Ana Ximena Hernández · 1 de marzo de 2026
Cuando una persona recibe un depósito bancario por error, puede enfrentarse a consecuencias legales, tanto civiles como penales. Aunque hoy las transferencias electrónicas forman parte de la vida cotidiana, los descuidos siguen ocurriendo: basta con teclear mal una CLABE o un número de tarjeta, o seleccionar por equivocación a otro contacto al momento de enviar dinero.
En estos casos, quien recibe el depósito suele enfrentarse al mito de que “si ya está en mi cuenta, es mío”, o a dudas como: ¿puedo usar ese dinero?, ¿estoy obligado a devolverlo?, ¿qué sucede si nadie me contacta?, ¿podría tener problemas legales?
De acuerdo con Samantha Castillo, abogada experta en derecho corporativo y financiero, es fundamental entender que ese dinero no se convierte automáticamente en propiedad de quien lo recibe y que su uso indebido puede generar responsabilidades legales.
Recibir un depósito por equivocación y no devolverlo puede tener como consecuencia acusaciones de enriquecimiento ilegítimo y pago de lo indebido, que son figuras jurídicas establecidas en el artículo 1882 del Código Civil Federal. “Cuando se recibe algo que no se tenía derecho a exigir y que fue pagado por error, existe la obligación estricta de devolverlo”, resalta Castillo.
De acuerdo con el Código Civil Federal, el enriquecimiento ilegítimo se da bajo las siguientes condiciones: una persona aumenta su patrimonio mientras que otra se empobrece en la misma medida, todo esto ocurriendo sin causa (razón jurídica, contrato o deuda que justifique ese movimiento de dinero).
La abogada comenta que la situación puede cambiar si existe o no una relación previa entre ambas partes, ya que la presunción de error se puede anular si se demuestra una prueba de causa justa, “como el pago de una deuda previa, la existencia de un contrato o a título de liberalidad (un regalo o donación)”.
Sin embargo, si las partes no mantenían una relación previa, “se confirma que es un pago indebido y debe devolverse”, afirma Samantha Castillo.
Cuando alguien recibe dinero por error y decide no devolverlo sabiendo que no le pertenece, se ve envuelto en delitos como fraude o abuso de confianza. El primero porque “se aprovecha del error de alguien más para obtener un lucro indebido” y el segundo porque “se le transfirió la tenencia, es decir, la posesión del dinero en su cuenta bancaria, pero no la propiedad legítima”.
Esto se ve agravado si se hace una solicitud formal de restitución y el involucrado opta por no devolverlo.
Si recibes un depósito por error, lo primero que debes hacer es no disponer del dinero. En cuanto te percates de la equivocación infórmale inmediatamente a tu banco. Al hacerlo actúas de buena fe, en cuanto a la obligación que establece el Código Civil Federal de restituir lo indebidamente pagado.
Si no notificas al banco, tu actuación puede considerarse de mala fe si eres consciente del error y conservas el dinero o niegas el haberlo recibido, aun si no lo usaste. Samantha Castillo comenta que, en este caso, “no solo se debe devolver el monto, sino que también deberá pagar los intereses legales generados desde que recibió el dinero y responder por cualquier daño o menoscabo que sufra el dinero”.
A pesar de que la situación implique a dos particulares que mantienen una relación previa, es conveniente notificar a la institución bancaria para que se encargue de gestionar la devolución. Samantha Castillo comenta que esta práctica evita la triangulación, pues si el dinero se devuelve a través de una nueva transacción, quien emitió la transferencia errónea puede solicitar la cancelación del envío original; esto implica que, si se revierte la operación inicial, el dinero enviado posteriormente se puede perder.
Es importante saber que, cuando existe un depósito erróneo de un particular a otro, el banco únicamente actúa como intermediario entre ambas partes. Es decir, puede solicitar al receptor la devolución, pero si este se niega, será el emisor quien deberá tomar acción legal por su propia cuenta.
Si la institución bancaria fue la responsable de la situación y abonó dinero por error a la cuenta de un cliente, entonces sí tiene la facultad de retirar el importe equivocado. El banco está obligado a notificar al usuario sobre el suceso. Además, únicamente se puede realizar esta acción si así lo establece el contrato previo con el cliente.
En ocasiones, estos depósitos erróneos se tratan de un desliz real de algún particular. Sin embargo, en otros casos pueden ser intentos de cometer un delito, lo que provoca que el receptor se enfrente a problemas fiscales. A continuación te explicamos tres riesgos que implican estos supuestos errores.
En primer lugar, puedes enfrentarte a problemas con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por discrepancias fiscales. “Si recibes un depósito grande y no lo aclaras, el SAT puede asumir que es un ingreso por el que debes pagar impuestos”, comenta la abogada. Esto ocurre particularmente cuando los gastos o depósitos son superiores a los ingresos declarados.
También está la exposición a extorsiones. Se pueden realizar intentos de fraude al depositar dinero y luego exigir pagos con intereses elevados, recurriendo a amenazas o acosos. Esto se puede dar a través de supuestos préstamos no solicitados por medio de aplicaciones fraudulentas.
Finalmente, un depósito supuestamente erróneo puede implicar ser utilizado involuntariamente como “mula bancaria” dentro de un proceso de lavado de dinero. Samantha Castillo advierte que “si el dinero proviene de un delito, el simple hecho de recibirlo, ocultarlo o transferirlo puede encuadrar en el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita”.
Por lo tanto, si alguna vez recibes una transferencia por error, la recomendación principal es no disponer del dinero y reportar el depósito al banco. De esta forma, estarás actuando de buena fe desde el primer momento y evitarás posibles conflictos civiles, fiscales o incluso penales.