Luz Rangel · 11 de febrero de 2026
¿Realmente hay una sola forma de amar? El Sabueso olfateó algunos mitos sobre el amor romántico para verificar que muchos de estos son falsos porque son una construcción social que no necesariamente es compatible con lo que cada persona o relación quiere o necesita.
El amor romántico tiene sus orígenes en la Edad Media, junto con la familia monogámica y el matrimonio tradicional. Desde entonces, existen creencias como que nuestro objetivo en la vida es encontrar el amor, que tenemos un límite de tiempo para conseguirlo o que la pareja es nuestra única fuente de felicidad.
En consecuencia, estos mitos sobre el amor romántico pueden alejarnos de vivir la experiencia de las relaciones como realmente son por buscar ideales imposibles de alcanzar. Pero, más allá de la decepción, las falsas expectativas o la frustración que pueden generar en mujeres y hombres esta concepción del amor contribuye a perpetuar violencias.

Este mito sobre el amor omnipotente, que todo lo puede aunque las personas tengan proyectos de vida incompatibles o lenguajes del amor que no se complementan, ocasiona que vivamos diferentes tipos de violencias en una relación. El psicólogo y sexólogo César Galicia reconoce que el amor es una motivación importante, pero señala que no lo es todo.
“Hay muchas cosas por las cuales el amor, en tanto una motivación, no alcanza. El amor no puede curar enfermedades, el amor no es suficiente para que una persona adicta pueda superar una adicción”, ejemplifica.
Esta creencia nos “obliga” a aceptar todo en nombre del “amor” o a sacrificarnos. “La otra cara de esta expresión es una justificación para tolerar la violencia: estoy en una situación violenta y mi pareja puede cambiar porque me ama o yo voy a aguantarme porque la amo”, advierte César Galicia.
La psicoterapeuta con perspectiva de género Paulina Lecanda apunta que no necesariamente tiene que ver con el amor que ciertas relaciones funcionen.
“Lo que tenemos que pensar es en las consecuencias que nos trae una idea así de que el amor todo lo puede. Porque por amor podemos justificar el quedarnos en relaciones que no nos hacen bien”, agrega la especialista.
César Galicia recuerda que eso que llamamos amor, más allá de un sentimiento, implica compromisos como construir un proyecto de vida, cohabitar un espacio, experimentar deseo sexual, tomar decisiones como casarse o tener hijos.
“Hay un montón de cosas que están metidas en la misma expresión y, si bien suelen aparecer en conjunto durante la etapa del enamoramiento, no siempre se mantienen igual conforme pasa el tiempo”, sostiene. “Todas estas cosas que constituyen el amor pueden cambiar con el tiempo, es normal. De hecho, deberían cambiar y actualizarse es una relación sana y no necesariamente mantenerse igual para siempre”, continúa.
Paulina Lecanda agrega por su parte que los mitos del amor romántico nos hacen permanecer en relaciones donde hay violencia sin darnos cuenta. O tal vez ya nos dimos cuenta, pero por los mismos mitos del amor romántico, como pensar que es por siempre y para siempre, nos quedamos.
“El pensar que tiene que ser para siempre nos puede dejar con pocas posibilidades de irnos de una relación cuando es necesario; por un lado, ese es uno de los riesgos y, por otro, es la desilusión que viene cuando nos damos cuenta de que las relaciones pueden terminar, incluso las relaciones de pareja donde hay amor”, menciona.
El experto César Galicia dice que en las relaciones no siempre se debe de estar de acuerdo en todo ni tener las mismas características porque no todo lo que es igual es una forma de complemento.
“Como la otra persona nos gusta, nos identificamos con ella y pensamos que tiene que tener las mismas ganas, los mismos intereses, querer hacer las mismas cosas, pero la realidad es que las personas somos muy diferentes las unas de las otras”, sentencia Paulina Lecanda.
El pensar en que “somos el uno para el otro” nos impide ver cuáles son las cosas en las que no estamos de acuerdo, en las que pensamos diferente. “Cuando no pasa que mi pareja no quiere lo mismo que yo pueden devenir experiencias de intentar controlarla u otras formas de violencia”, lamenta la psicoterapeuta.
Un mito más del amor romántico es que somos personas incompletas y necesitamos encontrar a la otra persona que nos complete y que encajemos perfectamente para ser felices. César Galicia desmiente que no hay una media naranja.
“No hay una media naranja, sino más bien hay personas con las que se construyen proyectos de vida y, si los trabajas adecuadamente y hay compatibilidad y las circunstancias se dan y un montón de cosas están a su favor, se puede llegar a construir algo lindo”, dice el especialista.
Mientras, Paulina Lecanda destaca la individualidad de las personas. “Si pienso que estoy incompleta y que entonces hasta que llegue ‘mi media naranja’ voy a estar completa, me quito la posibilidad de disfrutar y de sentirme bien con mi vida”.
Ambos coinciden en que no existe la compatibilidad al cien por ciento y en que las incompatibilidades o diferencias nos permiten conocernos más tanto en lo individual como en pareja.

César Galicia distingue en que puede ocurrir un enamoramiento a primera vista, pero no puedes decir que amas a una persona desde que la ves.
“No podemos conocer a alguien la primera vez que le vemos. Es cuando vamos conociendo a una persona que nos podemos dar cuenta de si somos compatibles como pareja, si realmente nos gustamos y disfrutamos el tiempo juntos”, aclara Paulina Lecanda.
Los dos especialistas concuerdan en que las relaciones pasan por un proceso de construcción de las personas que las conforman y que no es algo que ocurra de inmediato.
“El amor, entendido como un proyecto de vida como una intención de estar con otra persona, es una cosa que se construye con el tiempo y no es algo que está dado, no es algo a lo que estamos destinados, no es este famoso mito del hilo rojo que nos conecta. Lo que sucede es que tú conoces una persona, hay algún proceso de enamoramiento y, a través de una serie de acciones y decisiones que van tomando día con día, se va a construyendo esta relación”, indica Galicia.
El mito de la exclusividad consiste en que solo puedes enamorarte de una persona a la vez o no sentir atracción sexual por otras personas. Pero esto no es un mandato y, más bien, debería ser un acuerdo, según el tipo de relación.
“Sí existe una tendencia biológica en los seres humanos de priorizar a una sola persona, cuando hay una fase de enamoramiento, no todas las personas van a ser así, no todas las personas lo van a vivir así; pero la idea de que cuando tienes una pareja no te puede gustar nadie más es completamente falsa y no es ninguna falla moral. Muchas otras personas podrán sentir enamoramiento, podrán tener relaciones platónicas, podrán tener distintos tipos de relaciones incluso cuando tienen pareja y eso es normal”, comenta César Galicia.
Paulina Lecanda concluye que la idea de que el amor debe ser exclusivo y monógamo es una construcción social.
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En El Sabueso verificamos esta lista de mitos sobre el amor romántico en el marco del 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad. Deconstruir estas falsas creencias requiere de introspección para ver cuáles son tus valores, expectativas, necesidades, sabiendo que pueden cambiar con el tiempo.
La parte del mito es pensar que así debe ser el amor real y verdadero y que no puede ser modificado. Pero también creer que si no caes en ninguna de estas ideas del amor romántico en automático ya tienes una relación sana.
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