Diana Soto y Oscar Nogueda · 15 de noviembre de 2024
Las muertes violentas sin clasificar bajaron 99% entre 2022 y 2023 en la Ciudad de México. El registro pasó de 1 mil 538 defunciones de este tipo a solo 9 en un año. Pero por otro lado, los accidentes y suicidios subieron 82 y 61% en ese mismo periodo, de acuerdo con la Estadística de Defunciones Registradas del Inegi.
Especialistas consultados por El Sabueso de Animal Político consideraron que esto es una baja drástica y anormal en las cifras, ya que no coincide con los patrones de mortalidad que ha registrado la capital desde hace años.
Esto, aunque no hubo un cambio en los lineamientos sobre el registro de los decesos, después de que se señalara también lo elevado de las muertes indeterminadas en 2022 y que estos casos no se habían sumado a la estadística de homicidios en la capital, durante la administración de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno.
La siguiente gráfica muestra claramente con una línea azul la anomalía en el incremento de fallecimientos registrados como accidentes, y en gris de suicidios, mientras la línea amarilla muestra una baja drástica de “indeterminados” en el registro de 2022 a 2023:

“Si hay algo que tienen las estadísticas de muertes es que siempre son extremadamente estables, por lo tanto, cuando ves una reducción es porque sucedió un fenómeno grande. Tiene que haber guerras, tiene que haber pandemias para que esas cifras se muevan tanto”, señaló exdirector de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, Edgar Vielma, al recordar el pico de muertes que hubo con la crisis sanitaria de COVID-19.
La falta de clasificación en muertes violentas tomó relevancia en 2022, cuando cerca de la mitad de las muertes en la capital (37%) no se clasificaron como homicidio, suicidio o accidente.
En su momento, el gobierno capitalino de Claudia Sheinbaum presumió haber logrado una baja de 50% en los asesinatos, y negó alguna irregularidad.
“Los médicos certificantes las clasificaron como muertes de intención no determinada ya que no contaban con suficiente información en el momento de certificación de la muerte para decidir si hubo o no dolo”, argumentó el gobierno de CDMX en un comunicado de 2023.
El Manual de Llenado del Certificado de Defunción y Certificado de Muerte Fetal Modelo 2022, vigente hasta el momento, indica el uso de “se ignora” o caso indeterminado cuando “el certificante no encuentra elementos claros para determinar de qué tipo de defunción se trata”.
Desde 1990, la Ciudad de México ha estado entre las entidades con más indeterminación en las defunciones a nivel nacional, por lo que Vielma e Itzel Soto, analista de Data Cívica, consideran que no hay una justificación clara para la baja pronunciada de muertes sin clasificar y el aumento de accidentes y suicidios.
Se buscó al área de comunicación social de la Ciudad de México y a la coordinadora General de Comunicación Ciudadana, Ana María Lomelí, para obtener un comentario, pero hasta la publicación de esta nota no habían respondido.
El Inegi, en su metodología para la Estadística de Defunciones Registradas, menciona que obtiene sus datos directamente de las Oficialías del Registro Civil y los Servicios Médicos Forenses, y complementa el registro con las actas de defunción y cuadernos estadísticos de las Agencias del Ministerio Público.
De acuerdo con el Inegi, en 2023 se registraron 3 mil 982 muertes violentas en Ciudad de México, de las cuales 2 mil 811 fueron clasificadas como accidentes y 418 como suicidios. Ambos rubros se incrementaron respecto al 2022.
Los accidentes aumentaron 82% respecto al año pasado, mientras que los suicidios subieron 61%. En contraste, los homicidios pasaron de 742 a 744.
Es importante señalar que los registros de muertes por accidentes no habían rebasado el límite de los 2 mil casos desde 2008.
Para Itzel Soto este aumento en los accidentes corresponde a un problema de registro y comunicación entre las instituciones. En el mismo sentido, Edgar Vielma alertó que esta diferencia entre los suicidios, accidentes, homicidios y muertes sin clasificar tiene que ver con el registro.
“Más allá de las defunciones por causas no determinadas, a lo largo de la última década las defunciones por homicidio, accidente y suicidio evidencian que hay faltantes de información sobre medios utilizados y/o lugares de ocurrencia, lo que reitera una vez más la necesidad de aclarar procedimientos forenses y, eventualmente, de investigación”, señaló la organización México Evalúa en su analisis sobre las EDR de 2022.
Al revisar los registros de los suicidios contabilizados en CDMX, se observa un pico en 2020 con 448 y en los dos años siguientes fueron disminuyendo consecutivamente. Sin embargo, en 2023, se volvió a incrementar este registro.

Este incremento en accidentes, baja de muertes sin clasificar y estabilidad o disminución en homicidios no solamente se ha presentado en la capital del país. Entidades como Estado de México, Jalisco e Hidalgo también tuvieron anomalías.
“Lo que me está preocupando es que esto esté calando a nivel nacional. Mi mayor terror es que llegue un punto en que la forma de resolver la seguridad sea resolviendo la estadística. Es decir, cuando bajan las muertes, no porque estás cuidando bien a la sociedad, sino porque estás acallando los registros y los estás tergiversando”, puntualizó el exdirector de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, Edgar Vielma.
El Estado de México presentó un decremento del 95% en las muertes no clasificadas y un aumento de 45% en las defunciones accidentales entre 2022 y 2023. Sus homicidios, en cambio, disminuyeron 10% en el último año.

Jalisco también registró una disminución del 48% en las muertes sin clasificar y 5% en homicidios, mientras los accidentes y suicidios subieron 7 y 10%, respectivamente.

En Hidalgo la baja del 72% en muertes sin clasificar no coincidió con un crecimiento en los accidentes, pero sí con un alza de 64% en los suicidios, mientras solo subió en 4 casos la estadística de homicidios.

También otras entidades como Michoacán, Puebla y Oaxaca tuvieron bajas importantes en las muertes sin clasificar, sin que esto representara un aumento drástico a los certificados de defunción por homicidio, pero sí en otros rubros como los accidentes y el suicidio.