Xixi: la fundación que con arte resignifica las cicatrices del cáncer de mama

Paula Paredes · 22 de octubre de 2026

Xixi: la fundación que con arte resignifica las cicatrices del cáncer de mama

Octubre es el Mes de la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, y antes de concluya este mes que es promovido por la Organización Mundial de Salud, te contamos de Xixi, una fundación mexicana que a través del arte del tatuaje acompaña a mujeres sobrevivientes de esta enfermedad a resignificar sus cicatrices.

Conversamos con Andreas Nash, su fundadora y quien desde hace 7 años brinda espacios de tatuaje y acompañamiento de manera gratuita.

¿Qué es Fundación Xixi?

Hace 7 años que empezó esta labor que hoy ha acompañado a cientos de mujeres. Según cuenta Andreas, todo empezó cuando la Fundación Alma la invitó a colaborar en una pieza de arte de Rodrigo de la Siera que iba a ser destinada para que los fondos se vayan a a reconstrucción quirúrgica de una mujer sobreviente de cáncer de mama.

“Varios artistas donamos como nuestra mano para pintarlas y intervenirlas de diferentes maneras, la única tatuadora era yo. Y esta pieza se subastó con Nacional Monte de Piedad, me parece en ese entonces, fue antes de la pandemia. La verdad estuvo muy bonito y me quedé como con esa cosquilla de que otra cosa podía hacer como con mi arte sin dejar de hacer lo que a mí me gusta, que es tatuar,  entonces le pregunté a Rina, que es la que una de las fundadoras de Fundación Alma y me dijo, “Oye, es que fíjate que en el tema de la reconstrucción de después del del cáncer de mama, se puede reconstruir el pecho, pero es muy complicado con reconstruir la areola y el pezón por temas de que es una pigmentación. Y pareciera una tontería, pero nosotras que somos mujeres entendemos que no es una tontería. Este, entonces me dijo, “¿Crees que puedas reproducir un pezón?”

Andreas se dedica a hacer tatuaje en realismo, por lo que se puso a investigar e intentar técnicas para ver si podría sumarse desde esta orilla, al notar que tenía la capacidad de hacerlo, publicó en sus redes sociales:

 “Si alguna mujer necesita esto, pídámelo, yo se lo regalo con todo gusto”, desde entonces permanentemente además de otro tipo de tatuajes, Andreas se dedica a esto.

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Cómo funciona Xixi

El proceso de tatuaje oncológico comienza mucho antes de la sesión en el estudio, pues a diferencia de un tatuaje convencional,  requiere una valoración previa para garantizar que la piel esté en condiciones adecuadas y que la intervención no represente un riesgo para la salud de la mujer.

Por ello, uno de los requisitos fundamentales es contar con la autorización del médico tratante y haber cumplido un periodo mínimo de seis meses en remisión. En los casos de reconstrucción mamaria, además, se recomienda esperar entre seis y ocho meses para que el tejido sane y la cicatriz deje de estar enrojecida.

Como explica Andreas, es necesario verificar que la piel esté preparada para recibir la tinta, pues, de lo contrario, existe el riesgo de volver a abrir la cicatriz. En sus palabras:

 “Uno de los factores más importantes es tener el OK del médico tratante y dentro del OK del médico tratante está que tengan al menos mínimo mínimo mínimo 6 meses de remisión”.

Una vez cumplidos estos requisitos, las mujeres pueden ponerse en contacto con Fundación Xixi a través de Instagram o WhatsApp. Allí se les hacen preguntas sobre su proceso médico, el tiempo que llevan en remisión y quién es su médico tratante. Posteriormente, ingresan a una lista de espera para recibir el tatuaje de manera completamente gratuita, sin que se les exija demostrar previamente que no pueden pagarlo.

La tatuadora explica que la gratuidad es un principio fundamental del proyecto: “Entran automáticamente a la lista de gratuidad”.

Debido a que la demanda supera la capacidad de atención del estudio, algunas mujeres deciden pagar su tatuaje para recibirlo con mayor rapidez. El dinero recaudado mediante esta modalidad se destina a financiar el procedimiento de otra mujer que se encuentra en la lista de espera.

En cuanto al procedimiento, existen dos posibilidades principales: la reconstrucción de la areola y el pezón mediante tatuaje y la resignificación artística de las cicatrices.

En el primer caso, la tatuadora utiliza técnicas de realismo para reproducir visualmente la apariencia del pezón, incorporando detalles de color, volumen y textura que permiten generar una ilusión de profundidad. En el segundo, se diseñan composiciones que integran la cicatriz a una pieza artística, por ejemplo, mediante flores, sombras y otros elementos que acompañan las formas de la piel.

Cómo apoyar a fundación Xixi

Puedes ponerte en contacto con el equipo de Xixia  través de sus redes y hacer una donación directa, también puedes donar objetos necesarios para continuar tatuando, en este caso Andreas resalta la importancia de comunicarse con ellas para poder asegurarse que la donación es la adecuada, en cuanto a referencias o tallas.

Resignificando las cicatrices

El tatuaje oncológico trasciende su dimensión estética porque puede convertirse en una herramienta para reconstruir la relación de las mujeres con su cuerpo después del cáncer de mama. La mastectomía, los tratamientos y las intervenciones quirúrgicas pueden dejar marcas que no solo remiten a una experiencia física dolorosa, sino que también afectan la intimidad, la autoestima y la percepción que una mujer tiene de sí misma.

“Acá lo importante creo que sí es entender que pareciera que es algo de cómo nos vemos, pero es mucho más profundo”, explica Andreas.

En este sentido, la pérdida de una parte del cuerpo puede implicar también la pérdida de cierto control sobre la propia imagen. Algunas mujeres modifican la manera en que se visten, evitan mirarse al espejo o dejan de permitir que sus parejas las vean desnudas. La cicatriz puede convertirse en un recordatorio constante de la enfermedad, del dolor y de las intervenciones que tuvieron que atravesar.

Por ello, el tatuaje ofrece una posibilidad de resignificar esa experiencia, incluso algunas mujeres pueden recuperar una sensación de familiaridad con su cuerpo, mientras que los diseños artísticos permiten a otras transformar la cicatriz en algo que desean mirar y reconocer de otra manera.

“Puedes decidir ver la cicatriz y recordarte todos los días que ahí te dolió o puedes ver la cicatriz y decidir darte cuenta lo fuerte que fuiste para poder tener una cicatriz cerrada, y no una herida abierta”

El impacto del tatuaje oncológico

El impacto de Fundación Xixi se manifiesta en las experiencias concretas de las mujeres que reciben los tatuajes. A través de sus relatos, Andreas ha identificado transformaciones relacionadas con la autopercepción, la intimidad, la confianza y la posibilidad de volver a mirar el cuerpo desde un lugar diferente.

Una de las anécdotas que más recuerda la tatuadora es la de una mujer que por ejemplo, durante la sesión, le contó su experiencia con el cáncer como si se tratara de algo ya superado. Sin embargo, cuando terminó el tatuaje y pudo ver el resultado, su reacción fue completamente distinta: comenzó a llorar intensamente.

La entrevistada relata que, después de observar el pezón reconstruido, la mujer expresó su deseo de salir al balcón y mostrarse desnuda. Para la tatuadora, aquella frase representó una transformación profunda en la relación de la mujer con su cuerpo.

“Me voy a salir en topless al balcón”, recuerda que dijo su clienta.

Su marido, que estaba presente, respondió apoyándola y animándola a mostrarse como quisiera. Para la Andreas esta reacción evidenció que el tatuaje podía ayudar a recuperar una libertad que la mujer sentía haber perdido.

También recuerda a otras mujeres que, después del procedimiento, expresan su deseo de buscar pareja o de volver a mirarse al espejo. Estas experiencias muestran que el cambio no depende únicamente de cómo las ven los demás, sino también de cómo ellas mismas se perciben y de las posibilidades que sienten que pueden recuperar.

Recuperar la intimidad y decidir qué mostrar

Otra historia significativa es la una mujer que había pasado por una mastectomía radical bilateral, es decir, la extirpación de ambos senos. Después de la reconstrucción mamaria, se refería a ellos como “sus rodillas”, una manera de describir la distancia que sentía respecto a esa parte de su cuerpo. Andreas recuerda que por esa misma distancia, a la mujer no le importaba mostrar sus pechos reconstruidos a amistades, parejas y otras personas, sin sentir que estuviera exponiendo una parte íntima de sí misma. Sin embargo, después de recibir los tatuajes de los pezones, su actitud cambió.

“Cuando le pregunté si mostraría el resultado, respondió que no, porque ahora quería reservarlo para su marido. El limbo del escote de una mujer es el pezón”.

La frase llevó a la tatuadora a comprender que la reconstrucción había adquirido un significado que iba más allá de la apariencia física. Para su clienta, recuperar visualmente los pezones también había significado recuperar una frontera de intimidad: decidir qué mostrar, a quién y en qué circunstancias.

Andreas recuerda sus palabras:

“Pareciera que no, pero es algo que yo necesitaba recuperar, el pudor, la pena, el ‘No, espérate, esto es mío’”.

Y son este tipo de historias las que por más de seis años han inspirado al equipo de fundación Xixi a continuar con su labor, y hoy Andreas comparte que donar su trabajo representa una forma de devolver algo de lo que ha recibido a lo largo de su trayectoria. Además. sueña en grande para poder ayudar cada vez a más mujeres.

El objetivo a futuro es ampliar la fundación e incorporar a más mujeres tatuadoras para que en conjunto sigan contribuyendo no solo al cambio de página en la vida de quienes han sobrevivido a la enfermedad, sino tambien a cambiar la percpeción social del tatuaje y reconocer su papel en los procesos de resignificación.

“Podemos dejar de juzgar y empezar a aplaudir y celebrar que el arte está sanando a personas”

Finalmente, Andreas comparte lo que a nivel personal le ha dejado este proyecto:

“El poder tener amistades buenas, una relación bonita y gente con la que trabajo en muchos años que nos llevamos increíble y dentro de eso para mí la nivelación es como yo regreso al universo, lo que el universo me da a mí. Ese huequito que para mí es importante dar de regreso para que la energía fluya y sea un círculo interminable como de felicidad interna, se llena por completo cuando yo decido donar mis manos para tatuar a una mujer que no lo puede costear”.