Daniel Medrano · 12 de julio de 2026
El 15 de junio de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la Circular 8/2026, con la que a partir del 17 de agosto de este año, el Banco de México (Banxico) podrá comprar en el mercado secundario valores gubernamentales, principalmente Cetes –a corto plazo– y Bondes F –de tasa variable y a corto plazo–.
Estas operaciones las realizará Banxico mediante subastas anunciadas con anticipación, con montos limitados y únicamente cuando sea necesario para mejorar la liquidez del mercado de dinero.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) menciona que Banxico busca que la tasa a la que los bancos se prestan entre sí sea lo más cercana posible a su objetivo de política monetaria que hoy se encuentra en 6.5%, motivo por el que debe recurrir a estrategias como inyectar o retirar liquidez, de acuerdo a lo que el mercado requiera.
Desde 2012, Banxico cuenta con una fórmula que funciona bien para retirar el exceso de dinero en circulación, le vende bonos a los bancos a cambio de su efectivo. El problema es que esta herramienta solo funcionaba si al mercado le hacía falta dinero y los mecanismos normales de corto plazo no alcanzaban, el banco central no tenía una vía equivalente para inyectar liquidez, sin embargo, con la nueva regla, el circuito se completa, porque ahora el banco central también podrá salir a comprar esos bonos para regresar el efectivo y ayudar a que siga circulando, señala el IMCO.
La reciente actualización técnica de Banxico que permite comprar de manera activa Cetes y Bondes F no se trata de un “rescate financiero” ni una impresión masiva de dinero para financiar al gobierno, sino que su función es inyectar o retirar liquidez, explica Erick Herrera, maestro en Economía.
“Es una herramienta de precisión para controlar la liquidez diaria del país y garantizar que las tasas de interés se muevan exactamente hacia donde el banco central quiere”, añade.
Bajo este contexto, la liquidez se refiere a la disponibilidad inmediata de dinero en efectivo o activos que se pueden convertir en efectivo de forma casi inmediata sin perder su valor que tienen los bancos comerciales para cumplir con sus obligaciones diarias.
Todos los días los bancos comerciales como BBVA, Santander y Banamex necesitan de una cantidad masiva de dinero en efectivo para sus operaciones como entregarle su dinero a sus clientes por medio de los cajeros automáticos y liquidar las transferencias que las personas hicieron con tarjetas de crédito o débito en comercios.
Una de las reglas para que Banxico pueda comprar bonos es que debe ser desde el mercado secundario, que son aquellos que venden instituciones bancarias, casas de bolsa o inversionistas. Por otro lado, el Banco de México no puede comprarlos en el mercado primario, que vende el propio Gobierno de México a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
“Banxico no le compra los Bondes F directamente a la Secretaría de Hacienda cuando nacen, sino que va al mercado secundario, donde operan los bancos, fondos de inversión y casas de bolsa, a comprarlos a quienes ya los tienen”, destaca Herrera.
El especialista explica que todos los días Banxico calcula cuánto dinero en efectivo tienen los bancos comerciales en sus cuentas operativas. Si detecta que al sistema le hace falta efectivo para operar con normalidad, el banco central interviene.
En lugar de otorgar créditos directos a los bancos, lo que hace Banxico es abrir una subasta para comprarles Cetes o Bondes F. Una vez que ocurre esta operación, las instituciones bancarias entregan sus títulos al banco central, quien les deposita dinero en efectivo de manera inmediata.
Banxico suspenderá temporalmente las subastas de nuevos Bondes F, ya que, de acuerdo con Herrera, sería una contradicción que el gobierno intentara colocar más deuda en el mercado mientras el banco central intenta recogerla mediante los bonos que ya existen.
“Con este freno, en lugar de saturar el sistema financiero con papeles nuevos, el banco central funciona como una aspiradora eficiente, es decir, absorbe los Bondes F que ya están dando vueltas en las tesorerías de los bancos y los transforma en el dinero en efectivo que el mercado necesita para seguir operando sin trabas”, añade el especialista.
Los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) son un instrumento de deuda bursátil emitido por el Gobierno Federal, se utilizan como pagarés que tiene el gobierno para recaudar fondos en un cierto plazo y que generan rendimientos a quienes invierten en ellos.
Existen cuatro diferentes tipos de Cetes, cada uno es determinado por la cantidad de días que representa el tiempo que demora el dinero en volver, junto con sus intereses, a la persona que hizo la inversión.
Existen los Cetes a un mes, tres meses, seis meses y a un año, sin embargo, los rendimientos varían considerablemente y cambian de un momento a otro por factores como ajustes en la tasa de interés objetivo o del crecimiento económico del país.
En el caso de los Cetes, al ser instrumentos de corto plazo, Banxico evita comprar bonos a muy largo plazo, como lo es el caso de los Bonos M que suelen ser de 20 a 30 años, los cuales son extremadamente sensibles a los cambios en las tasas de interés y conllevan un riesgo financiero mucho mayor, puntualiza el economista.
Los Bonos de Desarrollo del Gobierno Federal (Bondes F) son títulos de crédito nominativos y negociables emitidos por el Gobierno Federal de México a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Su propósito principal es financiar proyectos del gobierno a mediano y largo plazo, ofreciendo a los inversionistas un instrumento de tasa flotante –su rendimiento varía según la tasa de interés diaria de fondeo bancario–.
El motivo por el que Banxico eligió estos instrumentos para generar liquidez en el país se debe a que, en el caso de los Bondes F su precio comercial en el mercado normalmente no tienen caídas drásticas incluso si las tasas suben, lo que reduce el riesgo financiero para el propio balance del banco central.
“Banxico solo busca meter efectivo rápido al sistema financiero, no quedarse atrapado con deudas largas”, finaliza Herrera.