Luis Baylón · 5 de agosto de 2026
Dejando a un lado las batallas digitales y las consolas de videojuegos, hoy toca hablar de otra lucha diaria que ocurre dentro de tu propio cuerpo y que probablemente te hace gastar una fortuna en pañuelos desechables: las alergias.
Si eres de los que empieza a estornudar sin control apenas se le acerca un gatito o cuando florecen los árboles, no estás solo. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué tu cuerpo reacciona como si un inofensivo grano de polen fuera una amenaza de seguridad nacional?
Resulta que, científicamente hablando, una alergia es básicamente un pequeño fallo de un sistema inmunitario especialmente bueno. Es el equivalente a que la policía de tu cuerpo ordene por error la búsqueda y captura de la persona equivocada.
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El sistema inmunitario de las personas alérgicas reacciona con una sensibilidad extrema ante sustancias completamente inofensivas del exterior. Cuando esto pasa, se desata una reacción exagerada que provoca los molestos síntomas de siempre: goteo nasal, picor de ojos, erupciones en la piel y problemas para respirar.
Así funciona esta cadena de eventos en tu organismo:
Y ojo, que el polen de los árboles es uno de los peores enemigos: ¡un solo árbol de abedul puede liberar hasta 22,000 millones de granos de polen por temporada!
¡Hola, *alergia estacional*!: ¿qué es y por qué nos da en esta temporada?
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1,700 millones de personas en todo el mundo padecen rinitis alérgica y otros 300 millones viven con asma, cifras que han ido en aumento constante durante las últimas décadas.
Pero el “enemigo” a vencer cambia según el lugar del mundo donde vivas:
En Sudamérica: Los principales culpables son los ácaros del polvo, el moho y el polen de gramíneas.
En Singapur y zonas tropicales de Asia: El moho y los ácaros del polvo son los reyes de las alergias. De hecho, ¡el 60% de la población de Singapur es alérgica a los ácaros!.
En Norteamérica: El polen de ambrosía es el principal detonante.
En las regiones del norte de Europa/América: El polen de los abedules es el villano número uno.
En México lo que más provoca alergias es el polvo acumulado en tus peluches, alfombras y el colchón donde duermes. Y ojo, porque básicamente es una “sopa” microscópica hecha de restos de plantitas, cosas orgánicas y bichos.

Hay factores ambientales muy claros detrás de este incremento global. El cambio climático está haciendo que las regiones del norte sean más cálidas, alargando las temporadas de polinización. Además, en las ciudades, la contaminación atmosférica hace que el polen se recubra de hollín, volviéndolo mucho más irritante para nuestro sistema inmunitario. Por si fuera poco, pasar tanto tiempo en interiores nos expone más a contaminantes como los ácaros del polvo que se guarecen en los colchones.
Dado que la predisposición a las alergias es hereditaria, muchas familias se preguntan si hay forma de proteger a los más pequeños. La ciencia tiene un par de recomendaciones clave:
Mira esto: Olor, sabor, ¿alergia?: *seis datos curiosos sobre el semen*
Si ya eres un alérgico consagrado y vives en la ciudad, no tienes que resignarte a sufrir. Los expertos sugieren estos sencillos hábitos diarios para mantener los síntomas bajo control:
Lo mejor de todo es que actualmente existen medicamentos y tratamientos médicos asequibles, altamente eficaces y en su mayoría sin efectos secundarios. Así que ya sabes: si la estás pasando mal, la mejor opción siempre será visitar a un especialista.