Kenia Hernández Rivera · 4 de agosto de 2026
¿El covid-19 fue un arma biológica creada por el hombre en un laboratorio de China? El debate sobre el origen del SARS-CoV-2 continúa. Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene abiertas las principales hipótesis: un salto zoonótico directo desde murciélagos o la transmisión a través de un huésped intermedio, de acuerdo con el más reciente informe del Grupo Asesor Científico para los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO, por sus siglas en inglés), publicado el 27 de junio de 2025.
En plataformas digitales todavía circulan publicaciones que atribuyen el origen del virus a un laboratorio chino, por lo que medidas sanitarias como el uso de mascarillas y el distanciamiento social supuestamente carecen de fundamento científico. En Facebook, algunos de estos contenidos acumulan más de 80 mil interacciones, 6 mil 300 comentarios y 15 mil compartidos. En X superan las 7 mil 600 visualizaciones y el mismo mensaje también se replica en Instagram y TikTok.
La difusión de esta narrativa se intensificó recientemente tras la publicación de una página oficial de la Casa Blanca que respalda la hipótesis de una fuga de laboratorio como origen del COVID-19. Sin embargo, el contenido no constituye una investigación científica ni presenta evidencia académica que resuelva el debate.
El 29 de julio de 2026, la Casa Blanca compartió en X el mensaje “La verdad”, acompañado del enlace a un micrositio. La publicación acumula más de 104 millones de visualizaciones. Pero el documento no es nuevo. El sitio de verificación Chequeado señala que el informe circula desde diciembre de 2024 mediante diversos contenidos difundidos en redes sociales. Además, en abril de 2025 —bajo la administración de Donald Trump— la Casa Blanca sustituyó los portales oficiales covid.gov y covidtests.gov por una página titulada Lab Leak: The True Origins of COVID-19 (Fuga de laboratorio. Los verdaderos orígenes del covid-19), la misma que volvió a promover en 2026 a través de sus canales oficiales.

El origen del micrositio se remonta al informe final que publicó el 4 de diciembre de 2024 el Subcomité Selecto de la Cámara de Representantes sobre la Pandemia del Coronavirus, de mayoría republicana. Tras dos años de investigación, el comité presentó un documento de 520 páginas.
Posteriormente, la administración Trump retomó ese contenido y lo convirtió en la postura oficial de la Casa Blanca mediante el micrositio Lab Leak: The True Origins of COVID-19, donde también acusa al gobierno chino de ocultar información relevante.
El informe sostiene que la evidencia a favor de un origen natural del virus, mediante el salto de un animal a una persona en el mercado de mariscos de Wuhan, resulta “débil”. Según el documento, no se identificó ningún animal infectado en ese mercado ni en su cadena de suministro, algo que sí ocurrió en brotes anteriores como el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) de 2002-2004 y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) de 2012. Como argumento alternativo, el reporte destaca que Wuhan alberga el principal laboratorio chino dedicado a la investigación de coronavirus.
“A pesar de que el Instituto de Virología de Wuhan se presenta como una institución civil, Estados Unidos determinó que WIV colaboró en publicaciones y proyectos secretos con el ejército chino desde, al menos, 2017”, se lee en el documento.

Sin embargo, hay artículos científicos que cuestionan la teoría respaldada por la Casa Blanca, como El origen proximal del SARS-CoV-2, publicado el 17 de marzo de 2020 en la revista Nature. Este documento explica que el SARS-CoV-2 es el séptimo coronavirus conocido que infecta a los humanos.
Los investigadores pormenorizan que la proteína de la espícula del SARS-CoV-2 contiene una región clave con alta capacidad para adherirse a las células humanas. Además, los científicos indican que la combinación de cambios observada no corresponde al diseño que se habría esperado si el virus hubiera sido manipulado deliberadamente, sino que es consistente con un proceso de evolución y selección natural.
No obstante, el estudio publicado en la revista Nature no llega a una conclusión. Lo que establece es que el genoma del SARS-CoV-2 no presenta señales de manipulación deliberada mediante técnicas conocidas de ingeniería genética.
Al respecto, el documento difundido por la administración de Trump sostiene, con base en correos electrónicos internos, que algunos autores del artículo de la revista Nature —entre ellos Kristian Andersen y Andrew Rambaut— reconocieron en conversaciones privadas, semanas antes de la publicación, que la evidencia disponible no permitía descartar un origen en laboratorio.
A partir de esa interpretación, el comité menciona que Anthony Fauci, entonces director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), impulsó la elaboración del artículo publicado en la revista Nature con el propósito de fortalecer la hipótesis del origen natural.

De acuerdo con los sitios de verificación Maldita.es y Chequeado, el documento de la Casa Blanca no tiene propósito ni validez científica porque no cumple con los estándares del trabajo académico.
Los trabajos científicos se someten a estándares que este tipo de informes no cumple, como la revisión por pares —un proceso en el que especialistas independientes evalúan el estudio antes de su publicación para detectar errores, deficiencias metodológicas o inconsistencias—, el planteamiento y la comprobación de hipótesis, la posibilidad de que sus resultados sean refutados y la publicación en una revista para que la comunidad académica pueda analizarlos y replicarlos.
En contraste, el informe de la Cámara de Representantes no pasó por un proceso de revisión por pares ni presenta hipótesis sometidas a prueba mediante el método científico. Sus autores lo elaboraron a partir de entrevistas, audiencias y documentos recopilados durante una investigación con fines políticos y legislativos.
En contexto, el Instituto de Virología de Wuhan se fundó en esa ciudad china en 1956 y el primer laboratorio de bioseguridad de nivel 4 del país abrió sus puertas en ese centro en 2015. La coincidencia de que los primeros casos de infección surgieran en la ciudad donde se ubica la sede del instituto de virología, la imposibilidad de identificar con un 100% de certeza el ARN del virus en ninguno de los coronavirus aislados en murciélagos y la falta de evidencia sobre un posible huésped animal intermedio en la transmisión del contagio hacen que actualmente existan dudas sobre el verdadero origen del SARS-CoV-2.
Sin embargo, el origen del covid-19 sigue bajo investigación activa sin una conclusión definitiva. Los informes del Grupo Consultivo Científico para los Orígenes de Nuevos Patógenos de la OMS indican que todas las hipótesis siguen abiertas.
“La labor para comprender los orígenes del SARS-CoV-2 sigue su curso. La OMS acoge con beneplácito cualquier nueva evidencia sobre los orígenes de la enfermedad de covid-19, y el SAGO mantiene su compromiso de examinar toda nueva información que esté disponible”, informó la organización en un comunicado en junio de 2025.
El comité republicano argumenta que Anthony Fauci impulsó la narrativa de un origen zoonótico y minimizó la posibilidad de una fuga accidental de laboratorio. Sin embargo, el doctor ha rechazado esas acusaciones en múltiples ocasiones, expone que nunca intentó ocultar información sobre el origen del virus, no existe evidencia concluyente de que el SARS-CoV-2 se escapara de un laboratorio y que el artículo de Nature fue elaborado de manera independiente por sus autores.
El 29 de julio, Anthony Fauci invocó su derecho de la Quinta Enmienda contra la autoincriminación a los pocos minutos de que comenzara su audiencia en el Capitolio, negándose así a testificar. En palabras del doctor, se rehusó a responder preguntas —después de ser citado por Rand Paul— debido a lo que describió como la “evidente obsesión” del presidente republicano de la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado por pedir que sea procesado.
El científico ha comparecido más de 250 veces ante el Congreso, pero esta fue la primera vez que invocó la Quinta Enmienda. La nueva amenaza surge después de que Paul asumiera la presidencia de una importante comisión del Senado. Los senadores republicanos y otros funcionarios, entre ellos el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., buscan nuevas vías para acusarlo de perjurio (el acto de faltar a la verdad).
El primer informe oficial sobre el brote de la enfermedad tuvo lugar el 31 de diciembre de 2019 con la notificación de un conglomerado de casos de neumonía en Wuhan, China, vinculados a un mercado de mariscos. Ese día clave dio paso a una rápida cadena de eventos sanitarios a nivel mundial. El 11 de marzo de 2020, la OMS determinó al covid-19 como una pandemia. A partir de ese momento, se estableció el Fondo de Respuesta Solidaria para recibir donaciones de particulares, empresas e instituciones.
Como informó Factchequeado, en febrero de 2023, The Wall Street Journal reveló un informe de inteligencia del Departamento de Energía de Estados Unidos en el que concluye que la pandemia pudo originarse, “muy probablemente”, por una fuga de laboratorio. Sin embargo, las autoridades no han hecho públicas las evidencias que respaldan esa evaluación ni los elementos en los que basan esa hipótesis.
Además, The New York Times también señaló que varios funcionarios de inteligencia calificaron esa conclusión con un nivel de “baja confianza”, lo que significa que la evidencia disponible es limitada o insuficiente para respaldarla con certeza.
Determinar el origen del covid-19 es una tarea compleja. Ese proceso exige un amplio trabajo de campo y puede tomar años, explicó a la revista National Geographic el virólogo Arinjay Banerjee,
A esta complejidad se suma el desacuerdo político entre Estados Unidos y China. El entonces presidente Joe Biden acusó en su momento al gobierno chino de retener “información crucial” sobre el origen del covid-19, al considerar que esa falta de transparencia ha dificultado las investigaciones internacionales. Por su parte, la diplomacia de Pekín acusó a los servicios de inteligencia estadounidense de “manipulación”.
Sumado a la postura de la OMS, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM en inglés) revisó en 2023 en el artículo ¿Qué sabemos sobre el origen del covid-19? dos teorías: el SARS-CoV-2 como un virus de origen zoonótico y como una fuga del laboratorio de bioseguridad de alto nivel en Wuhan. Su conclusión fue la siguiente: “Necesitamos más estudios virológicos y genómicos además de la colaboración del gobierno chino”.
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