos de que es lo que les conviene a largo plazo en su futuro. Claro que sí, las becas pueden ayudar para disminuir la deserción escolar, pero tiene que ser una estrategia mucho más completa y mucho más integral, sobre todo, para educación media superior, que es la etapa educativa con mayor deserción”, indica Fernanda Domínguez, maestra en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III de Madrid.

El análisis de México Evalúa y la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey reveló además que entre 39% y 24% de los quintiles más ricos del país están recibiendo las Becas Benito Juárez, y no los estudiantes más pobres. 

“Se cayó la matrícula previo a la pandemia con todo y las becas, porque no han hecho ninguna medida de tutorías focalizadas o acompañamiento docente a los chicos que tienen rezago educativo para evitar la probabilidad de que abandonen la escuela, capacitaciones a los profesores que permitan contener emocionalmente a los chicos y que no se desanimen aún más y repartir las becas a quienes más lo necesitan y no bajo una política no clientelar, sino bajo una lógica de política pública educativa”, sugiere Marco Fernández.