¿El calor extremo puede alterar el ciclo menstrual? Esto explica una especialista

Kenia Hernández Rivera · 27 de septiembre de 2026

¿El calor extremo puede alterar el ciclo menstrual? Esto explica una especialista

¿El calor hace que todas las personas menstruantes tengan un ciclo irregular? ¿En verano todas las menstruaciones son más abundantes? Aunque estas narrativas circulan en plataformas digitales, los efectos de las altas temperaturas no son iguales para todas las personas. 

“¿A ti tampoco te bajó en todo junio o julio? Qué curioso que millones de mujeres hayan reportado anomalías en la misma temporada. Estuve investigando un poco sobre esto y, ¿qué me dices si te digo que tu ciclo menstrual podría ser un termómetro silencioso de la crisis climática?”, menciona una creadora de contenido en un video de TikTok que acumula 79 mil 700 interacciones, mil 285 comentarios, 18 mil 700 compartidos y cerca de 500 mil visualizaciones. Este mensaje también se replica en otras redes sociales como Instagram, Facebook y Twitter.

Diversas personas difundieron publicaciones en la que aseguraron que, debido al periodo caluroso de junio a agosto en Europa —con temperaturas por encima de los 40°C —, su menstruación se adelantó, apareció dos veces o no ocurrió.   

Algunas publicaciones acerca del calor extremo y los cambios en el ciclo menstrual. Imagen: El Sabueso.

Las olas de calor no solo provocan sed, cansancio o una mayor sensación de agotamiento. La exposición a temperaturas extremas también puede relacionarse con cambios en la salud menstrual, pero esto no significa que unos días de calor necesariamente vuelvan irregular el ciclo o provoque un sangrado más abundante. 

La respuesta del cuerpo depende de distintos factores como la edad, la etapa reproductiva, la duración de la exposición al sol y las condiciones de salud de cada persona. 

De acuerdo con Leticia González Núñez, doctora en Biología Experimental de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Iztapalapa, incluso las alteraciones asociadas a las condiciones térmicas elevadas pueden manifestarse de manera diferente entre personas en edad reproductiva y quienes atraviesan perimenopausia o menopausia.

La relación entre las hormonas estradiol y progesterona con el calor extremo

Leticia González Núñez explica en entrevista con El Sabueso que el ciclo menstrual está regulado por distintas hormonas que, además de intervenir en la ovulación, participan en la regulación de la temperatura corporal, como el estradiol y la progesterona, cuyas concentraciones cambian a lo largo del ciclo.   

“En el caso del estradiol baja la temperatura y en el caso de progesterona se ha observado que aumenta la temperatura. El estradiol apoya a que se dé algo que se conoce como vasodilatación o sistema de enfriamiento de nuestra sangre y entonces se activan los procesos de sudoración. La progesterona, en cambio, tiene un efecto diferente. Se va más hacia la vasoconstricción. Se cierran esos vasos, se incrementa la temperatura y no se enfría tan pronto nuestro flujo sanguíneo”, puntualiza.

Por esto, después de la ovulación y durante la fase lútea (ocurre entre la ovulación y el inicio de la siguiente menstruación), la temperatura corporal aumenta ligeramente. Según la especialista, puede fluctuar aproximadamente entre los 36.4 y los 37 grados. Es decir, la temperatura corporal central aumenta hasta 0.3 y 0.7 grados más en esa fase. 

“Esta diferencia de temperatura, más evidente durante el sueño o inmediatamente después de despertar, antes de cualquier actividad, es utilizada por las mujeres como indicador retrospectivo del ciclo ovulatorio (si ocurrió la ovulación)”, añade. 

Estos cambios ocurren de manera natural durante el ciclo menstrual. Sin embargo, la especialista señala que las altas temperaturas ambientales pueden sumarse a estos procesos de regulación térmica. En particular, sostiene que durante episodios de calor extremo pueden presentarse modificaciones hormonales y un aumento de procesos inflamatorios.

“Cuando hay ondas de calor extremas, se ha asociado cambios en los niveles hormonales tanto de estradiol como de progesterona. Entonces hay mayores procesos de inflamación. Se ha asociado más en mujeres con el síndrome premenstrual (conjunto de cambios físicos y emocionales que ocurren en los días previos a la regla) o endometriosis (cuando las células del revestimiento del útero crecen en otras zonas del cuerpo)”, apunta.

¿Ahora las personas menstruantes tendrán ciclos irregulares?

De acuerdo con la Clínica Mayo, un periodo menstrual regular dura entre 21 y 35 días y mantiene un tiempo similar cada mes, mientras que uno irregular varía demasiado, dura menos de 21 días, pasa de 35 días o no llega. 

Durante los primeros años después del comienzo de la menstruación es frecuente tener ciclos largos. Sin embargo, tienden a acortarse y regularizarse a medida que pasan los años.

Que una persona tenga un ciclo regular y atraviese una ola de calor no significa que necesariamente comenzará a menstruar de manera irregular. Los posibles efectos dependen de varios factores como la etapa reproductiva, las condiciones de salud preexistentes y si la exposición al calor es breve o se mantiene durante varios días.

La también profesora del Departamento de Biología de la Reproducción de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la UAM Iztapalapa menciona que se han estudiado tanto exposiciones agudas de calor —episodios intensos y de corta duración— como exposiciones más prolongadas o crónicas. En ambos casos pueden presentarse modificaciones, pero la respuesta no es igual en la adolescencia, en la edad reproductiva o en alguien que atraviesa la menopausia.

Además, el ciclo menstrual no depende únicamente de las hormonas producidas por los ovarios. Otros componentes del organismo relacionados con el sistema nervioso central, como la melatonina y el cortisol, intervienen tanto en la regulación hormonal como en la termorregulación. Por esta razón, la exposición al calor podría interactuar con distintos mecanismos fisiológicos y, según la especialista, incluso asociarse con ciclos más cortos.   

“Las alteraciones en la melatonina también pueden repercutir en el eje hipotálamo-hipófisis-ovario (HHO), el sistema de comunicación hormonal entre el cerebro y los ovarios que regula procesos como la ovulación y la menstruación. Esto puede modificar los niveles de hormonas ováricas, como el estradiol y la progesterona, involucradas en el ciclo menstrual. Se ha observado en el caso de las mujeres que están en perimenopausia, menopausia y postmenopausia, que son las que tienen estas afectaciones del calor extremo por esos incrementos de la inflamación”, explica a esta unidad de verificación de Animal Político.

Al respecto, un estudio del PSU HEAT Project (investigación científica de la Universidad Estatal de Pensilvania), realizado con 72 personas mayores de 40 años, encontró que las mujeres alcanzan antes los límites ambientales en los que el organismo comienza a tener dificultades para mantener su equilibrio térmico.

La investigación menciona que el envejecimiento reduce mecanismos como la sudoración y la vasodilatación de la piel, mientras que los cambios hormonales durante y después de la menopausia también pueden intervenir en la regulación de la temperatura corporal. 

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce a las personas mayores como una población particularmente vulnerable al calor y señala que la mortalidad relacionada con las altas temperaturas entre mayores de 65 años aumentó alrededor de 85% entre los años 2000-2004 y 2017-2021.

¿Existe un umbral de temperatura universal para definir una ola de calor?

Leticia González Núñez agrega que una ola de calor se determina en función de las condiciones climáticas habituales de cada región. Una temperatura considerada extrema en la Ciudad de México, por ejemplo, puede ser diferente de la registrada en estados donde los termómetros alcanzan valores considerablemente mayores. Por eso, más que pensar en una cifra aislada, es necesario considerar la intensidad y duración del episodio de calor, así como las condiciones particulares de cada individuo.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala que lo que se considera una ola de calor depende de las condiciones climáticas locales y del grado de adaptación de las personas, las infraestructuras y los ecosistemas a dichas condiciones. Por mencionar un caso, en 2025 se registraron temperaturas superiores a 30 °C en algunas zonas de la región subártica de Noruega, Suecia y Finlandia, lo que contribuyó a la peor ola de calor de la que se tiene constancia en esa región. En tanto, en ciudades tropicales como Kuala Lumpur (Malasia) son habituales durante todo el año temperaturas diarias de entre 31 °C y 33 °C.

“Una ola de calor no es simplemente una sucesión de días calurosos. Una de las características definitorias de este fenómeno es la acumulación de exceso de calor a lo largo de una sucesión de días y noches. En condiciones normales, el descenso de las temperaturas durante la noche permite que las personas, los edificios y el medio ambiente liberen el calor absorbido durante el día”, refiere la OMM.

¿Cuándo recibir atención especializada?

No cualquier variación ocasional significa que exista un problema. Sin embargo, cambios importantes respecto al patrón menstrual habitual merecen atención.

Las señales que la especialista recomienda vigilar son las siguientes: dolor intenso, alteraciones notorias en la duración o frecuencia habitual del ciclo, cansancio y problemas de sueño, particularmente cuando aparecen durante periodos de calor extremo.

También deben considerarse otros factores capaces de modificar la temperatura corporal y el ciclo, como el uso de anticonceptivos hormonales. Su efecto depende del tipo de anticonceptivo y de los progestágenos que contiene, por lo que la especialista recomienda que su uso y seguimiento se realicen con acompañamiento médico.

“El calor y la humedad también pueden afectar el entorno de la zona genital. Durante la menstruación, el uso de toallas sanitarias u otros productos puede favorecer la acumulación de calor y sudoración, por lo que se está estudiando la posible relación entre las olas de calor, cambios en la microbiota vaginal y algunas infecciones”, concluye.

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