Abigail Camarillo · 19 de abril de 2026
No importa si tú no las conoces. Si le preguntas a alguna amix, tu sobrina o compañera de trabajo te dirá que sí ha visto el contenido de We R Women On Fire en redes sociales, ya sea de divulgación, de ciberactivismo o de espacios de acompañamiento.
Hablamos de un proyecto que su misma creadora, Sofía Márquez, describe como “un espacio de ciberactivismo feminista que nació en 2020 con la intención de ser un espacio seguro para las mujeres en lo digital”.
Sin embargo, algo que inició como las ganas de una mujer de hacer algo con su rabia y su miedo, se ha convertido en una colectiva con integrantes en casi todo el país y también ha saltado de las redes, a tener presencia, actividades y activismo físico.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
En 2020, mientras el mundo se encerraba por la COVID-19, la violencia contra las mujeres en México no se detuvo; se trasladó al interior de los hogares. En ese silencio pandémico nació We R Women On Fire en Tijuana. Sofía Márquez, con apenas 20 años, transformó su propio “modo alerta” en una comunidad digital.
Sofía inició este proyecto sin un manual de teoría feminista bajo el brazo; lo que la movió fue algo que compartimos muchas mujeres: el miedo y la rabia. A sus 20 años, su mayor motor fue la urgencia de protegerse a sí misma, a sus amigas y a otras mujeres.
“Para mí era muy difícil de entender por qué tenía que prepararme para salir a las calles y tener que protegerme, que estar siempre en modo alerta”, relata Sofía.
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida por 🔥WE R WOMEN ON FIRE🔥 (@werwomenonfire)
Ella intentó buscar otros espacios digitales donde pudiera compartir y quizás hasta resolver su incertidumbre, sentirse acompañada y encontrar herramientas. Pero al no encontrarlas, decidió hacerla ella misma: “No me voy a esperar a que alguien más lo haga, prefiero hacerlo yo”, se dijo a sí misma.
Fue así como inició primero una cuenta en Instagram donde empezó a compartir información básica como qué es violencia, los tipos de violencia contras la mujeres y hasta historias y logros de mujeres en distintos ámbitos.
Lo que empezó como una cuenta de Instagram, hoy es una colectiva conformada por más de 100 embajadoras en 16 ciudades del país y con actividades físicas.
Inesperadamente, el activismo digital de We R Women On Fire funcionó como un espejo para su propia creadora. Mientras Sofía investigaba sobre el violentómetro, la manipulación o el maltrato psicológico para ayudar a otras, se dio cuenta de que ella misma habitaba una relación abusiva que había normalizado.
Ella misma relata que fue así que el proyecto se convirtió en “un rayito de luz” que le permitió salvarse a sí misma para después poder salvar a las demás.
“Estaba en una relación completamente tóxica, abusiva, que yo normalizaba, pero al momento de de poder investigar, me di cuenta que también lo estaba viviendo”, relata.
“Nunca se me va a olvidar la frase que me dijo una amiga, ‘¿Cómo quieres ayudar a más mujeres si no te ayudas a ti misma?’. Entonces, para mí eso fue como ya no puedo seguir aquí”.

Es por eso que Sofía describe su proyecto como un rayo de luz, pues así pudo identificar violencias y así salir de varias situaciones.
El activismo no es solo contenido para otros; es un proceso de sanación personal que se vuelve colectivo.
Y tal y como se lo dijo su amiga, con los meses varias mujeres empezaron a escribirle para decirle que gracias a su contenido habían podido terminar relaciones violentas.
En México, las instituciones suelen ser muros de indiferencia. Cuando el Ministerio Público o la Fiscalía fallan, las redes sociales se convierten en la última trinchera. Sofía lo tiene claro: la presión mediática es, a veces, el único motor que obliga al Estado a no archivar un expediente.
Es por ello que algo que también ha caracterizado a We R Women On Fire es que aprovechan su plataforma para compartir casos de víctimas o familiares para buscar justicia.
“¿Por qué? Porque en el momento en que tú escuchas lo que otras personas viven fuera de tu realidad, fuera de tu burbuja de privilegios y de lo que estás viviendo, no hay manera en la que en la que puedas ignorarlo“, explica.
Aunque la exposición conlleva el riesgo de la revictimización, o de que juzguen o señalen a las víctimas, la viralidad es hoy la herramienta más potente para que un proceso judicial avance y no se quede en el olvido institucional.
Lo más impresionante, es que la colectiva no solo retoma casos que ve en las noticias, sino que personas las buscan directamente para que las ayuden a dar difusión a sus casos. Y en lugar de solo generar una publicación en redes sociales, Sofía y sus embajadoras tratan de canalizar lo más que puedan con psicólogas, abogadas o con otras organizaciones que puedan darles un acompañamiento completo.
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida por 🔥WE R WOMEN ON FIRE🔥 (@werwomenonfire)
Así como las víctimas se exponen a ser juzgadas, señaladas o incluso hasta atacadas al viralizar sus casos, Sofía sabe el enorme riesgo que implica ser activista en México.
Aunque de todas formas está decidida a seguir apoyando a otras mujeres y a sus familias, está consciente de que el autocuidado es esencial para ella y para todo su equipo.
“Para mí jamás va a ser una opción soltar la lucha ni abandonarla. Para mí es siempre fortalecerla, pero no la voy a poder lograr fortalecer si no me cuido a mí y a mi equipo. Creo que las mujeres que están dentro de este red, también necesitan esa claridad y ese espacio”, platica Sofía.
Además de terapia y otras actividades para el autocuidado mental y emocional, Sofía y su equipo también se informan sobre qué hacer en caso de peligro, a cómo no exponerse demasiado y a crear protocolos de seguridad.
Lo que nació en Instagram, hoy es una estructura física con más de 100 embajadoras en 16 ciudades. Esta red nacional ha pasado de los “likes” a la acción directa, operando desde la trinchera local para cambiar la realidad de las calles que cada mujer habita.
Repetimos que al inicio solo era Sofía, su teléfono y sus enormes ganas de cambiar su realidad. Pero precisamente se dio cuenta de que no le bastaba con solo sus experiencias; necesitaba saber lo que viven otras mujeres en distintas partes del país.
Fue así que lanzó su primera convocatoria en redes sociales para embajadoras We R Women On Fire y así permitir que más mujeres se sumaran al equipo.
“La verdad es que hubo muy buena respuesta. Empezamos con unos nueve estados más o menos”, recuerda Sofía.
Así fue como se armó de un equipo que además la ayudaría a cumplir otro de sus sueños: crear una red de mujeres con las que podría construir espacios seguros y físicos en distintas ubicaciones.
Sofía nos explica que ser embajadora prácticamente consiste en tener total libertad de usar la plataforma para crear actividades en sus comunidades y así hacer amistad y alianza con más mujeres.
Y es algo que han logrado en estos casi seis años, pues además de todo lo que organizan de forma digital, We R Women On Fire organiza actividades como clubes de lectura, conversatorios con especialistas, espacios seguros para compartir experiencias, cine feminista,, picnics, movilizaciones, entre otras cosas.
La colectiva no solo denuncia, sino que se profesionaliza. Han establecido alianzas con ONU Mujeres y con la organización Fin de la esclavitud para prevenir la trata de personas. Además, las embajadoras reciben capacitación constante, como en primeros auxilios para protegerse en las movilizaciones; tipos de violencia o hasta qué hacer en caso de que una víctima se acerque a una de ellas y les pida ayuda para denunciar.
El crecimiento de We R Women On Fire demuestra que el activismo no es solo una publicación; es un acto de amor.
El miedo sigue ahí, pero ya no paraliza a Sofía; ahora la moviliza. Esta redsigue expandiéndose con la esperanza de que, algún día, salir a la calle no sea un acto de valentía, sino un derecho garantizado.
“Quiero que las mujeres se levanten y que pongan todo de ellas para luchar por otras mujeres para que no vivan lo mismo”, concluye Sofía.